El nieto y el clon

Por Teresa Gurza.

Buscando extender el flujo de capitales y las relaciones financieras y afrontar unidos crisis y conflictos, en Santiago de Chile se reunieron en la cumbre Celac-UE, representantes de 61 países.

Y a pesar de que ocho de ellos tienen añejos problemas territoriales con siete naciones vecinas, y sus disputas llegaron ya a la Corte Internacional de la Haya, las conversaciones de la mayor cita internacional que se haya realizado en ese país andino, se dieron en paz; y aunque las reuniones de este tipo no han aportado mayores beneficios, la opinión generalizada es que hay que seguir intentándolo.

Participaron en esta Cumbre de Santiago, 33 mandatarios latinoamericanos y del Caribe y 27 europeos; no asistió el francés.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) se concibió hace tres años en Playa del Carmen y se constituyó un año después en Caracas; pero fue ahora en Chile cuando por primera vez estuvo la Unión Europea; que como bloque llegó deprimido, lo que contrasta con la pujanza de América Latina.

Se entiende por eso, que Angela Merkel haya viajado tan lejos, para estar poco más de 24 horas en Chile; con el que su país lleva proyectos educativos y tecnológicos y tiene un  intercambio comercial incrementado en los últimos tres años, en más del 33 por ciento.

La influencia alemana en Chile ha sido de siglos sobre todo en el sur; y ha perdurado en construcciones, costumbres y alimentos. Y Alemania abrirá este año en Santiago una oficina comercial para desde ahí proyectarse a América Latina; donde por muchas razones le conviene estar presente, porque como alguien escribió Latinoamérica no es hoy parte del problema, sino de la solución.

Chile no perdió la oportunidad de presumir la belleza de sus paisajes en el verano austral; y sus avances económicos.

Y de acuerdo con informaciones locales, echó la casa por la ventana con festejos y exhibiciones ecuestres y campesinas, y banquetes con sus ricos vinos, pescados y mariscos.

Sus regalos a las visitas fueron también autóctonos y originales: misteriosas piedritas negras del río Bío Bío, cuya característica es una cruz color café en el centro; agua de los glaciares patagónicos embotellada; y merkén, el condimento araucano.

Todo en honor de los jefes de países que representan mil cien millones de personas y un tercio del producto mundial; lo que no es poco.

El presidente Piñera aprovechó para tener reuniones bilaterales con los invitados que más le interesaban.

Y por lo pronto y como primer resultado México, Colombia, Perú y Chile, acordaron eliminar aranceles al 90 por ciento de sus productos antes del 31 de marzo.

Raúl Castro, -frente a quien según vemos en video que anda circulando por la red Merkel pasó como jugando al voy derecho y no me quito sin siquiera saludar-, fue sin duda el personaje más polémico y el que tuvo una mayor protección, encabezada por su nieto Raulito, encargado de acuerdo a la prensa santiaguina de revisar los sitios donde su abuelo se movía y probar todo lo que comía.

A Castro, que presidirá por un año la CELAC-UE, Piñera le pidió ayuda para detener a los asesinos del senador Jaime Guzmán, uno de los ideólogos fundamentales de la derecha chilena y muerto a balazos en abril de 1991 presuntamente por miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, quienes se ha dicho buscaron y encontraron refugio en Cuba.

Pero no fue Chile el único en aprovechar circunstancias; el Presidente de Bolivia Evo Morales, dijo que no hay “tratados irrevisables” en referencia a la demanda boliviana de salida al mar; y agregó que “así como EE.UU. devolvió el Canal a Panamá, Chile debe devolver a Bolivia el mar”.

La respuesta chilena fue inmediata: ese es tema cerrado.

Pero no todo fue seriedad, porque Piñera bromeó con Mariano Rajoy. “Le busqué un doble para que pueda sustituirlo si se cansa”, le dijo al presentarlo con un empresario chileno físicamente tan igual, que podría ser su clon; y con quien Rajoy sonriente se tomó una foto.

El tiempo dirá se hay resultados de esta Cumbre, en la que los más de 700 participantes pudieron disfrutar durante cuatro días y sin temblores, de un Santiago precioso, caluroso y lleno de flores.

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