Una carrera contra reloj por la Casa Blanca

Por Miguel Fernández Martínez

Aún está por definir hacia dónde se inclinará la victoria en Estados Unidos, cuando restan apenas semanas para que el electorado estadounidense elija a quien dirigirá los destinos del país en los próximos cuatro años.

Aunque el presidente Barack Obama, aspirante a la reelección por el Partido Demócrata, va consolidando una discreta ventaja sobre su oponente republicano, Mitt Romney, todavía las encuestas se mantienen movedizas y los candidatos luchan por reducir las distancias en la intención de los votantes.

A favor del dignatario se suma el importante voto hispano, una de sus cartas de triunfo en las elecciones del 2008, a lo que se añaden las constantes equivocaciones políticas de Romney, colocándolo en una desventaja que, a esta altura del proceso, puede marcar una diferencia negativa insalvable.

Los estrategas de la campaña demócrata están aprovechando muy bien cada pifia del exgobernador de Massachussetts, en temas tan importantes como política exterior, finanzas, educación, impuestos e inmigración, donde las incongruencias del candidato republicano han tomado en ocasiones, vuelo de escándalo.

En medio de la crisis económica que puso al país al borde de la recesión y que Obama recibió como herencia de su antecesor George W. Bush, a Romney se le acusa de ser un millonario que está alejado de las verdaderas necesidades del pueblo estadounidense, una afirmación que puede inclinar el voto de los millones de electores indecisos hacia los demócratas.

A las puertas de los debates presidenciales, que iniciarán el próximo 3 de octubre, ambos contendientes luchan enconadamente por convencer en Iowa, Colorado, Wisconsin, Florida, Ohio y Virgina, los llamados estados claves cuyas votaciones podrían definir al ganador en los comicios del 6 de noviembre.

Según una reciente encuesta de NBC-The Wall Street Journal, en Colorado, Obama acumula más del 70 por ciento de los votos latinos y supera a Romney en cinco puntos, la misma diferencia que tiene en Florida, New Hampshire y Nevada.

En Wisconsin los demócratas también marchan adelante con igual puntaje, algo muy preocupante para los republicanos porque este estado es el bastión del candidato a la vicepresidencia de los “elefantes”, Paul Ryan, quien fue descalificado por el 44 por ciento de los electores, según los resultados de un reciente sondeo nacional realizado por la empresa Ipsos.

La pesquisa de NBC-The Wall Street Journal coloca a la fórmula demócrata con ocho puntos de ventaja en Virginia y Ohio, un territorio determinante pues según estudios, en los últimos 70 años, ningún aspirante que perdió sus votos, pudo acceder a la Casa Blanca.

Aunque no está dicha la última palabra, Mitt Romney está en una posición difícil y necesita provocar un vuelco en la opinión de los electores para consumar sus aspiraciones presidenciales.

Está por ver como el mormón enfrentará a un Obama inspirado después de los resultados de la Convención Nacional Demócrata celebrada en Charlotte, Carolina del Norte, y dispuesto a revitalizar sus viejas e incumplidas promesas.

Ambos candidatos tienen ante si un panorama político muy complicado donde resalta la inestabilidad en el Medio Oriente, una zona convulsa que ahora mismo es escenario de un fuerte movimiento contra Estados Unidos; las tensas relaciones con Irán y su programa de desarrollo nuclear, y las tirantes relaciones entre China y Japón.

Con respecto a la economía también queda mucho por hablar, y tanto Obama como Romney tendrán que explicar muy bien cómo piensan reducir los índices de desempleo, y sobre todo, cómo suponen que se recuperará la maltrecha riqueza del país, se reducirá el déficit y cual será la más acertada política tributaria, donde ambos candidatos tienen miradas opuestas.

Estos temas estarán en las agendas de los venideros debates, que iniciarán en la Universidad de Denver, Colorado, y definirán quién será el próximo presidente de Estados Unidos.

De hecho, Mitt Romney se prepara -o por lo menos lo intenta- para enfrentar a un Obama que demostró hace cuatro años saber tomar las riendas en una discusión pública.

Hace pocos días, el diario Boston Globe afirmó que el resultado de estos tres debates -además del que se celebrará en Colorado, los candidatos se mirarán las caras en Nueva York y Florida-, podía estimular o enterrar las aspiraciones de Romney para los comicios de noviembre.

El representante del partido rojo llegará al podio de la Universidad de Denver detrás en las encuestas y consciente de que sus partidarios están tomando distancia debido a sus inconsistencias y declaraciones desafortunadas.

No es secreto que influyentes personalidades del Partido Republicano y las organizaciones recaudadoras de fondos para esa organización política observarán el primer debate, y si Romney no mejora de forma significativa, dedicarán buena parte del resto de la campaña a apoyar las carreras republicanas para el Senado y la Cámara de Representantes.

Romney necesita a toda costa revertir los resultados que hasta ahora se manejan a nivel de encuestas si quiere conseguir alzarse con el triunfo, algo que para muchos especialistas es, si no imposible, por lo menos muy difícil.

Según cifras ofrecidas por el sitio digital Real Clear Politics, de los 270 puestos del Colegio Electoral que nombra al presidente de Estados Unidos, hasta el momento se dan por garantizados 247 para Obama y 191 para Romney, lo que obliga al aspirante republicano a una verdadera proeza en las pocas semanas restantes para la votación.

Las últimas esperanzas del exgobernador de Massachussetts están en algunos estados claves que aún se mantienen indecisos y en el resultado de los debates.

Aún sin que inicien las discusiones entre ambos candidatos, comenzaron las votaciones anticipadas, las que también puede aportar cambios sustanciales en la táctica y estrategia de las campañas de rojos y azules.

En Iowa se dio la largada, y a finales de septiembre otros 30 estados se incorporarán al proceso, lo cual permitirá que antes del 6 de noviembre más de 45 millones de estadounidenses habrán ejercido el sufragio de esa forma. Según la Conferencia Nacional de Legislaturas Estaduales, la capital del país y 32 estados de la Unión permiten a los ciudadanos emitir el voto antes del día de los comicios, sin necesidad de excusas o justificaciones, y para estas elecciones, se prevé que 35 por ciento de las boletas se emitirán por adelantado.

Aunque no hay nada definido, Barack Obama lleva mejor paso en sus aspiraciones a prolongar su mandato por cuatro años más, frente a un Mitt Romney impreciso, caracterizado por cometer innumerables errores de alto perfil y que se aleja cada vez más de los votantes que aún no deciden a quién beneficiarán.

Casi a la vuelta de la esquina, la urnas esperan por el voto determinante de un estadounidense que quiere y busca un verdadero cambio en las estructuras de poder, un giro salvador a la economía y políticas sociales que no afecten a los menos favorecidos.

¿Barack Obama o Mitt Romney? Esa es la encrucijada pendiente a resolver el seis de noviembre.

Fuente: Prensa Latina/ARGENPRESS

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