“Me desbauticé porque no quería seguir siendo parte de la Iglesia”

Sergio D'afflitto es vicedirector de la sección romana de la Unión de Ateos y Agnósticos Racionalistas de Italia.

Por Pablo Esparza

Apostasía significa, literalmente, “negar la fe de Jesucristo recibida en el bautismo”. Esta es, quizá, la forma más rotunda de manifestar el divorcio personal con el catolicismo.

“Me desbauticé hace seis años porque no quería seguir siendo parte de la Iglesia, no deseaba mantener ninguna relación con ella ni que me contaran entre los católicos”, le cuenta a BBC Mundo Sergio D’afflitto, vicedirector de la sección romana de la Unión de Ateos y Agnósticos Racionalistas de Italia.

 

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Este grupo, con alrededor de 4.000 miembros y representación en casi todas las capitales de provincia italianas, promueve las ideas ateas y agnósticas, defiende el carácter laico del Estado y se opone a los privilegios de la religión católica.

D’Afflitto dice que su asociación no lleva un registro de apóstatas, pero asegura que más de 5.000 personas descargaron el formulario de apostasía del sitio web desde que lanzaron su campaña en 2002.

“Aconsejamos a los no creyentes para que sepan que no están solos. En un principio era un proceso complicado porque no había forma de que la Iglesia hiciera caso de las solicitudes. Pero desde la aprobación de la ley de protección de datos privados, cualquier persona tiene el derecho a que su nombre sea eliminado de un registro. Ahora es un trámite gratuito y no lleva más de uno o dos meses”, le dice a BBC Mundo.

Iglesias vacías

Desde el Vaticano se ven las cosas de manera distinta: una cosa es borrarse de un archivo y otra dejar de estar bautizado.

“En algunos países existe esa fórmula”, le comenta a BBC Mundo José María Gil Tamayo, portavoz adjunto de la Santa Sede.

Creencias religiosas en Europa

Porcentaje de personas que creen en Dios.

España: 59%

Reino Unido: 38%

Francia: 34%

Alemania: 47%

Grecia: 81%

Suecia: 23%

Portugal: 81%

 

Fuente: Eurostat

 

Pero matiza: “el bautismo no tiene marcha atrás, es para siempre. Eso no se quita, no es como ser miembro de un club deportivo o una asociación cultural. Crea una marca indeleble y es una de las bases del Credo”, afirma.

La opción promovida por la UAAR es “minoritaria” en Italia, dice Vincenzo Pace, profesor de sociología de la religión de la Universidad de Padua en conversación con BBC Mundo.

Sin embargo, ilustra en parte el proceso de “secularización” que afecta al país que dio a 212 de los 266 papas y en cuya capital se encuentra incrustada la Santa Sede.

Una realidad aparentemente contradictoria en la que conviven la reciente imagen de la plaza de San Pedro llena de fieles -que dio la vuelta al mundo- y el día a día -menos noticioso- de las iglesias semivacías.

“Más del 80% de la población italiana se define como católica. Pero sólo el 28% se dice practicante y apenas un 10% afirma pertenecer a alguna parroquia. Alrededor del 70% tiene opiniones diferentes las de la Iglesia en materias como el aborto o la homosexualidad”, apunta Pace.

“Cada vez más, la afinidad con la Iglesia es un sentimiento romántico de pertenencia cultural. Pero la gente siente una autonomía desde el punto de vista moral”, agrega.

Nueva evangelización

La Iglesia es consciente del proceso de secularización en Italia y en el resto de Europa y de los retos que esto implica para ella.

“Este tema se pone en evidencia con la propuesta de Nueva Evangelización. Es un elemento esencial en la gran tarea de la Iglesia ante el olvido de Dios”, indica Gil Tamayo.

La idea de Nueva Evangelización fue debatida en el sínodo (asamblea) de obispos de 2012 convocada por Benedicto XVI.

“Emerge la urgencia y la necesidad de la ‘nueva evangelización’, consciente de que Europa, hoy, no debe apelar simplemente a su herencia cristiana anterior”, escribió para aquella ocasión el actual papa emérito.

A pesar de las miles de personas que acudieron a la plaza de San Pedro en el Vaticano para dar la bienvenida al nuevo papa, no son muchos los italianos que van normalmente a la iglesia.

El alejamiento de la sociedad italiana de la religión tiene diversas aristas.

“Italia es una sociedad cada vez más multiconfesional (…). Cinco millones de personas actualmente proceden de otra cultura”, señala Pace, en referencia a la llegada de inmigrantes con religiones diversas.

“Las generaciones jóvenes se están distanciando de la Iglesia. Hay un interés en la espiritualidad, pero no se reconocen en ella. Esto cambia la situación, porque antes la institución tenía el monopolio religioso”, agrega.

El envejecimiento del clero y la dificultad para encontrar relevo en algunas parroquias, agrega, es otro de los factores que contribuye a la secularización del país.

“La media de edad de los religiosos es 64 años. En más de 2.000 parroquias hay sacerdotes extranjeros, especialmente africanos. Esto también provoca problemas de entendimiento”, apunta Pace.

La constitución italiana consagra la separación entre Iglesia y Estado. Pero este es un país en el que la Iglesia sigue representando un papel activo en la vida pública.

“Desde los años 90-95 la Iglesia católica intentó retomar una posición de altavoz en el espacio público, emitiendo opiniones sobre cuestiones como el matrimonio gay. Esto tuvo cierto éxito, pero también hay gente que lo ve con ojos críticos. Son paradojas de esta sociedad”, concluye el profesor.

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Fuente: BBC Mundo

 

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