Reforma migratoria debe enfatizar el desarrollo económico

Por Andrew Warner

Recientemente, el Senado comenzo las muy anticipadas audiencias sobre la reforma inmigratoria, poco despues que el presidente Barack Obama y el senador Marco Rubio (R-Fla.) hicieron fuerte llamados para una reforma inmigratoria integral durante el Discurso del Estado de la Unión y la respuesta republicana. Sus declaraciones dieron cierta esperanza, pero los legisladores aun enfrentan mucho trabajo para reformar un sistema que toca la vida de millones de personas.

Para empezar, cualquier conversación sobre la reforma inmigratoria debe reconocer las fuerzas que impulsan la inmigración no autorizada a Estados Unidos – el hambre, la pobreza, la falta de oportunidades económicas, y la falta de igualdad. Si no se enfrentan estas causas raíces, los números de inmigrantes no autorizados en Estados Unidos continuaran aumentando.

Más del 80 por ciento de la inmigración no autorizada en Estados Unidos procede de América Latina. Millones de personas han dejado sus países para viajar a Estados Unidos debido a las pésimas condiciones en sus países natales. Con el tiempo que se tiene que esperar para recibir una visa sobrepasando los 23 años, muchos inmigrantes sienten que no tienen otro remedio que entrar ilegalmente a Estados Unidos para darles una vida mejor a sus familias. Para contrarrestar la inmigración no autorizada, serian más efectivas las medidas que aumenten el desarrollo económico, en lugar de la seguridad en la frontera y las leyes.

Mis compañeros y yo no estamos solos en este pensar. En una entrevista en el 2010 con el programa 60 Minutes, Wayne Cornelius, director emérito del Centro de Estudios Comparativos sobre la Inmigración, dijo que el aumento de los fondos para incrementar la seguridad en la frontera no puede, por sí solo, menguar la inmigración no autorizada. De hecho, mientras los Estados Unidos aumento lo que gasta en la seguridad fronteriza de mil millones en 1990 a casi 18 mil millones en 2012, esto no detuvo que el número de inmigrantes no autorizados a Estados Unidos incrementara a 9 millones en el mismo periodo.

Una de las razones primordiales es que la política estadounidense en los países de origen de la inmigración no autorizada es dedicada a incrementar la seguridad en lugar de reducir la pobreza. En 2009, por ejemplo, 96 por ciento de la asistencia estadounidense a México fue utilizada para el ejército y la policía, mientras que solo 0.1 por ciento  fue usada para proyectos de creación de empleos, lo que eventualmente reduciría la pobreza.

México y muchos otros países en América Latina continúan siendo plagados por altos niveles de pobreza y la falta de desarrollo económico. Si estamos en serio sobre una reforma inmigratoria, los esfuerzos de Estados Unidos deben ir mas allá de fortalecer la seguridad e incluir el desarrollo sustentable como una meta principal – además de proyectos de creación de empleo que específicamente tengan como blanco áreas donde ambos la pobreza y la tasa de inmigración son más altas. Los legisladores deberían aprovechar esta reciente iniciativa de reforma migratoria como una oportunidad para expandir y diversificar sus programas de asistencia de desarrollo en casa.

Pero, la reforma migratoria no solo termina con el desarrollo en el país natal. Como dijo el presidente Obama: “Nuestra economía es más fuerte cuando incluimos los talentos y el ingenuo de los luchadores inmigrantes llenos de esperanza”.

La reforma puede ser una manera de reducir la pobreza en Estados Unidos e impulsar el crecimiento económico. Por siglos, la inmigración ha sido el mecanismo para los pobres y los que padecen hambre alrededor del mundo a escapar de la pobreza y proveer a sus familias – mientras que contribuyen al desarrollo de la nación. Sin embargo, a pesar de las contribuciones indiscutibles al tejido del país, los inmigrantes en Estados Unidos tienen uno de los niveles más altos de inseguridad alimenticia y tasas de pobreza. La reforma inmigratoria debe mejorar las condiciones para los que ya están aquí.

Tenemos un camino largo enfrente, pero las recientes declaraciones de ambos demócratas y republicanos nos dan aliento que pronto podríamos ver una reforma verdadera.

Para más información sobre la política inmigratoria de Bread for the World por favor visite www.bread.org/immigration.

 

Andrew Warner es analista de Politica Inmigratoria de Bread for the Word

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