Informe sobre Migración Internacional en las Américas en la OEA

El Segundo Informe del Sistema Continuo de Reportes sobre Migración Internacional en las Américas (SICREMI), un estudio realizado por la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Organización para la Cooperación Económica y Desarrollo (OCDE), con la colaboración del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), fue presentado hoy en la sede de la institución hemisférica en Washington, DC.

En la presentación, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, aseguró que “en los años de la reciente crisis económica hubo una disminución en los flujos migratorios, pero fue pequeña, lo cual muestra que se mantiene la importancia de la migración internacional para la economía mundial y sobre todo para nuestra región, donde el número de las personas que emigran es mayor que la media mundial”.

“Ni siquiera la crisis económica más grave desde la Gran Depresión ha logrado disminuir significativamente los movimientos migratorios, que continúan y que sin duda aumentarán en la medida que los desequilibrios demográficos en los países desarrollados comienzan a hacer sentir con más fuerzas sus efectos”, añadió.

Entre los datos del informe, el secretario general hizo hincapié en “la fuerte concentración de la migración entre países vecinos en América Latina y el Caribe”. “Para algunos países de destino, entre el 40 y el 50 por ciento de la inmigración proviene de un país vecino único. Este fue el caso de Argentina (procedente de Paraguay), Barbados (de Guayana), Bolivia y Chile (de Perú) y Costa Rica (de Nicaragua)”.

El máximo representante del ente hemisférico resaltó la importancia del SICREMI, por cuanto permite a los Estados Miembros “contar con información confiable, datos comparables entre países y un monitoreo regular de los movimientos y las políticas sobre migraciones”.

Destacó, asimismo, que “es complejo formular políticas migratorias para responder a las causas y a los impactos de las dinámicas migratorias, porque implica establecer políticas públicas transversales que abarquen lo social, lo laboral, la seguridad y las relaciones internacionales, entre otros. Es por ello que es fundamental contar con información y datos fiables y fidedignos que permitan diseñar políticas más adecuadas y más oportunas”.

El reporte SICREMI 2012 revela que la crisis económica no varió significativamente las cifras totales de los flujos migratorios procedentes de las Américas, pero sí tuvo un “efecto sustancial” en los modelos de movimientos poblacionales. Las cifras son especialmente significativas en el caso de la emigración hacia España, que descendió un 38 por ciento entre 2008 y 2010 con respecto al período 2005-2007. Igualmente, los flujos hacia Estados Unidos se redujeron un cuatro por ciento.

Esos descensos hacia los dos países que habían centrado las migraciones de los ciudadanos de las Américas en los últimos años se vieron compensados numéricamente por los movimientos poblacionales hacia otros países de la OCDE fuera de Europa, que crecieron un ocho por ciento (Canadá, Chile, México, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda), y hacia otros países de Europa, que aumentaron un 14 por ciento.

“Las dificultades económicas en España y Estados Unidos parecen haber tenido el efecto de redirigir los flujos migratorios desde las Américas hacia otros países de destino de la OCDE”, asegura el informe, que considera probable que “la emigración está determinada más por las condiciones en los países de origen que en los países de destino”.

Con respecto al origen de los migrantes, se registró un descenso del ocho por ciento entre 2005-2007 y 2008-2010 en las migraciones desde las Américas, que alcanzaron los tres millones de movimientos, por lo que el informe interpreta que las cifras “se han mantenido en un nivel relativamente alto”. Los mayores descensos se registraron en los países de la Región Andina y del Cono Sur (más de 180.000 emigrantes menos de cada región), mientras que en el mismo período de tiempo en la región del Caribe se registró un aumento del 11 por ciento de los emigrantes, en gran parte debido a la migración desde Haití, pero especialmente de la República Dominicana a Estados Unidos.

El reporte también incluye datos sobre envío de remesas. En ese sentido, a lo largo de 2011 los flujos hacia América Latina y el Caribe mostraron signos de una sólida recuperación, alcanzando tasas de crecimiento cercanas a las registradas antes del inicio de la crisis económica mundial. En ese año, los países de la región recibieron procedentes de Estados Unidos 61.013 millones de dólares en remesas, lo que representó un incremento del 6 por ciento respecto al año anterior.

Por su parte, Georges Lemaitre, experto de la División de Migración Internacional de la OCDE, explicó que los modelos de migración son muy diversos y cambiantes, y puso como ejemplo que algunos países de la OCDE con tradición de emigración, como España, Portugal, Italia e Irlanda, se convirtieron en países de inmigrantes en las últimas décadas. En ese sentido, aseguró que los países deben estar preparados para afrontar esos posibles cambios.

El experto de la OCDE comparó el efecto de la última crisis global con la de los años 30, y sostuvo que mientras “en los tiempos de la Gran Depresión los flujos migratorios se frenaron por completo, en la crisis reciente simplemente se ralentizaron”. Además, advirtió, los movimientos poblacionales hacia los países desarrollados tenderán a seguir incrementándose, ante las crecientes necesidades de fuerza laboral en las economías avanzadas por causa del envejecimiento de la ciudadanía local.

En tanto, María Luisa Hayem, consultora del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) que integra el BID, destacó el capítulo de remesas en el informe por su influencia en las economías de la región, especialmente para México, Guatemala, Colombia, El Salvador, Perú y Ecuador, los países que más divisas recibieron en 2011.

La consultora del BID relató que los países que reciben la mayoría de sus envíos de dinero desde Estados Unidos ya recuperaron los niveles anteriores a la crisis. Por ejemplo en México hubo una disminución del 16 por ciento del envío de remesas en 2009 a raíz de la crisis económica, pero dos años después, en 2011, se registró un aumento del 7 por ciento. En el caso de países como Colombia y Ecuador, que cuentan con un importante número de migrantes en España, “se siguen viendo afectados en el recibo de remesas, por la crisis que vive el país europeo”.

Por su parte, Sherry Tross, Secretaria Ejecutiva Interina para el Desarrollo Integral (SEDI) de la OEA, dijo que “la migración internacional ha tenido una contribución significativa para el crecimiento económico de los individuos, las familias, las comunidades y los países”. De acuerdo a las estadísticas de Naciones Unidas, indicó Tross, “más de 205 millones de personas viven fuera de los países donde nacieron, y más de setecientos millones migran para vivir dentro de su propio país”.

Carla Serazzi, Presidenta de la Comisión de Asuntos Migratorios del Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CIDI) de la OEA y Representa Alterna de Chile ante el Organismo, destacó por su parte que el reporte contó con el apoyo de especialistas de 18 países de la región, a diferencia del primer informe, que recibió aportes de especialistas de nueve países de las Américas. El Embajador de Barbados ante la OEA, John Beale, fue el presentador del evento, en su calidad del Presidente del CIDI.

El SICREMI 2012 se realizó con fondos aportados por España y Canadá. El Observador Permanente de España, Jorge Hevia, destacó los lazos migratorios que existen entre su país y la región desde hace 500 años. El Embajador Hevia recordó que España en la actualidad “recibe al 57 por ciento de los migrantes latinoamericanos que se dirigen a Europa”, una tendencia revertida con respecto a los flujos de migrantes españoles que arribaron a las Américas durante fines del siglo XIX y principios del siglo XX, así como después de la Guerra Civil en su país (1936-39).

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