El agua como terapia curativa

Día Mundial del Agua

El 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua, una celebración declarada por la Asamblea General del Naciones Unidas con la intención de promover el ahorro de agua potable y facilitar que la misma llegue con calidad y en cantidad suficiente a todos los rincones del planeta, reto conseguido sólo en casos muy concretos. Justamente en este día muchos piensan sobre cómo ahorrar agua y sobre todo cómo conservar nuestras fuentes potables. Uno de los factores menos considerados y sin embargo muy decisivos sería el reducir o dejar el consumo de carne, pues de hecho el 50% de la contaminación del agua en Europa se debe a la crianza masiva de animales. Los nitratos procedentes de la ganaderia han penetrado tanto en las agua subterráneas que por eso algunas marcas de agua mineral ya no cumples los valores necesarios para que el agua sea potable.

Pero en esta ocasión no queremos hacer una crítica de los métodos utilizados, ni de los intereses políticos, tampoco de la dudosa generosidad de los países ricos o de las instituciones que presumen de ayudar a los pobres, lo que nos gustaría hacer es sencillamente contribuir a celebrar este día de una manera diferente, dando  un enfoque novedoso de las muchas virtudes del liquido elemento por antonomasia, el agua. El agua produce beneficios en el ser humano a nivel corporal pero también a nivel anímico, algo que en nuestra constante perdida de relación con los elementos, desconocemos.

En el libro Origen y formación de las enfermedades, de la editorial Vida Universal, leemos lo siguiente sobre el agua: De la misma manera como nuestros pensamientos influyen en nosotros y dentro de nosotros, reconstituyendo y armonizando nuestro sistema nervioso, o bien contrayéndolo, algo semejante puede producir el agua, es decir, o nos armoniza o produce desarmonías dentro y fuera del cuerpo.

Un chorro de agua templada aplicado y utilizado correctamente magnetiza y dinamiza el cuerpo. Relaja el sistema nervioso, que lleva en y en torno a sí la fuerza vital. Si no consigues entrar en armonía, escucha música tranquila mientras el agua, partiendo desde la nuca, fluye sobre tu sistema nervioso. Gracias a este método son estimulados tanto el aparato circulatorio como también la fuerza espiritual en el cuerpo. Comprende que la circulación sanguínea funciona como corresponde sólo cuando el sistema nervioso esta relajado y las fuerzas de La Vida pueden fluir incrementadamente.

Después de un tratamiento a base de agua, interiorízate y entra en silencio dejando actuar plenamente las energías que tienen efecto en ti. Si te es posible, tiéndete en la cama y cubre tu cuerpo con paños ligeros y tibios y permanece relajado, en la conciencia de la fuerza interna, en la consciencia de que una fuerza curativa interna actúa en ti. La vida, todo lo que existe, está al servicio del ser humano. El sol, la luna y las estrellas, todos los astros del universo son ayuda y conducción para el alma y el hombre.

Ana Sáez Ramírez

www.editorialvidauniversal.com

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