La carta que se juega la Unión Europea para salvar su credibilidad

Uno de los puntos clave de la cumbre de la Unión Europea son los paraísos fiscales. Foto/AP/BBC Mundo.

Por Marcelo Justo

La cumbre de la Unión Europea (UE) que comienza este miércoles en Bruselas se enfrenta a un doble reto.

A nivel económico los 16 países de la eurozona se encuentran en recesión y los 11 miembros restantes luchan por salir del estancamiento.

 

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A nivel político esta crisis ha disparado un creciente euroescepticismo en la mayoría de sus miembros.

Según el Eurobarómetro del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, desde el comienzo de la crisis del euro la confianza en la UE ha caído más de 30 puntos en Francia, casi 50 puntos en Alemania, más de 50 en Italia, más de 90 en España: la lista se disemina prácticamente por todos los países.

“La legitimación de la construcción europea ha sido por los resultados económicos más que por las identidades. Hoy para un creciente número de ciudadanos en el sur de Europa, la UE se parece a lo que el Fondo Monetario Internacional representó en América Latina: una camisa de fuerza que vacía de contenido a la democracia. Mientras tanto para los países del norte, la UE ha fallado en su control de las políticas de los países periféricos”, dijo uno de los coautores del informe, José Antonio Torreblanca.

Con su credibilidad en juego la Unión Europea apostará mucho a una carta: la lucha contra los paraísos fiscales.

 

La danza de los millones

En Bruselas el cálculo es que un millón de millones de euros se esfuman anualmente por la alambicada ruta de los paraísos fiscales.

Nosotros combatimos la evasión fiscal y el lavado de dinero. Pero defendemos a muerte el secreto bancario”

Maria Fekter, ministra de Finanzas de Austria

La suma equivale aproximadamente al doble de dinero desembolsado desde 2010 en los rescates a Grecia, Portugal, la República de Irlanda y Chipre.

Con las economías ahogadas por el déficit esta suma no solo mejoraría la recaudación fiscal sino que permitiría mostrar a una población desencantada que la UE no es un club que impone recetas de austeridad a la población para salvar a sus bancos, responsables protagónicos de la crisis.

El primer paso está dado. En abril nueve países alcanzaron un acuerdo para el intercambio automático de información bancaria en el marco de la reunión de ministros de Finanzas de la UE celebrada en Dublín.

El acuerdo cuenta con la firma de pesos pesados de la UE –Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, España, Holanda y Bélgica– a los que se sumaron Polonia y Rumania: la intención ahora es extenderlo a los 27 países de la UE.

“Este principio es fundamental. Los bancos de un país tendrán la obligación legal de suministrar información de manera automática, es decir, sin que se lo soliciten, sobre los depósitos realizados en sus cuentas por ciudadanos de otros países”, le explicó a BBC Mundo Nicholas Shaxson autor de una pequeña biblia sobre el tema, “Treasury Islands”.

 

La presencia de Reino Unido en esta iniciativa es fundamental.

Este mayo la ONG Action Aid señaló en un informe que las 100 compañías más importantes de Reino Unido, aglutinadas en el famoso índice bursátil FTSE100, tienen más de 8.000 subsidiarias en paraísos fiscales.

De acuerdo a Action Aid unas 1.685 de ese total se encuentran en territorios dependientes de la corona británica y conocidos paraísos fiscales como Jersey, las Islas Vírgenes británicas, las Islas Caimán, Bermuda y Gibraltar.

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El secreto bancario

La principal oposición al principio de intercambio automático de información ha sido Austria.

En la cumbre en Dublín, la ministra de Finanzas, Maria Fekter, señaló que Austria pelearía como un león para proteger la privacidad de las cuentas.

Dieciséis países de la eurozona están en recesión y los 11 miembros restantes luchan por salir del estancamiento.

“Nosotros combatimos la evasión fiscal y el lavado de dinero. Pero defendemos a muerte el secreto bancario. Un grupo como el G20 nunca aceptó el intercambio automático de información sobre cuentas bancarias ni tomó ninguna medida para cerrar el lavado de dinero en las islas del Caribe o en el estado de Delaware en Estados Unidos”, señaló Fekter.

Señal de la velocidad con que se están moviendo las cosas, la misma invocación del G20 que hizo la ministra austríaca sonó desfasada una semana más tarde cuando los ministros de Finanzas del grupo declararon que el intercambio automático de información debía volverse una norma global.

“Creo que Austria va a ceder. Ha habido mucha presión diplomática. Y es que la realidad está apretando. Y la realidad es que el problema fiscal es muy serio y no se puede solucionar con más impuestos y ajustes”, le comentó a BBC Mundo el director de Tax Justice en Reino Unido, Richard Murphy.

Una victoria en este sentido podría ser un punto de partida para cambiar la percepción actual de la Unión Europea que hoy inspira más la resignación del hábito que el entusiasmo.

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Fuente: BBC Mundo

 

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