Poesía: Una caballeresca glorieta

Por Daniel de Cullá

 

“Urganda partió como había venido: en la gran sierpe”

Amadis de Gaula

 

En el Casino de Burgos

Paseo del Espolón

Liban la Agerasia

Vejez sin achaques

“Flores y Blancaflor”

Con Juan de Flores

Escritor castellano

Del siglo dieciséis

Natural de Sevilla

 

Os reís. Lo sé

Todavía con el aroma

De un poema de amor

Sin cerillas:

Epaminondas en Mantinea

Está dando por culo

A Agesilao, rey de Esparta

Mientras un alma fugitiva

Ha percibido un Ageste

O viento gallego

Convirtiéndose en comidilla

De la gente ageustiada

Anestesiada

En el sentido del gusto

 

Ahí está un viejo

Con pelo de erizo y agina

Aversión a las mujeres

Para él esta una tarde pesada

Pesada como tantas

Sobrepasando los muros

De piedra que escuchan

Lo que anda diciendo:

“Yo soy Agínico

Que no tengo pistilo

Órgano femenino de la flor

Que contenga el rudimento

De mi semilla

En lechetrezna

 

“Que yo estoy con los Aginros

Que defienden que el matrimonio

No es un sacramento

Sino un castigo

-“Tú, díjole otro vejestorio

Yo estoy como tú

Mi polla es agina también

Pues carece de órgano

Femenino como el tuyo

 

Agiorno, en la claridad

Deslumbrante

De una iluminación

Destacaba una señora

Algo congelada de uva

Por la realidad de la Vida

Escuchando a otra amiga

Que hablaba del agiotaje

O especulación abusiva

Hecha con el papel moneda

Y el “¿qué será de nuestros nietos?

Respondiendo la primera:

“O se hunden

O vuelan”

 

El viejo primero se le acercó

Con una mano metida

En el bolso del pantalón

Muy cercano a la bragueta

Y al oído le decía:

“Agito el manubrio

Y me turba

Lo muevo violentamente

Y me inquieta

Me perturba

Mira, Oriana

Cada vez que te veo

Me da un vuelco el troncho

Y es que te quiero

Hija puta

 

La mujer estuvo por darle un manotazo

En la jeta

Pero se le fue la mano y le dio

En los dos huevos aglutinados

Pegados uno con otro

¡Qué visión!

Era como si un poeta

Aquí al lado de la puerta

Hiciera un poema de agnición

Recorriendo los versos

Diamétricos

En calidad de una persona

Con otoño y primavera

Entre las `piernas

O entre el Paternoster

Y la Comunión

Cuando, mira por donde

La vieja tres veces bien se lo hacía

Convirtiendo el Agnusdei

En objeto de amor y devoción

En la cercanía de un cuerpo de viejo

Agobiado e inclinado hacia el suelo

Tanto, que se le veía

La agojía

O canal por donde sale el agua

De las minas

 

“En rastrojeras y en dehesas

A mí siempre me ha gustado

Joder y follar”, dijo el viejo

A quien conocían por Amadís

Prosiguiendo:

“Yo ya agorroneo

O froto mi potro

Con la sangre de una yegua

Cuya cría ha nacido muerta

Para que me adopte

Como hijo agostero

Religioso que soy

Destinado a coger por Agosto

La limosna de Chichis

Y chirimías

Ay, follar en Agosto

En rastrojeras ¡

 

“Ahora me siento

Con mi emperador mogol Alkbar

-Así llamo yo a mi picha

Como un virrey del Imperio

Haciéndole una cosa

Que le favorece y hermosea.

Ya lo veis:

“Ahora o allá lo veredes”

Como dijo Agrajes

En el Amadís de Gaula”

Blandió la lanza

Más bien la lancetilla

Espoleó sus nalgas con las manos

Y se colocó en un extremo

Del patio de Jumentas y Asnos

Del Casino

Pidiendo a una camarera

Que venía tambaleada

Por haberse torcido un pie

Un carajito.

 

Daniel de Cullá escribe desde Burgos, España.

 

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