Estados Unidos también recibe ayuda económica

Por Thomas Sparrow

Estados Unidos es de lejos el país que destina más dinero a fomentar el desarrollo de partes menos favorecidas del mundo, pero recientemente ha llamado la atención por la ayuda que recibe.

El gobierno de Emiratos Árabes Unidos (EAU) tiene en marcha un plan millonario de diplomacia pública para ayudar a zonas pobres del país construyendo campos deportivos o centros de salud pública y entregando computadores.

 

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Y este no es el único caso reciente: a finales de enero se conoció que Citgo, filial de Petróleos de Venezuela, lanzó nuevamente un polémico programa con el que espera ofrecer calefacción a más de 100.000 familias de EE.UU. que no pueden permitírselo.

El programa de Venezuela

 

El 31 de enero, Citgo anunció el lanzamiento de un programa para ofrecer calefacción a 100.000 familias en 25 estados de EE.UU.

La filial de Petróleos de Venezuela dijo que este proyecto que comenzó en 2005 “se ha convertido en un símbolo humanitario de unidad entre el pueblo de Venezuela y quienes tienen necesidades en Estados Unidos”.

El comunicado de la empresa resalta sus “principios humanitarios”, pero en opinión de Isobel Coleman, del Consejo de Relaciones Exteriores, “Venezuela está tratando de ganar puntos políticos al señalar la pobreza en Estados Unidos”.

Citgo estima que desde el comienzo del programa -parte de la diplomacia petrolera de Venezuela- ha ayudado a 1,7 millones de personas a mantenerse calientes en los meses de invierno, gracias a una donación avaluada en US$400 millones.

Pero la controversia no ha faltado desde que Citgo decidió implementar este programa y la empresa ha sido criticada por su asociación con el gobierno de Venezuela.

Algunos han cuestionado también que el gobierno esté gastando ese dinero en EE.UU. y no en su propio país.

Es probable que estos proyectos no cambien la idea de que EE.UU. es primordialmente un país donante y no uno receptor, pero sí dan señales sobre cómo se están repensando las dinámicas de la ayuda extranjera a medida que muchas naciones desarrolladas enfrentan crisis económicas y otros países -algunos con bolsillos grandes- deciden jugar un papel más prominente.

Dinero árabe

Tras un devastador tornado en la ciudad de Joplin, en el estado de Misuri, el gobierno de EAU donó US$5 millones para la construcción de una unidad de cuidados intensivos neonatales y entregó US$1 millón para comprar 2.000 computadores para estudiantes de colegio, como reveló inicialmente el diario The Washington Post.

Pero su ayuda no se limita a las zonas de desastre.

Funcionarios del emirato de Abu Dhabi entregaron hace unos años US$150 millones al Centro Médico Nacional Infantil, en Washington, y el gobierno de UAE se alió con el equipo de fútbol Manchester City -que pertenece a la familia real de Abu Dhabi- para construir canchas en zonas poco favorecidas de Los Ángeles, Miami y Chicago, además de un campo cubierto en el el este de Harlem, en Nueva York.

¿Cuáles son las razones para esta ayuda? Básicamente las mismas de Estados Unidos: una mezcla de interés humanitario y político.

“Lo que estamos viendo es algo que ya hemos visto en los países desarrollados”, le dice a BBC Mundo Carol Lancaster, quien fue administradora adjunta de Usaid, la entidad gubernamental de EE.UU. encargada de la ayuda extranjera.

“Los gobiernos ayudan por varias razones: una es tal vez altruista, pero con frecuencia es simplemente para fortalecer su presencia y reputación y reforzar sus posiciones políticas en el mundo”, añade.

Esto parece ratificar lo que el embajador de EAU en Washington, Yousef al Otaiba, le dice a BBC Mundo.

Emiratos Árabes Unidos tiene un programa para construir canchas de fútbol en ciudades de Estados Unidos. El programa es liderado por el embajador Yousef al Otaiba, en la foto.

El funcionario explicó que su país responde directamente cuando identifica necesidades específicas en algunas comunidades.

Y añadió que los proyectos apoyan los esfuerzos de “diplomacia pública” de los Emiratos y “ayudan a contar la historia del desarrollo de los EAU” y su “compromiso con la filantropía”.

“Nosotros no lo vemos como un país pequeño que ayuda a uno grande”, dice Otaiba. “Lo vemos como un amigo que ayuda a otro amigo”.

Agrega que EAU también está activo en el resto del mundo, con ayudas en 2011 por valor de US$2.000 millones a 128 países.

EE.UU., en comparación, entregó US$30.800 millones en ayuda extranjera directa en el mismo año, según cifras oficiales.

Pero no todos están contentos con esta ayuda de EAU. Por ejemplo Debie Schlussel, una comentarista política conservadora, la tildó de “trágica” y de “propaganda islámica”.

Nuevos jugadores

Más allá de las opiniones al respecto, la donación de EAU llamó la atención porque “es un cambio de roles”, como le dice a BBC Mundo Isobel Coleman, del Consejo de Relaciones Exteriores, un centro de pensamiento en Estados Unidos.

“Acá está un gobierno extranjero que está jugando el mismo juego que hemos jugado todos estos años”, dice.

Principales destinos de ayuda de EE.UU.

 

Afganistán

República Democrática del Congo

Pakistán

Irak

Kenia

Sudán del Sur

Etiopía

Cisjordania/Gaza

Haití

Sudáfrica

Fuente: Usaid (año 2011)

“Siempre hemos sido el país rico que entrega ayuda a otros países. Ahora hay un país extremadamente rico que está entregando ayuda en Estados Unidos. Y eso está forzando a los estadounidenses a mirarse en el espejo”.

Además, este caso ejemplifica ciertos cambios en las dinámicas de la ayuda extranjera a nivel mundial.

Por un lado, Carol Lancaster explica que en los últimos 10 o 15 años, muchos gobiernos que eran considerados pobres o en vías de desarrollo -como Turquía, India o China- crearon sus programas de ayuda.

Y el cambio se está empezando a ver en los números: las estadísticas de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE) revelan que la asistencia de los países desarrollados cayó en términos reales en 2011, mientras al menos 15 países -como Turquía, Polonia o Arabia Saudita- aumentaron sus donaciones en comparación con el año anterior.

Eso no incluye a países como China o Brasil, considerados donantes importantes pero donde ha habido dificultades para comparar las cifras.

Por otro lado, muchos países desarrollados están repensando su ayuda no sólo porque algunos de sus receptores han mejorado sus perspectivas económicas, sino también porque ellos mismos están en crisis.

¿Puede entonces cambiar considerablemente el rol de EE.UU. como donante clave?

Lancaster concluye que no: “Yo creo que EE.UU. seguirá siendo la principal fuente de ayuda extranjera en el futuro predecible”.

Agrega, eso sí, que empezar a ver a EE.UU. también como país receptor puede significar que estamos ante “un nuevo fenómeno”, aunque todavía en sus fases incipientes.

 

Contexto

 

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Fuente: BBC Mundo

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