En tiempos del cibersexo

Luisa Fernanda Montero

Para La Red Hispana

Cuando yo era pequeña recibí de mi madre los consejos básicos para la vida. Recuerdo clara y diariamente la instrucción de mirar a ambos lados antes de cruzar la calle – en esa época no existían los semáforos peatonales – y no me olvido de su insistencia con aquello de no recibirle nada a nadie en la calle y jamás hablar con desconocidos.

Aunque no creo que hoy en día esas recomendaciones estén del todo devaluadas, estoy segura de que si mi madre viviera tendría que ampliar un poco su espectro de posibilidades. En su época no había Internet y mucho menos cibersexo.

Y es que ese, el asunto del sexo, llegaba un poco más tarde en la vida. Hoy las cosas, querámoslo o no, son distintas. En tiempos pasados las relaciones personales se construían en los parques, a la salida de las iglesias o en los cafés de barrio. Hoy  la gente – y sobre todo la gente joven – interactúa  a través de las dichosas redes sociales.

Las relaciones humanas han cambiado, la forma en que los seres humanos se conocen, socializan y se aman, ha cambiado y ha cambiado también la forma en que inician o sostienen relaciones sexuales. Han cambiado tanto que muchas no pasan del plano virtual y eso según los expertos tiene sus pros y sus contras.

Pero el asunto es, queridos padres de familia, que tenemos que estar enterados. La ventanita que se abre ante los ojos de nuestros hijos diariamente en forma de pantalla, los pone frente a un mundo que como tal está lleno de posibilidades pero también de riesgos.

Así que si su primera experiencia sexual fue algo similar a un camino largo de manos sudorosas y besos tímidos, debe saber que las posibilidades de que las experiencias de sus hijos sean bastante distintas son cada vez más altas.

El asunto es que el llamado sexting – compartir fotografías de contenido o intención sexual a través de los teléfonos inteligentes o las redes sociales – y el cibersexo, son parte de la vida de los jóvenes. De acuerdo con un estudio realizado recientemente por la Universidad de Michigan, que evaluó el comportamiento de 3.447 adultos de entre 18 y 24 años estás prácticas además de ser bastante comunes son inofensivas.

Así, el estudio  contradice la percepción de muchos que relacionan estas actividades con pornografía o perversión y afirma que en sí, éstas no implican un desorden psicológico o un riesgo implícito. Entonces,  ¿dónde está el peligro?

Mi madre diría que está en las malas intenciones del desconocido de la esquina. Ese desconocido puede tener uno y mil rostros en la pantalla del computador de hoy. El asunto entonces, es más simple de lo que creemos. Debemos saber como es el mundo de los jóvenes de estos tiempos y debemos preparar a nuestros hijos para que sean cuidadosos y sepan enfrentar los riesgos, inculcándoles los valores que creemos que les ayudarán a ser exitosos y felices e involucrándonos efectivamente en su vida.

Usted no puede darse el lujo de negarse a la tecnología si quiere caminar de la mano de sus hijos. Insisto: conozca el mundo de sus hijos, hable con ellos, guíelos. Actualmente las posibilidades de aprender son múltiples, No se quede atrás.

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