¡La revolución sexual!

Luisa Fernanda Montero

Para La Red Hispana

Debo confesar, si se me permite, que soy de las que poco me sorprendo, pero prefiero pasar por el sonrojo, antes de permitir que sean ustedes los sorprendidos. La verdad es que los tiempos modernos pueden confundir.

Hace pocos días, me ha sorprendido una publicación que narra como muchos jóvenes de hoy se divierten con  prácticas sexuales grupales.

Me sorprende como una ola de embarazos no deseados entre adolescentes, ocurrida en el 2010, estremeció a Polonia, que tuvo que enterarse de que en los colegios del pueblo de Ostróda, estaba de moda un juego sexual – de carácter grupal –  que era el causante de dichos embarazos.

Pues resulta que los juegos sexuales están de moda, ya no solo tenemos que lidiar con los peligros del Internet que a través de sus páginas, como sabemos, puede hacer que nuestros hijos sean presas fáciles de depredadores sexuales, para decirlo menos.

Juegos con nombres tan inocentes como carrusel, ruleta, estrella, sol o flor de loto, pueden resultar siendo rutinas sexuales en las que los jóvenes comparten parejas por turnos y juegan al “más lento”.

El problema es que como usted y yo sabemos, algunos juegos embarazan. El riesgo se potencia cuando el uso del condón no condiciona el juego.

Yo no se si eso este pasando en la escuela de su hijo. Es más es muy probable que aun no haya empezado a pasar en Estados Unidos; pero si sé que es urgente comunicarnos con nuestros hijos,  hablarles, fortalecer a través de un dialogo sincero y abierto los valores que hemos querido transmitirles.

No podemos olvidar que debemos estar al tanto de lo que hacen nuestros hijos, de cuáles son sus amistades reales y virtuales, de qué hacen o qué páginas visitan durante las largas horas que navegan en Internet.

Dicen los psicólogos que debemos enfrentar el hecho de que existen nuevas formas de expresar la sexualidad y que nuestras revoluciones – esas que moldearon el mundo en los sesenta y que impusieron la famosa píldora – son cosa del pasado. Las revoluciones de hoy tienen otro nivel y pueden arruinar el futuro de nuestros hijos y el de nuestras  hijas.

Porque el único peligro no es un embarazo no deseado fuera de tiempo y de lugar y todo lo que trae consigo, si no el riesgo de adquirir una de las muchas enfermedades de  transmisión sexual que permanecen en el abanico de posibilidades. La Organización Mundial de la Salud estima que anualmente hay en el mundo más de 340 millones de casos nuevos de Infecciones de Transmisión Sexual o ITS.

El problema radica en que muchos jóvenes carecen de capacidad de distinguir qué es bueno y qué no, o qué les conviene y qué no. Recordemos que las presiones sociales de la adolescencia pueden llegar a ser brutales. El matoneo es una realidad que puede aturdir incluso a los más pequeños.

Nuestros jóvenes deben conocer los riesgos  y saber cuales son las maneras de prevenirlos. No los dejemos solos. No creamos que están en una burbuja. Son adolescentes y como lo hicimos todos van a querer tener experiencias nuevas  y conocer el mundo, con todo y sus peligros. No permitamos que lo hagan solos, no les neguemos nuestro apoyo. Nuestra guía, nuestra comprensión y nuestro amor son los mejores antídotos, los únicos que pueden mantenerlos alejados de los peligros de la modernidad.

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