Vivía encabronado…

Por Teresa Gurza.

Había mucho de que escribir esta semana: El Día Internacional de la Mujer, la muerte de Hugo Chávez, la presa de moda, el hambre y sed del adulto verde, el juicio en Argentina contra los militares de las operaciones Cóndor, y el cónclave Vaticano al que asistirán al menos 13 cardenales protectores de pederastas.

Pero preferí tocar otro tema, porque me indigna lo que ya se sabe del gobierno de Calderón y me preocupa lo que aún se ignora.

Y es que aunque hace tres meses dejó el poder y se fue del país, sigue siendo noticia por la ineficiencia y corrupción que fueron características de su gobierno; y eso es reconocido hasta por los suyos:

El dirigente panista Gustavo Madero, dijo ante 189 delegados de su partido “se desdibujó el PAN y se contaminó de todo lo que criticaba”; y Ernesto Ruffo Appel asentó “cambió el bien común, por el bien propio”.

Terribles palabras tras décadas de lucha panista por ser precisamente lo contrario.

Pero les es imposible negar el hambre de uno de cada cinco mexicanos; el incremento de pobres en tres millones en sólo dos años; el retroceso nacional en la alimentación; y el hecho de que México es la 14 economía mundial, pero tiene el lugar 81 en capacidad de compra.

Tampoco pueden seguir escondiéndose los contratos millonarios adjudicados por Calderón sin licitación, a muchas empresas; y la situación de corrupción que hay en Pemex, a cuyo sindicato prestó sin intereses y bajo secreto 500 millones de pesos.

El ex secretario de Hacienda Ernesto Cordero dice ahora, que no detectó “nada anormal” en los dineros de la apresada Elba Esther; pero por órdenes de Calderón le pagó durante el sexenio, varios  miles de millones de pesos.

Y entre las muchas ilegalidades dadas a conocer por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) destaca la corrupción en casi todas las áreas administrativas del ISSSTE, donde quedaron sin comprobar 503 millones de pesos; y el desbasto en instalaciones, personal y medicinas en el IMSS.

En los cuatro programas claves de la Sedesol las cosas fueron por el estilo. No se entregaron los recursos al 32 por ciento de las familias del padrón ni a decenas de miles de mujeres embarazadas y niños menores de cinco años; se desperdiciaron casi 19 mil sobres de complementos nutricionales; hubo malos manejos en el 28 por ciento de tiendas Diconsa donde falta por comprobar 333 millones de pesos; el programa Rescate de Espacios Públicos no tuvo un padrón de confiable; y ocho mil 260 acciones de vivienda no fueron para personas sin casa.

¡¡¡Y luego nos asombramos de que haya crecido la pobreza!!!

También reprobó Conaculta, cuyo presupuesto ascendió de seis mil millones en el 2006, a diez y seis mil en el 2012; pero sus funcionarios podrían ser llamados a cuentas, porque no respetaron los criterios de economía, racionalidad, austeridad y transparencia, depositaron 34 millones de pesos en 22 bancos que no correspondían, gastaron millonadas para “generar climas mediáticos favorables” a ellos, no colocaron los parabuses en sitios adecuados, editaron sólo cien mil de los seis millones de CDs sobre Los Años de la Revolución anunciados y de los que más de la mitad, siguen embodegados.

Hay así mismo quejas de la iniciativa privada y de los gobernadores.

El director de la empresa GEO Luis Orvañanos Lascuraín, dijo “con FCH nos fue como en feria; comprometió apoyos a la industria de la construcción, pero no cumplió; al contrario, los obstáculos burocráticos encarecieron casas y obligaron al 36 por ciento de las empresas desarrolladoras de viviendas a desaparecer”.

Y la opinión de los gobernadores puede sintetizarse en lo dicho por el de Durango, Jorge Herrera Caldera, “No hablaba con nosotros; en las juntas se dedicaba a su BlackBerry sin hacernos caso… sólo perdíamos tiempo… hasta con los suyos era déspota y un día casi me da un chingadazo, porque le dije que él nada había tenido que ver en la construcción de la supercarretera Mazatlán-Durango; vivía encabronado…”

Pero sin duda lo peor de todo, es el desastre que Calderón dejó en derechos humanos: 26 mil 121 personas desaparecidas y “pruebas contundentes” de la responsabilidad de las fuerzas de seguridad que él comandó.

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