Funes, en la cruzada por las inversiones

El presidente Mauricio Funes en Washington/FotoContraPunto.

Cada respiro político del gobierno de aquí al 31 de mayo de 2014 tiene un mismo fin: levantar la imagen del país frente a los inversionistas.

 

Por Roberto Flores

SAN SALVADOR- El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, ha pisado el acelerador de la estrategia económica que ha abrazado junto a su gabinete económico. Su visita a Estados Unidos durante la semana que recién concluye, ha sido otro capítulo de una historia inconclusa que tiene como principal personaje a los inversionistas privados.

Y mientras al gobierno le restan poco más de 13 meses de gestión, Funes ha redoblado esfuerzos para que los inversionistas actúen las líneas que el Ejecutivo le ha designado en el libreto.

No es para menos: el 2013 supone la última oportunidad del gobierno que asumió en 2009 para demostrar que sus políticas económicas no solo han servido para frenar la recesión que el país enfrentaba hace cuatro años, sino que también son efectivas para superar las bajas tasas de crecimiento económico que históricamente ha presentado El Salvador.

Dos de los principales retos para remontar esas tasas (que promedian el 2%, frente la media centroamericana de 4%), se han revelado en un estudio hecho bajo el Asocio para el Crecimiento suscrito con Estados Unidos: la inseguridad física y la baja productividad del sector de transables (productos que se pueden comercializar).

Un obstáculo más ha tomado forma en las plenarias de la Asamblea Legislativa, los escritorios de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y en las sedes de los partidos políticos.

“Por primera vez en El Salvador hay una independencia plena de poderes”, ha dicho Funes la semana pasada frente a los miembros del Consejo para las Américas, una poderosa asociación empresarial de Estados Unidos.

“En el pasado el presidente controlaba, además del Ejecutivo, las decisiones de la Asamblea Legislativa, del Órgano Judicial, del Ministerio Público y de todas otras entidades del Estado que no están sujetas  a su jurisdicción”, añadió.

Ha sido la mejor explicación que Funes ha podido encontrar a los conflictos que han marcado el escenario político del país en el último año, signados principalmente por los diputados y diputadas y la CSJ.  Pero conseguir que esa explicación cale entre los inversionistas no es tarea fácil.

De hecho, convencer a los inversionistas privados de que El Salvador presenta un rostro amigable para sus inversiones ha sido un objetivo implícito en todas las políticas que desde el Ejecutivo se han puesto en marcha en el último año.

Desde una estrategia de seguridad pública amparada en una tregua entre las dos principales pandillas del país, la

 

MS-13 y el Barrio 18; pasando por una serie de incentivos jurídicos para seducir a los inversionista, hasta llegar al diálogo directo con los partidos políticos; Funes ha encontrado un asidero desde el cual promover lo que en su discurso frente al Consejo de las Américas ha dado por llamar “las bases de un modelo productivo más amplio”.

La estabilidad jurídica y política del país son dos de esas bases ¿Pero están sólidas estas bases?

La respuesta a esa pregunta varía dependiendo de a quién se le formule. El gobierno y su principal aliado (el partido que llevó al poder a Funes, el FMLN), sostienen que se camina por buen rumbo. La oposición, aglutinada en las principales gremiales del país y el principal partido de derecha, ARENA, han insistido en lo contrario.

“Nuestra imagen es diferente  y combinado un  esfuerzo gubernamental de fortalecimiento  en las instituciones  de mayor seguridad jurídica, el país puede volverse atractivo para la inversión  privada, nacional  e internacional”, dijo el presidente Funes la semana pasada.

Pero ha sido la institucionalidad –luego de las polémicas decisiones tomadas en la Asamblea Legislativa, bateadas luego por la CSJ– el principal punto en donde la oposición al gobierno ha concentrado sus críticas, críticas que para los aliados de Funes son contradictorias a los fines de la imagen que se pretende dar a los inversionistas.

“¿Cómo puede haber un buen clima de inversión si tenemos a las gremiales diciendo que este es el peor país del mundo?”, plantea Orestes Ortez, diputado por el FMLN y miembro de la cúpula de ese partido.

Ganarse la confianza de los inversionistas se ha convertido en una necesidad de primer orden, llevando incluso a que el FMLN –la exguerrilla surgida durante la década de los 80’s del siglo anterior– renueve su discurso, acercándose más al sector privado, con el cual históricamente ha tenido enfrentamientos.

Funes asegura que la mayor prueba de que su estrategia de reactivación económica y que la estabilidad jurídica y política va viento en popa, es el anuncio de varios inversionistas que han confirmado al gobierno que este año realizarán millonarias inversiones.

Cadenas hoteleras, empresas del sector de la agroindustria y otras dedicadas la producción de tecnologías, engrosan la lista de las primeras inversiones –que aún no se han concretizado, más sí confirmado– de las que el gobierno tiene cuenta desde que lanzó su estrategia económica.

El secretario técnico de la Presidencia, Alexander Segovia, ha asegurado incluso que el gobierno ha recibido varios expresiones de interés de inversionistas, más de 60, que podrían invertir cerca de $450 millones en la zona costera, epicentro de la estrategia económica del Ejecutivo.

Pese al optimismo, el reto es grande: elevar los niveles de inversión de las tasas de cerca del 15% del PIB actual en El Salvador, a las tasas que la región promedia, de cerca del 25% del PIB de cada uno de los países que comprende.

Es un esfuerzo que hasta el momento, según el gobierno, no tienen precedentes. Esa condición lleva a una plantear una interrogante: ¿Tendrá éxito la estrategia económica del Ejecutivo apoyada en la inversión privada?

Un análisis del expresidente del Banco Central de Reserva (BCR), Carlos Acevedo, sobre el por qué la economía de El Salvador no ha superado un crecimiento que vaya más allá del 2% en este gobierno, podría dar pistas sobre el futuro de la estrategia.

 

“El modelo económico que nosotros heredamos fue un modelo fracasado totalmente, en términos de crecimiento económico”, dijo Acevedo a ContraPunto en una entrevista antes de dejar su cargo en el BCR, semanas atrás.

“Ese fue el modelo económico que nosotros heredamos  y ese, básicamente, no fue alterado. Entonces difícilmente un modelo que en 15 años fracasó para dar crecimiento económico y bienestar a la población pueda lograr dar algo que no pudo dar antes, sobre todo en el contexto de una crisis internacional tan severa”, ha añadido.

Las privatizaciones, la dolarización y el libre comercio con economías más robustas, son los elementos fundamentales de ese modelo, según el expresidente del BCR. Y precisamente son algunos de esos componentes los que ahora el gobierno más promueve entre los inversionistas para despertar su interés.

Las campañas informativas que ha echado a andar la Agencia de Promoción de Exportaciones e Inversiones de El Salvador (Proesa), ofrecen al inversionista, entre otras cosas, “un bajísimo nivel de inflación y una economía dolarizada y tranquila”.

A eso le suma una serie de Tratados de Libre Comercio entre los que destaca el que El Salvador firmó con Estados Unidos y, próximamente, el que se ratificará con la Unión Europea en el marco del Acuerdo de Asociación que los países centroamericanos han consensuado con el viejo continente, una región que además de representar un mercado de casi mil millones de consumidores también se posiciona como una potencia exportadora, lista para incursionar en el mercado salvadoreño.

Por el momento hay una certeza, reconocida incluso por el gobierno: los resultados de la estrategia económica que ahora se impulsa se verán en el futuro, en los próximos gobiernos.

“Tenemos la esperanza de que quienes son sucedan en el gobierno próximo adopten las políticas exitosas en materia económica y social y profundicen el proceso de democratización que hemos emprendido a nivel social, económico y cultural en nuestro país”, ha dicho el presidente la semana pasada frente al Consejo para las Américas.

Estabilidad política, certidumbre jurídica, dolarización, libre comercio… el guión del crecimiento económico ya lo ha escrito el gobierno. Falta ver cuántos inversionistas acudirán a la actuación.

Fuente: ContraPunto.org.sv

 

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