La Convención Republicana: ¿Democracia o Reality Show?

Por Alejandro L. Perdomo Aguilera

La pasada semana el Partido Republicano ofreció una de sus más grises convenciones. La perdida de cobertura mediática causada por el Huracán Isaac y las desatinadas intervenciones de algunos oradores, le han hecho el camino fácil a los demócratas; sobre todo porque contarán con el precedente de un show que se dedicó más a atacar al actual presidente y reafirmar los valores conservadores que a promover como un candidato más presidenciable a Mitt Romney.

La miope jugada de dejar fuera de la lista de oradores Ron Paul y las acciones de sus simpatizantes transmitió falta de cohesión al interior del partido en un evento que pretende reflejar todo lo contrario. Las votaciones si bien dieron como ganador a Mitt Romney -paso meramente formal- permitieron entrever las diferencias pues varios Estados otorgaron votos a Ron Paul, evidenciando su fuerza, pese a que su sinceridad le impidió triunfar en el cuadrilátero de la democracia formal.

De manera general, los oradores se dedicaron más a hablar de su persona haciendo carrera individual, lo cual permitió reafirmar a futuros líderes, quizás presidenciales a 2016 -de no ganar Romney – como es el caso del gobernador de New Jersey, Chris Christie y el senador de la Florida Marco Rubio, quienes tuvieron la posibilidad de que sus intervenciones fueran transmitidas en televisión nacional, en horario de máxima audiencia y sin los acostumbrados cortes.

No obstante a las personalizadas intervenciones de los oradores, Romney llevó su equipo de aduladores, destacándose el Pastor de su iglesia y otros colegas de religión que exaltaron los valores humanos de este, haciendo política con los problemas sociales de los ciudadanos.

La intervención del Pastor también guardaba como objetivo dilucidar la procedencia mormona del hombre que han promulgado como el salvador de la crisis económica estadounidense. Además se presentó una entrevista de Romney donde hablaba acerca de su religión, tema que ha sido motivo de dudas dentro de los republicanos, lo cual no se aminora con la designación del católico Paul Ryan como candidato a la vicepresidencia republicana.

Se pudiera decir que entre los pocos discursos que disciplinadamente se cumplió con el rol de impulsar al líder republicano, fue el de John McCain, candidato del partido en los comicios del 2008. Mc Cain, refiriéndose a Romney como su amigo, intentó legitimarlo como un presidente responsable ante los problemas que enfrenta ese país.

A pesar de su mesurada intervención, no pocos se habrán preguntado si las críticas economicistas hacia la fórmula demócrata, serán suficientes para mitigar las debilidades del candidato republicano, y si el error de Mc Cain en la designación de su vicepresidente pudiera repetirse.

Para resaltar los valores de los republicanos se exaltó la memoria de Ronald Reagan, pasándose también un video de una conversación entre los ex presidentes Bush, nada más edulcorante para la crónica de una muerte anunciada, de una actividad que no contó con la presencia de un ex presidente republicano. No obstante, Jeb Bush intentó mostrar la continuidad y fortaleza del partido.

La presencia del otrora gobernador de la Florida también tenía como pretensión atraer el difícil voto hispano, para lo cual se ubicaron en la lista de oradores a la gobernadora de Nuevo México, Susana Martínez y a M. Rubio, candidato para vicepresidente hasta último momento.

Para abordar los temas de política exterior fue elegida la ex Secretaria de Estado Condolezza Rice, quien sentó pautas acerca de la visión del partido sobre la arena internacional, temas que quedaron aprobados en la plataforma programática de la Convención. Si bien este documento suele ser engavetado luego de las elecciones, tanto esta como las intervenciones que allí se produjeron, denotan en líneas generales la ideología del partido.

Entre las conclusiones de esta “magna” actividad debe destacarse la derechización que ha concurrido en el pensamiento conservador de ese país. El evento mostró el peso de la ideología en la política exterior y el carácter elitista de la democracia formal estadounidense, a pesar de los intentos por mostrarse más masivo que en anteriores ediciones.

En los debates se hicieron evidentes las posiciones ultraconservadoras sobre temas como el aborto, la homosexualidad y los indocumentados que continúan siendo centrales a pesar de los serios problemas económicos que tiene el país.

Uno de los momentos de mayor “atractivo” y polémica fue el reality show que se montó Clint Eastwood como discurso, quien en una suerte de conversación ilusoria con Obama sentado en una silla, ofertó una actuación donde argumentaba las razones por las cuales debía ser Romney el próximo presidente de la Unión.

Para ello hizo hincapié en los problemas del empleo y en carencias económicas que afectan a la clase media norteamericana; sin embrago no se recordó la oposición de los republicanos contra el aumento del impuesto para los más ricos y que Ryan, quien debe su elección a una procedencia menos elitista que la de Romney, ganó fama como político impulsando un proyecto fiscal que proponía los recortes sociales, algo burdo cuando se supone que sea este el que conecte mejor con la clase media y trabajadora estadounidense. Como colofón, el show de Eastwood en la Convención es ahora más seguido que el candidato republicano en las redes sociales de Internet.

Otros de los motivos de crítica al actual presidente fueron sus proyectos para mejorar la asistencia de salud, así como la Ley Ejecutiva que posibilita a los dreamer legalizar su estatus en ese país. Esta situación obviamente no le va a favorecer el voto de la clase trabajadora, ni de los hispanos, tema que los demócratas seguramente acentuarán en el resto de la campaña.

El discurso de Paul Ryan lució aburrido y carente del potencial necesario para hacerlo un contrincante fuerte hacia el debate con el actual vicepresidente. Esa sensación del candidato errado fue aún más evidente con la aceptación que logró el senador Marco Rubio entre los republicanos, al realizar su intervención de introducción al discurso de clausura a cargo del presidenciable republicano.

El cubano americano tuvo el encargo de atraer el difícil voto hispano que podría rondar los 12 millones de electores, particularmente de los cubanoamericanos, que si bien no son un sector decisivo para que un candidato gane las elecciones, el hecho de que la Convención tomara por sede a Tampa, precisaba abordar el tema Cuba.

En el discurso de clausura de la Convención Romney lució evidente, incidiendo en aspectos claves para la atracción de electores, buscando el voto femenino y de los independientes, volviendo sobre temas saturados como el aborto y la homosexualidad, que lejos de fortalecer las debilidades que presenta su candidatura, refuerzan el voto duro republicano y aíslan la atracción de los independientes que debe ser, en definitiva, la brecha que marque la diferencia en estas elecciones.

Finalmente, Romney precisó la necesidad de mejorar la economía como arma más importante del partido para debilitar a las filas demócrata; sin embargo la convención giró demasiado, hacia aspectos personales de cada candidato y a temas en los cuales Obama debe salir airoso, sobre todo luego de las declaraciones desmesuradas del congresista de Missouri Todd Akin, quien afirmó no apoyar el aborto ni siquiera en caso de violaciones, en una nación donde anualmente ocurren alrededor de 32 mil embarazos por violaciones.

Pero la parte más controvertida de la convención y que genera mayores dudas son los 5 pasos que delineó el aspirante republicano, como promesas de ser presidente, que dejan un gran margen a la duda, por la difícil situación que atraviesa el país en la economía y porque, en buena medida, los problemas que se dedicaron a imputarle a Obama son consecuencia de los ocho años de Administración Republicana que le precedieron.

Finalmente, el candidato del “milagro económico” prometió entre otros acertijos, la creación de dos millones de empleos, criticando la política exterior de Obama cuando si en algún período no se le puede achacar de debilidad y anti-belicismo a los demócratas, ha sido precisamente, durante al administración del Premio Nobel de la Paz.

De esta forma queda la mesa servida para la Convención Demócrata, el otro partido de la democracia formal, que presenta el segundo acto del Reality Show.

Fuente: ARGENPRESS.Info

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