El bombardeo Israelí a Siria y la Declaración de CELAC

Por Juan Francisco Coloane

En un comunicado emitido el miércoles 30 de enero, el Comando General de las Fuerzas Armadas de Siria informó que en la madrugada aviones de guerra israelíes penetraron en el espacio aéreo Sirio y bombardearon un centro de investigación científica en el municipio de Jemraya en Rif Damasco. Se produjo tras varios intentos fallidos de los grupos terroristas por apoderarse del sitio durante meses.

Lo difundido por algunos medios de comunicación (The New York Times) señalando que el bombardeo apuntaba a un convoy con armamentos en ruta hacia el Líbano, ha sido desmentido por diversas fuentes en el Medio Oriente.

Israel, con este ataque aéreo en sincronía con los actos terroristas para destruir el centro de investigación bombardeado, se inscribe en el arco de países que alienta el terrorismo para derrocar el gobierno de Basher El Assad, cuyos actores más protagónicos han sido Turquía y Qatar.

La posibilidad del bombardeo había sido delineada el día anterior en una reunión del alto comando Israelí con el Primer Ministro Netanyahu. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas no ha emitido hasta la producción ninguna declaración específica respecto a esta violación del espacio aéreo Sirio.

La guerra irregular que afecta a Siria y que completa pronto dos años, comienza a cruzar el umbral transformándose definitivamente en una agresión militar convencional a otro estado por medios bélicos, situando el problema en Siria en el nivel de crisis internacional mayor que hasta el momento no había sido reconocida como tal.

Es en este contexto que la Declaración de Santiago emanada de la última cumbre de CELAC y su referencia a Siria cobra aún más relevancia. Se enuncia justo en el momento en que Israel tomaba la decisión de bombardear Siria.

La Declaración de CELAC reafirmó la necesidad de buscar una solución pacífica a la crisis en Siria sin injerencia externa.

En un comunicado distribuido por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, se expresa la inquietud de los Jefes de Estado que asistieron a la Cumbre y la profunda preocupación por la situación en Siria, reafirmando la necesidad de la solución pacífica y duradera. La situación humanitaria está destacada en la Declaración haciendo un llamado a detener la violencia para permitir un proceso político liderado por los propios sirios con el apoyo de la comunidad internacional.

La Declaración solicita al Secretario General de las Naciones Unidas, al Consejo de Seguridad y a la comunidad internacional, a intensificar el esfuerzo diplomático para poner fin a la violencia en Siria. La idea central es la solución pacífica que responda a la aspiración del pueblo sirio, al objetivo de la estabilidad de Siria con pleno respeto a su soberanía, su independencia e integridad territorial en conformidad con los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

La referencia a Siria en la Declaración de la Cumbre pasó inadvertida en una mayoría de medios en la región, particularmente en Chile.

El tema simplemente no estaba en las pautas noticiosas de los medios y lo que sí está en pauta es cualquier referencia a que el actual gobierno Sirio tiene los días contados. Este fenómeno de la guerra mediática, refleja la narrativa de esta guerra completamente irregular y forzada, especialmente estimulada desde la Alianza Transatlántica con Estados Unidos y Francia a la cabeza.

CELAC pudo al final aunque llega un poco tarde. Hay que señalar que la declaración no hizo un llamado explícito a detener el terrorismo que también forma parte de la injerencia extranjera y que ha sido factor protagónico en la destrucción en Siria. Quizás era mucho pedir. El cambio en la conducta exterior de Brasil, Argentina y Uruguay ha sido fundamental para materializar esta declaración.

Ha habido una reevaluación en los países de la región en el más amplio sentido respecto a lo que se está jugando en Siria como respeto a la Carta de Naciones Unidas y el Derecho Internacional. Todos los integrantes de CELAC, con la excepción de Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, y Venezuela, votaron en Julio pasado a favor de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que abría la posibilidad de la intervención militar. El veto de China y Rusia ha impedido que esta intervención armada en Siria por una coalición internacional se materialice.

Considerando la postura de Israel, decidida a bombardear Siria y partidaria de una intervención militar convencional, en el plano de las solicitudes por salidas negociadas a la crisis y detener la actual confrontación, le toca el turno a la Internacional Socialista que se reúne la próxima semana en Lisboa.

Era fácil la receta y decir. “Assad tiene que irse”. Y estimular terrorismo. Este debe ser el peor error con mayúscula de los “líderes mundiales” de turno que decidieron liquidar un estado hecho y derecho y al pasar una nación. Quizás sean estos ataques los últimos aletazos de la guerra más absurda que refleja el fracaso de la diplomacia en varios niveles y sobretodo en la ONU y su Consejo de Seguridad.

Al final, Siria no era un tema tan lejano y anodino para algunos políticos de la región. Como mas de alguien dijo meses atrás: “no traigamos problemas del medio oriente a Chile porque nos dividen”. O el otro comentario de un connotado dirigente de la izquierda chilena: “No resolveremos el problema sirio desde aquí (Chile)”.

CELAC pudo. Aunque llega un poco tarde eso sí. Ojalá esta conducta continental se sostenga en la parada como diría Martín Fierro.

 

You must be logged in to post a comment Login