Mensajes de Obama y la OEA sobre el Día Internacional de la Mujer

 

El presidente Barack Obama emitió el siguiente mensaje:

En el Día Internacional de la Mujer celebramos los muchos hitos en el camino a la igualdad de género y renovamos el compromiso a luchar por los derechos y las oportunidades de las mujeres y las niñas en todo el mundo.

Empoderar a las mujeres no es solo lo que debe hacerse, sino que es algo sensato.  Cuando las mujeres tienen éxito, las naciones están más seguras y más prósperas.  Durante este último año, hemos visto mujeres y niñas que inspiran a comunidades y países completos a defender la libertad y la justicia, y me siento orgulloso de los esfuerzos hechos por mi Administración para promover la igualdad de género alrededor del mundo.

Como nación, hemos lanzado nuevos esfuerzos para promover el empoderamiento económico de las mujeres y su participación política, para prevenir y responder a la violencia basada en el género, y para fortalecer nuestro compromiso a ayudar a más mujeres a participar en la creación de paz y la resolución de conflictos.  Estamos promoviendo iniciativas de seguridad alimentaria que reconocen los derechos y las necesidades de las mujeres agricultoras, y estamos cerciorándonos de que las mujeres y las niñas se encuentren en el centro de los programas globales de salud.  Y continuaremos concentrándonos en empoderar a las mujeres y las niñas tanto en nuestro país como en el extranjero.

También hemos colaborado con una amplia gama de aliados, desde las Naciones Unidas y grupos de la sociedad civil hasta el sector privado, para promover esta agenda tan importante.  Ya que, en lo que respecta a crear un mundo en el que nuestros hijos y nuestras hijas puedan alcanzar su potencial, todos tenemos una función que desempeñar.  Y podemos lograr incluso más progreso todos juntos.

Mensaje del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza:

Naciones Unidas definió como tema para el Día Internacional de la Mujer: “Una promesa es una promesa: momento de pasar a la acción para acabar con la violencia contra las mujeres,” y nos presentó la oportunidad de reflexionar sobre los avances y desafíos en la prevención y atención de esta dramática realidad. Tal vez, una buena forma de recordar esta nueva celebración, sea preguntarse cuál ha sido el impacto de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém Do Pará, 1995) a 18 años de la entrada en vigor, y si tienen las mujeres la capacidad de ejercer su derecho a una vida libre de violencia, consagrada en la Convención.

De entrada, diría que la Convención de Belém do Pará es aún una promesa por cumplir:

o La falta de estadísticas adecuadas sobre violencia contra las mujeres, su atención y sanción sigue siendo un obstáculo importante para comprender la profundidad del problema y para nuestra capacidad de abordarlo.

o Persisten brechas importantes en el marco jurídico sobre los derechos de las mujeres sobre todo en la falta de reconocimiento y protección de los derechos sexuales y reproductivos, lo cual representa una laguna profunda para la ciudadanía de las mujeres.

o Las legislaciones existentes sobre diversas formas de violencia – femicidio, acoso sexual, violación dentro y fuera del matrimonio, violencia contra personas trans no son efectivas para garantizar los derechos de las víctimas y reparar los daños.

En este marco, preocupa y avergüenza que el presupuesto que América Latina y el Caribe dedica a prevenir o combatir la violencia hacia las mujeres siga manteniéndose en rangos bajísimos -del .01% al 0.1% de presupuesto público- mientras otros superan ampliamente esos dígitos. Los datos son fríos, y sólo nos indican que, por más fuerte que sea el marco jurídico vigente internacional o nacional, si no se aplica, no tiene relevancia para las mujeres, ni apoya el pleno ejercicio de sus derechos.

Sin embargo, hay que reconocer que gracias a la Convención de Belém do Pará los Estados han incorporado la violencia física, psicológica, sexual y económica a su normativa. La Convención ha dado las pautas para la adopción de leyes, de políticas públicas y de planes nacionales, la organización de campañas, la implementación de protocolos y de servicios de atención, la emisión de sentencias en casos de violencia doméstica, violación, acoso y otros crímenes, y otras numerosas iniciativas y actividades.

En 2004, los Estados Parte establecieron el MESECVI, Mecanismo de Seguimiento y Evaluación de la Convención de Belém do Pará, en el que han participado activamente 28 Estados Parte, mostrando un alto grado de compromiso con la erradicación de la violencia contra las mujeres. Los resultados de este trabajo incluyen 56 informes nacionales y dos Informes Hemisféricos sobre la implementación de la Convención de Belém do Pará, que nos muestran los avances, obstáculos y aciertos en la lucha por eliminar la violencia hacia las mujeres y nos proporcionan la hoja de ruta que debemos seguir.

Por todo lo anterior, en este Día Internacional de la Mujer hago un nuevo llamado a intensificar los esfuerzos por avanzar en las metas fijadas y a consolidar lo ya logrado, a identificar y replicar buenas prácticas, a fortalecer la coordinación entre instancias gubernamentales y la sociedad civil, a dar seguimiento y evaluar la efectividad de las leyes y los planes nacionales, a desarrollar capacidades en la operación de la justicia, asegurar el compromiso de los medios de comunicación y asignar los recursos necesarios para convertir en realidad nuestro compromiso con los derechos de las mujeres y cumplir la promesa de erradicar la violencia.

Como señal de nuestro compromiso, en la OEA hemos incluido los proyectos y programas del MESECVI entre las prioridades para financiamiento y exhorto a los Estados Miembros y a los Observadores Permanentes a respaldar estas acciones. Debemos unir nuestros esfuerzos para conseguir que en nuestro continente, las promesas se conviertan en realidad.

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