Clemencia para los animales en los laboratorios

Desde mediados de marzo de este año la Unión Europea prohíbe la venta de cosméticos en cuyo proceso de elaboración se haya experimentado con animales. Sin duda un paso importante a valorar, que no obstante queda lejos de lo que podría considerarse como un respeto total por la vida de los animales. Al respecto la propia UE afirmó: la entrada en vigor de este veto comercial “total” es una señal importante del valor que Europa concede al bienestar animal. Lo que queda en entredicho cuando se permiten otro tipo de crueldades como por ejemplo la caza o las corridas de toros.

Aunque habría que recordar que para la historia del intelecto y la filosofía europea, fue el filósofo Descartes quien agravó notablemente la visión del mundo centrada en el hombre, con su tristemente célebre “cogito ergo sum”, pienso, luego existo”. Esta frase se convirtió en un poderoso programa de acción, reduciendo el espíritu al cerebro del hombre. De esta forma el resto del mundo es materia inerte y un animal es poco más que un puñado de células que Descartes compara con un mecanismo de ruedas y muelles, y cuyos dolores no son para él más que el chirriar de una máquina. Este desprecio por los animales tiene su continuación en el Catecismo actual de la Iglesia católica, que subraya el derecho al dominio inmisericorde del hombre sobre las demás criaturas y da vía libre sin limites a que los animales sean utilizados para la alimentación y confección, permitiendo los experimentos con ellos y condenando su sufrimiento sólo si éste contradice la dignidad humana. (Catecismo, Rd.Nº2417).

El principio ético que determina la relación del ser humano y la naturaleza resulta de la imagen antropocéntrica del mundo procedente de la forma de pensar judeo-cristiana. Pero cuán amenazante va a resultar esto para el resto de los seres vivos en esta Tierra ya es anunciado en el Génesis con un cruel mensaje: “Imponed miedo y terror a todos los animales de la tierra, a todas las aves del cielo … todo cuando se mueve y tiene vida sobre la tierra os servirá de alimento”. Son palabras supuestamente dichas por Dios, aunque ya es sabido cómo surgió la Biblia, no como inspiración divina directa, sino que en las Sagradas Escrituras en el transcurso de los siglos encontraron cabida todo tipo de ideas humanas.

Mientras tanto los animales en los mataderos y en los laboratorios de experimentación piden: «¡Hombres, ayudad para que acaben las crueldades bestiales y las torturas a nosotros los seres vivos! Tampoco vosotros los seres humanos queréis ser objetos de experimentación. Tampoco queréis que os torturen. Nosotros los animales maltratados y torturados sufrimos y de una manera parecida a vosotros los hombres sentimos el sufrimiento, el dolor y las torturas. Tenemos miedo de que nos maten premeditadamente, lo que rara vez ocurre sin torturas. ¡Por favor, por favor, ayudadnos, y dejad que en vuestros corazones humanos renazca el amor! ¡Nosotros los animales os pedimos ayuda, clemencia y misericordia!

 

Maite Valderrama

 

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