El ser humano, ¿el carcinoma de la Tierra?

Existen numerosas informaciones que nos puede ayudar a evaluar si realmente el ser humano es un cáncer para el planeta Tierra. Habría que empezar diciendo que los tumores malignos crecen, se infiltran y destruyen otros tejidos. El criterio que tiene para ello, se podría decir de forma categórica que es la ausencia de consideración, es decir actúa sin miramientos. De esta forma el tumor va ejerciendo una constante presión sobre otros órganos.

El resto del cuerpo se ve también afectado, puesto que los tumores consumen una gran cantidad de energía que obtiene mediante la fermentación de glucosa, lo que le obliga a requerir una demanda continua de energía. Otros aspectos a tener en cuenta son tanto una formación como una perdida celular muy alta, de la cual se desprenden muchas toxinas que terminan dañando al hígado y a los riñones, es decir una intoxicación del organismo.

Los paralelismos con el ser humano pueden coincidir en bastantes puntos, puesto que la humanidad consume enormes cantidades de energía, así como recursos de forma descontrolada. En el fondo la humanidad considera a la Tierra como un objeto que puede y debe explotar como nos viene en gana. Existe un informe de la Global Food Print Network, que es una iniciativa medioambiental de EE.UU., que ha calculado que en 12 meses consumimos tantos recursos como la Tierra puede reponer en 18 meses, esto significa que vivimos por encima de nuestras posibilidades. Es más, si toda la humanidad viviese como los Estados Unidos necesitaríamos cinco Tierras y si todos vivieran como los europeos necesitaríamos dos Tierras y media.

De hecho parece importarnos poco que la causa principal de la desaparición de las especies sea el ser humano, algo de suma importancia y de lo que apenas se habla. Los motivos: sobreexplotación de la naturaleza, cambio climático, uso desmedido de abonos, insecticidas y herbicidas, destrucción del hábitat natural de muchas especies, acumulación de basuras de todo tipo, etc. Además el ser humano se expande sin ningún tipo de reparo, igual que hace el tumor, sin tener en cuenta lo que ocurre a su alrededor, es decir a los demás órganos, sin sopesar qué necesitan éstos para seguir viviendo.

La solución por lo tanto pasa irremediablemente por realizar una cura radical, es decir un completo cambio de estilo de vida, incluyendo claro está, un cambio en la forma de pensar, pues sí sólo vemos a la Tierra como un objeto a explotar, no pasará mucho antes de que pongamos en peligro nuestra propia existencia. De hecho existen indicios de que la humanidad está al borde de causar un daño irreversible en los reinos naturales y con ello al propio planeta. Otro aspecto a considerar es volver a plantearnos qué relación tenemos con nuestro planeta y como se podría mejorar, pues reflexionando de forma seria sobre determinados aspectos aún podríamos salvar a la Tierra, también a nosotros mismos sí aún no es demasiado tarde.

Radio Santec

Mª José Navarro

24764815W

www.radio-santec.com

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