Cultores y revolución

Por Daniela Saidman

Aprendimos que el arte está siempre contra el poder… y no hay duda de que es así. Y lo aprendimos a golpe de silencio, de persecución, exclusión y tantas formas con más o menos sutilezas que pretendieron siempre ponernos de rodillas o a mirar las páginas de sociales de las industrias informativas como si eso fuera cultura.

Supimos también por las voces de Alí o del Chino Valera Mora, que los artistas se comprometen con lo más hondo y lo más alto del ser humano, quiere decir con lo más y mejor de los hombres y mujeres del mundo entero. Y empiezo diciendo esto, para dejar claro que estoy segura que todas y todos los cultores, intelectuales y artistas de nuestro país, están y estamos contra el poder.

Eso quiere decir, contra el poder hegemónico, contra el pensamiento único, contra los menos que mucho tienen como diría Galeano, que quieren imponernos cómo mirar, pensar, sentir y expresarnos. Contra el poder también significa que nos oponemos a las opresiones, a las miserias, al hambre, a la falta de escuelas, a las dictaduras y las dictablandas y a la escasez de sensibilidad expresada por cualquier medio o de cualquier forma.

Por eso mismo, celebramos que desde hace más de una década un hombre se animó a cantarnos y a soñarnos distintos, y nos permitió abrir estas alamedas para transitar hacia el futuro.

Quién de nosotros pudo imaginarse siquiera que este paisito nuestro sería declarado libre de analfabetismo, que cientos de adultos mayores de todos los rincones del país finalmente tendrían la oportunidad de saber escribir su nombre y leer cada letrero en las calles. Quién de nosotros se hubiera imaginado hace apenas veinte años que el amor circularía por cada rincón de esta Venezuela en las palabras tiernas de Manuela y de Simón, y el Quijote cabalgaría libre por nuestras calles.

Y quién podría haber siquiera soñado que la poesía llenaría nuestra geografía con versos del mundo entero, en eso que año a año nos invita a sumarnos a la palabra que diciendo nos cuenta y contándonos nos nombra. Y que se abrirían escuelas de arte, de danza, de teatro, de circo… Finalmente, que el arte dejaría ser un lujo para unos pocos, para convertirse en el disfrute de todos…

Cuánto camino falta aún por andar y cuántos sueños por cumplir… pero en esa tarea andamos, juntos y juntas, mirándonos por fin a la cara y teniendo la hermosa posibilidad de decirnos y reconocernos en nuestras dudas, nuestros errores y nuestras raíces más originarias y más profundas…

Somos esto que nace y crece, y tenemos por delante la tarea impostergable de continuar edificando colectivamente el porvenir. No podemos a esta altura creer que la cultura está ajena a lo que ocurre, no podemos pretender vivir aislados, porque somos pueblo, somos gente, somos tierra y fuego creador.

Estamos ahora ante una coyuntura histórica de la que somos protagonistas, porque para hacer cultura, para hacer arte, hay que primero hacer nacer la Patria.

Allí tenemos como propuesta incuestionable los cinco objetivos históricos que nos presentó el candidato de la Patria como proyecto de Gobierno. Cinco ejes estratégicos en los que sin duda los cultores, artistas e intelectuales tenemos aportes que hacer.

Cómo sentirnos distanciados de la defensa, expansión y consolidación de la Independencia Nacional; o como no querer contribuir con la construcción del socialismo bolivariano; trabajar por garantizar la paz en Nuestra América, esa tierra nuestra que soñaron Bolívar y Martí, entre tantos hombres y mujeres imprescindibles; o seguir avanzando en el desarrollo de un mundo multicéntrico y pluricultural que garantice la justicia y la equidad del mundo, y finalmente, cómo no involucrarnos cuando el llamado es a preservar la vida en el planeta para que haya humanidad o como cantaba Alí, para que sea más humana la humanidad.

Bienvenido pues el futuro, que aquí hay canto, barro, arcilla, lienzo, papel, cuerpo, piel, tacto… y compromiso. Aquí hay amor, entrega, esperanza… aquí está el pueblo que canta el viento, que baila versos, que dibuja la vida… aquí estamos para seguir haciendo nacer la Patria, para seguir haciendo realidad todo lo que hemos soñado y lo que aún nos falta por soñar.

Fuente: Daniela Saidman escribe desde Venezuela.

 

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