Esperanza, acción y democracia

Luisa Fernanda Montero

Para La Red Hispana

Después de haber sido testigos y participes de las elecciones que le dieron al presidente Barack Obama la oportunidad de extender por cuatro años su estadía en la Casa Blanca, creo que es sano y necesario reflexionar sobre nuestro papel, como hispanos, en el ejercicio democrático.

Es claro que el electorado hispano tiene mucho que celebrar, pues su participación fue determinante. Hemos confirmado que las eras en las que se nos podía ignorar como grupo pasaron a la historia.

Estados Unidos ha cambiado. El entendimiento del mapa demográfico nacional, de sus fluctuaciones y particularidades llevó a los demócratas a triunfar en las urnas. El equipo del señor Obama entendió que el electorado es de colores y se negó a subestimar el papel cada vez más protagónico de hispanos, afroamericanos y asiáticos.

De acuerdo con estadísticas publicadas por medios nacionales, en las elecciones del martes el voto blanco representó el 72 por ciento en las urnas. De ese porcentaje Obama recibió el 39 por ciento. Pero en contraste, se llevó el 80 por ciento de los votos no blancos.

El 93 por ciento de los votos afroamericanos fueron para Obama. El presidente acaparó además el 73 por ciento de los votos asiáticos y el 71 por ciento de los votos hispanos que a propósito, y en contra de muchos pronósticos, superó el porcentaje de votos hispanos demócratas del 2008, que fue del 67 por ciento.

En otras palabras, como lo refleja un reporte del Centro Hispano Pew, el 71 por ciento de los latinos votaron por el presidente Obama, mientras solo el 27 por ciento lo hizo por el candidato republicano Mitt Romney.

La misma fuente revela que los latinos conformaron en estas elecciones el 10 por ciento del electorado. En el 2008 fuimos el 9 por ciento y en el 2004 el 8 por ciento, lo que quiere decir que nuestra voz y nuestra participación van en aumento. Otro motivo para celebrar.

Pero nuestros deberes con la democracia en la que vivimos no terminan con nuestro voto. Si bien es cierto que hemos contado y que somos más, también es cierto que podemos mejorar y contar más. Tenemos que lograr que nuestra participación aumente. Eso no es sólo posible, es también indispensable.

Debemos seguir trabajando para que los líderes que elegimos cumplan con sus promesas y avancen en la generación de los cambios que necesitamos como sociedad. Debemos ser ciudadanos participativos. Tenemos que involucrarnos con las actividades de nuestros representantes, concejales, alcaldes, congresistas y demás funcionarios elegidos y hacer parte de los grupos civiles de acción comunitaria y política de nuestras localidades y estados.

Analistas, activistas y políticos coinciden en que este es el tiempo de la reforma migratoria. De acuerdo con Frank  Sharry, presidente de America´s Voice “las placas tectónicas se están acomodando en tormo a la inmigración. El hecho de que voces líderes de movimientos conservadores se estén uniendo a los líderes republicanos en el llamado a una reforma migratoria que incluya un alivio para los más de 11 millones de inmigrantes indocumentados que hay en Estados Unidos es un gran avance que les dará la oportunidad a los republicanos de hacer lo correcto y ayudar a pasar la legislación de la reforma”.

Y es que de eso se trata, de hacer lo correcto. De participar y de no olvidar que tenemos el deber y el derecho de levantar la voz cuando nuestros derechos o los de nuestros congéneres se ven violentados. Tenemos mucho por hacer. Usted, ¿ya está listo?

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