Filosofía de la crisis, o crisis de la filosofía.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

 

Los que nos regimos por el método del materialismo histórico, por el materialismo dialéctico, partimos del desarrollo material para dar sustento a las ideas. No negamos nada, ni siquiera a Dios; si, nos afirmamos en que la riqueza intelectual que conocemos y siempre procuramos adquirir proviene del desarrollo de las fuerzas materiales.

Las fuerzas materiales se han desarrollo a través de distintos modos de producción; en la actualidad el modo de producción predominante llegó a todos los límites del planeta, llevando además su propia filosofía, que es crecer en competencia, desarrollando así la propia libertad humana que está conociendo formas de comunicación sorprendentes. También como contrapartida todas las lacras de la explotación de los seres humanos.

La idea de competencia, está tan compenetrada, que es muy difícil superar del razonamiento básico de la izquierda, la idea de que toda construcción debe hacerse confrontando con el modo de producción capitalista. Tanto es así que las otras hipótesis no caben en los razonamientos que predominan prácticamente en toda la izquierda. Sos reformista o sos revolucionario. Reformista es el que quiere mejorar esto, revolucionario es el que levanta un modelo alternativo confrontando con este.

Hoy la crisis del modo de producción está inexorable frente a nuestros ojos, llegó a sus límites, el achicamiento de la tasa de ganancia no le permite prácticamente maniobras.

Que dicen unos y otros en la izquierda. El capitalismo se va a recuperar, algo va a inventar, se dice hasta con un sentido religioso, fatalista. Los reformistas avanzan todo lo que pueden en los cargos del sistema, para los revolucionarios todo es bien venido para confrontar, de cada una de las luchas surgirá el nuevo mundo. Su programa es la lucha. Solo esta volteará al capitalismo en una suerte de Apocalipsis.- Y si la realidad no entra en estas hipótesis, que cambie la realidad, ellos no.

Ahora más allá de los propósitos de los núcleos humanos están los hechos materiales.

Son esos hechos los que nos indican, de que el capitalismo ha llegado a la cruz de los caminos, hay una sinfonía permanente de desequilibrios, las variables bailan a diestra y siniestra,  y como muy bien lo señala el líder de la revolución cubana, Fidel Castro: el peligro del uso de armas atómicas está latente.

Esto no puede esperar a que la izquierda revolucionaria haga las revoluciones nacionales, que tampoco serían posibles sin tener en cuenta el aparato productivo en el mundo.  No puede esperar por los gobiernos progresistas  a que hagan en beneficio de la gente una enorme cantidad de medidas como las que vienen realizando, mientras se ahonda inexorablemente la fractura social en todo el mundo.

Pero como nosotros partimos de hechos materiales, también las voluntades reformistas y las revolucionarias son parte de ellos, inciden en ellos. Por ejemplo en que siendo universal la explotación del trabajo, no exista un programa reivindicativo universal.

Lo que si afirmamos es que de esta crisis se sale con reformas universales, que ayuden a morir en paz al modo de producción predominante e inicien una revolución en el modo de producción; ahora como hacer cuando desde todos lados se navega en sentido contrario, como si la catástrofe fuera inevitable o las cosas se fueran a arreglar por la inercia de los hechos. Ahí reside la crisis actual de la filosofía que como producto del sistema solo se aferra a los razonamientos competitivos del mismo.

Sin embargo nuestro optimismo radica en las reservas humanas que van a permitir sobre la base del imponente avance tecnológico organizar medidas de democracia económica que parecen inalcanzables para un mundo que se maneja con cantidades formidables, que debemos convertir en calidades formidables. Junto con el desarrollo de un nuevo modo de producción nacerá una nueva forma de ver las cosas.

Jorge Aniceto Molinari

Montevideo, Uruguay

 

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