La tarea es de todos

Luisa Fernanda Montero

Para La Red Hispana

El regreso a la escuela marca un cambio en las rutinas familiares y es un muy buen momento para recordar que el asunto de la educación nos compete a todos.

Esto no es cuestión de asegurar un cupo y darles el desayuno en la mañana; es cuestión de recorrer con ellos, de la mano, el camino que día a día los conduzca al éxito.

Es cuestión de mantener una comunicación abierta, sincera y permanente sobre lo que queremos construir como familia en lo que a educación se refiere, sobre los deseos de nuestros hijos, sobre nuestras posibilidades y sobre las posibilidades que nos brinda el sistema.

El camino a la universidad empieza el primer día de escuela, y es un camino que debe recorrer toda la familia, como un equipo. Y si bien es cierto que el trabajo y otras obligaciones hacen difícil esta tarea, también es cierto que podemos optimizar el tiempo que le dedicamos a nuestros hijos. Si no podemos hablar de cantidad, hablemos entonces de calidad, calidad de tiempo.

Las rutinas que establezcamos en casa desde las primeras etapas van a marcar la vida de nuestros hijos; la disciplina que adquieran en el hogar es una herramienta que va a acompañarlos toda la vida.

Establezca horarios y rutinas en la casa y encuentre la forma de que se respeten.

Recuerde que a veces los pequeños detalles pueden hacer una gran diferencia. Procure que sus niños cuenten con un lugar tranquilo y bien iluminado para hacer sus deberes escolares. Ese lugar debe estar alejado de la televisión u otros elementos que puedan distraerlos.

Sus hijos deben tener a mano los elementos necesarios para realizar sus proyectos. No se deje alcanzar del tiempo, involúcrese y mantenga una comunicación constante con ellos para saber cuando hay que realizar ciertos proyectos. No los deje para última hora. Recuerde que  el ejemplo es la mayor escuela de sus hijos.

Es muy importante que los pequeños desarrollen el amor por el estudio desde la más temprana edad. Usted es el responsable de transmitírselo. Ellos aprenderán de su actitud. Sea positivo respecto a las tareas y a las responsabilidades  y busque la forma de que el cumplimiento de los deberes sea una misión agradable y constructiva, no un acto aburrido y jamás un castigo.

Una cosa fundamental: no le haga la tarea a su hijo. Ayúdelo, oriéntelo pero no haga el trabajo que le corresponde a él. Si lo hace le estará enviando una cantidad de señales confusas. Le enseñará

que no debe ser responsable porque para eso está usted y que cuando las cosas se ponen difíciles, alguien hará el trabajo por él.

Recuerde que la educación de sus hijos es un trabajo en equipo.Manténgase al tanto. Hable con los maestros de su hijo e involúcrese en las actividades y rutinas de la escuela destinadas a la familia y a los padres.

El trabajo en equipo permitirá detectar dificultades o problemas cuando se presenten y enfrentarlos a tiempo. Si su hijo falla en la escuela, usted también está fallando. Pero no es el fin del mundo. Aborde el asunto en familia y ante todo, encárguese de que su hijo sepa que cuenta con su apoyo.

El éxito escolar es tarea de todos y su papel como padre es fundamental. Recuerde que la educación es la llave que les abrirá las puertas del futuro a sus hijos.

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