Argentina: María Ovando. Inocente y libre: “No paró ni un auto y ella murió en mis brazos”

Por Liliana Giambelluca

María Ramona Ovando fue absuelta de culpa y cargo por el Tribunal Penal N° 1 de Eldorado, Misiones, y de inmediato recuperó su libertad. Estaba acusada del delito de “abandono” de su hija “seguido de muerte agravado por el vínculo”. El jueves a la mañana, acompañada por la dirigente socialista Vilma Ripoll, se entrevistó con el Defensor de Menores para reclamar la restitución de sus hijos.

Luego de estar un año y medio detenida en el penal de Villa Lanús, acusada por la muerte de su hija Carolina de tres años de edad, el 19 de noviembre comenzó el juicio contra María Ovando. La fiscalía direccionó la investigación para imputarle el delito de “abandono seguido de muerte, agravado por el vínculo”.

La defensa, en manos de los abogados Eduardo Paredes y Roxana Rivas, indicó que había “animosidad” por parte de la fiscalía porque excluyó “a cualquier otra persona que pudo haber tenido incidencia en el desenlace final de Carolina”. Agregó que “optaron por no investigar las reales causas de la muerte, ni siquiera un posible abuso sexual como sugieren algunos testimonios”.

El martes 27 fueron los alegatos y el fiscal Federico Rodríguez pidió para María Ovando una pena de cinco años de prisión. Dijo que la pobreza no es atenuante para descuidar a los hijos, que la acusada mentía y que “tuvo intención de matar a su hija” Carolina, fallecida en abril del año pasado.

Por su parte, el abogado Paredes dijo que el Estado no tiene “autoridad ética para juzgarla porque la abandonó”. Solicitó la nulidad del juicio y la absolución de la imputada.

El miércoles 28, previo a la sentencia, María hizo uso de su derecho de dirigirse al Tribunal y con lágrimas en sus ojos, dijo: “Me duele lo que pasó con Carolina. Ese día ella amaneció con un fuerte dolor de panza. Yo no tenía plata en ese momento, no tenía de dónde sacar, pero igual salí a la ruta para llevarla al hospital, pero no me dio el tiempo porque no paró ni un auto y ella murió en mis brazos”.

Secándose las lágrimas con sus manos, agregó: “Yo vivía con mis hijos en una casita muy chiquitita”. La casita, que está en el medio del monte, apenas es una habitación para ella y sus hijos, carece de servicios básicos, como luz y agua, no tiene baño y el agua para consumo la saca de un arroyo contaminado por las pasteras.

“Quiero recuperar a mis hijos. Durante muchos años fui madre y padre a la vez. No hice nada en contra de mis hijos”, suplicó María.

Tras escuchar el breve relato, el presidente del Tribunal, Atilio León, y los camaristas Lydia Gallardo y Juan Carlos Sosa se retiraron de la sala de audiencias para deliberar en torno al veredicto. A su regreso, León leyó la sentencia y, con respecto a la parte que a todos interesaba, dijo: “Este Tribunal resuelve por unanimidad (…) otorgar la absolución y la inmediata libertad” a María Ovando.

La sala se colmó de aplausos y de expresiones de alegría. María Ovando sonrió aliviada.

El 5 de diciembre, a las 12:00 horas, se darán a conocer los fundamentos de la resolución del Tribunal.

Pobre y mujer: una carga social muy injusta

María Ovando tiene 37 años de edad, es analfabeta, sufrió la violencia familiar y fue empleada doméstica desde muy niña. Su primer parto fue a los 14 años. Varios de sus hijos están indocumentados y nunca pudo acceder a una asistencia estatal ni a la asignación universal por hijo. Nunca tuvo trabajo formal. Su último empleo fue picar piedras para el municipio de Colonia Delicia, tarea que realizó estando embarazada y hasta horas antes del parto. El municipio le pagaba con un bono por valor de 160 pesos.

Cuando Carolina murió en sus brazos, ingresó al monte y la enterró a orillas del arroyo Aguapeí, en Colonia Mado, tal como hacen los aborígenes que entierran a sus muertos en el propio territorio.

La policía la detuvo y fue trasladada al penal de Villa Lanús. Estaba amamantando a su beba de dos meses y no permitieron que la llevara. Desde su traslado, tuvo un solo contacto con su familia.

El juez de instrucción Roberto Saldaña llevó adelante la causa hasta octubre de 2011, en que cerró la etapa de instrucción, pero antes le negó a María Ovando el derecho de esperar el juicio en libertad. Esa posibilidad también fue negada en dos oportunidades por el Tribunal Penal Nº 1, el que finalmente la absolvió y ordenó su libertad.

 

La solidaridad en acción

En los últimos meses el caso de María Ovando se nacionalizó luego que, en el marco del Encuentro Nacional de Mujeres que se realizó en Posadas el mes pasado, la diputada nacional (m.c) Vilma Ripoll (MST-Proyecto Sur) se reunió con el ministro de Derechos Humanos de la provincia de Misiones, Edmundo Soria Vieta, y le entregó un informe, con copia al gobernador Maurice Closs, que relataba el caso de Ovando.

Al reclamo de la dirigente socialista se sumó Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, con Elia Espen a la cabeza, asociaciones, organizaciones gremiales y ciudadanos que comenzaron a pedir por las redes sociales la liberación de María por considerar que condenarla implicaba “criminalizar la pobreza”, a la vez que denunciaban al Estado por incumplir sus obligaciones básicas.

El programa “Periodismo Para Todos”, que conduce Jorge Lanata los domingos en Canal 13, también ayudó a visibilizar la causa de María cuando contó su historia y la entrevistó en el penal. Luego continuó la difusión en su programa diario en radio Mitre.

En tanto, Ripoll comenzó una campaña de apoyo para presentar un recurso de “amicus curiae” que solicitaba el sobreseimiento y la libertad de María Ovando. Al momento de su presentación consiguió 17 mil firmas.

Luego de la sentencia, la dirigente del Movimiento Socialista de los Trabajadores dijo que “seguiremos peleando para que María sea atendida por inconvenientes de salud y para que recupere a sus hijos y pueda tener una casa y trabajo digno”.

Este jueves a la mañana Ripoll acompañó a María Ovando, quien se entrevistó con el Defensor de Menores, Carlos Elena, para reclamar la restitución de sus hijos y que se tomen “medidas de protección” y “custodia policial para evitar cualquier tipo de traslado de los niños”, por parte de la familia que hoy tiene la guarda provisoria.

Tras la reunión se firmó un acta y el defensor elevó oficios al Juzgado de Familia informando esta situación y a las comisarías de Puerto Esperanza y Colonia Delicia requirió que “se notifique a los guardadores que no pueden retirar a los menores a su cargo del domicilio, solicitando se disponga una custodia que resguarde lo requerido y notificando que deben permitir una visita amplia de la madre, señora María Ovando, respetando a sus hijos”.

Fuente: AGENCIA WALSH/ARGENPRESS.Info

 

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