El ‘rebelde’ Snowden puede ser parte de un juego politico

Por Konstantín Bogdánov

Continúa el escándalo en torno al espionaje: Edward Snowden, que antes trabajaba para la CIA y reveló los programas de vigilancia policial secreta de la agencia de Seguridad Nacional, ha denunciado que los servicios secretos de Reino Unido -en estrecha colaboración con sus colegas estadounidenses- espiaron a los presidentes y jefes de Gobierno que asistieron a la cumbre del G-20 en 2009, en particular, interceptaron las conversaciones telefónicas del entonces presidente de Rusia, Dmitri Medvédev. Las nuevas filtraciones, sin embargo, no ayudan a comprender qué es lo que sucedió realmente.

Cabe recordar que a principios de junio Washington Post y The Guardian publicaron datos sobre el programa PRISM, un proyecto de la a Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos y el FBI habían puesto en marcha para tener acceso directo a los servidores centrales de Google, Facebook, Yahoo y otros gigantes estadounidenses de Internet con el objetivo de obtener datos útiles para los servicios de inteligencia.

Éste es el segundo escándalo en torno a las redes globales de ciberespionaje. El PRISM surgió de las cenizas del programa secreto ECHELON del Gobierno de Estados Unidos, que concluyó en 2007 después de que los medios de comunicación y de que la Corte de Inteligencia Extranjera obligaran a la Casa Blanca a cancelarlo.

Pero entonces, la existencia de ECHELON fue hecha pública mientras que ahora se trata de una filtración intencionada a los medios de comunicación de documentos, cuya fecha de desclasificación como alto secreto sería en el año 2038.

“No soy ni un traidor ni un héroe. Sólo soy un americano (…) Creo en la libertad de expresión. Mis intenciones eran buenas, pero también es bueno que la sociedad forme su propia opinión”, explicó Snowden sobre sus motivos.

¡Qué bonito! Un luchador solitario contra el sistema, un Robin Hood de la era de la información: ¡qué bien suena y cómo les tiene que gustar a las chicas! Pero algo aquí no cuadra…Parece demasiada casualidad que el escándalo en torno al PRIM haya estallado justo cuando el Presidente Barack Obama y el nuevo primer ministro chino, Xi Jinping, estaban reunidos para tratar algunas de las cuestiones que más preocupan a las dos superpotencias mundiales, entre ellos la seguridad cibernética.

Aunque difícilmente fue una jugada táctica: los detalles publicados por los periodistas estadounidenses revelan que Snowden había contactado con los medios en enero de 2013 y les entregó toda la información el 20 de mayo. Ese día abandonó su casa en Hawaii y voló a Hong Kong mientras los diarios empezaron la publicación de los documentos filtrados.

De acuerdo. Una coincidencia. Pero ahora viene una nueva ración de secretos: The Guardian escribe, citando a Snowden, que la NSA interceptó las conversaciones telefónicas de Dmitri Medvédev y la delegación rusa durante la cumbre del G-20 en 2009, celebrada en Londres. Los espías de Estados Unidos operaban desde la base de la Fuerza Aérea británica de Menwith Hill, en Yorkshire del Norte, que se considera el centro de espionaje electrónico más grande del mundo.

El rotativo británico supone que de este modo los servicios secretos intentaban obtener ventajas en las negociaciones para sus países y plantea una pregunta muy controvertida al respecto: ¿quién es el responsable de que en el territorio de Gran Bretaña los servicios de inteligencia de una gran potencia espíen al líder de otra?

¿Y qué otras cosas salen a la luz gracias al trabajo de los agentes de Estados Unidos en Menwith Hill?

En 1994 Airbus perdió un contrato de 6.000 millones de dólares con Arabia Saudita en favor de la empresa estadounidense Boeing, debido a que las negociaciones entre los europeos y sus interlocutores árabes habían sido interceptadas y la información facilitada a las empresas de Estados Unidos. Quién sabe qué secretos ocultan las redes de comunicación…

Tal vez Edward Snowden sea un anarquista solitario pero sus filtraciones consiguieron asestar un fortísimo golpe a Estados Unidos y, además, socavar sus relaciones con el mejor aliado, Gran Bretaña. Y, según los medios, no es toda la información suministrada por Snowden. El goteo continuará…

Puede que sea una coincidencia. En este caso no ocurrió nada nuevo ni extraordinario. Simplemente los servicios secretos volvieron a “cobrar”. Pero si el caso de Snowden no es una protesta del ejecutivo sino el resultado de un juego bien pensado contra Washington, entonces estamos ante una historia muy interesante.

Aún faltan datos para sacar semejantes conclusiones. Pero sobran evidencias para aceptar la versión sobre “la rebelión individual” de Snowden.

Fuente: RIA NOVOSTI/ARGENPRESS.info)

 

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