Es la lana…

Teresa Gurza.

Zenaida Tiburcio Mendoza murió por ser hija de pobres; igual que lo fueron, los diez mil bebés mexicanos que cada año mueren de hambre.

Estos fallecimientos, evitables si se usara el dinero con mejor sentido, constituyen uno de los más terribles absurdos que vemos en el México de todos los días.

Y que se torna aún más criminal, indignante y ridículo, ante la danza de los millones; parte principal del espectáculo que están dando los legisladores panistas, que se despachan con cucharon grande el dinero ajeno.

Salió esta semana a la luz pública, que a a cada uno de los  senadores de ese partido se le dieron así nomás, 430 mil pesos.

Dinero que se les depositó directamente en sus cuentas bancarias; pero que finalmente, no fue tan discreto como se pretendía.

Fue un regalito que se añade a sus dietas y prestaciones y se repite cada cuatro meses, para mantenerlos controlados y contentos.

Y del que si no hubiera sido por sus pleitos internos, ni nos hubiéramos enterado.

Así de íntegros y poco corruptos nos resultaron… Yeso no es todo; porque los diputados de ese partido, habían recibido en enero 250 mil, además de su aguinaldo.

Hace unas semanas se publicó aquí un artículo que titulé, Ya Salió el peine, en el que decía yo que el pleito panista era simplemente una disputa por el dinero al que tienen acceso los coordinadores de las bancadas, y que riega a sus más cercanos.

Y no me equivoqué; porque por lo que hemos visto y lo que nos falta por conocer, queda claro que los panistas tanto maderistas como calderonistas, no robaban ni se aprovechaban del poder, porque no estaban donde podían hacerlo.

Del mal manejo de los recursos de la bancada, que incluye el agandalle de los 430 mil por cabeza, —que por lo demás constituye un delito que debe ser investigado— nadie quiere hacerse responsable; y los dos coordinadores se echan la pelota.

Ya llegaron sus denuncias hasta el Ministerio Público; pero eso sí, no devuelven el dinero.

¿Y qué creen?, este jueves pasado informaron que hicieron un pacto que les prohíbe hablar de cosas internas del partido…

Pacto que no creo que les dure, porque ya se vio que la lana es para ellos más fuerte que el compromiso con su partido y sus electores, pero que pretende evitar las indiscreciones.

Porque igual que lo que sucede en el PRI y en el PRD, los ciudadanos comunes sólo nos enteramos de tranzas, ilícitos y abusos, cuando los del mismo palo se pelean y entre ellos se ventanean.

Como ventanearon con lo que aún no se sabe claramente si fue préstamo o pago clandestino y soterrado de 300 mil pesos, al cuñado de Felipe Calderón.

Y esos panistas corruptos, irresponsables, y mentirosos, todavía pretenden que les creamos que lo que les interesa de la política es el bien común. Sí Chucha…

Regresando a Zenaida, es doblemente criminal y ridículo que mientras a sus pobrísimos papás, –indígenas mixtecos dedicados a la pisca de chile–, el gobierno de Guanajuato les haya dado únicamente 774 pesos para los gastos funerarios, la Sedesol esté dilapidando más de tres millones de pesos en echarse autoporras a su Cruzada contra el Hambre.

Siendo que los directamente interesados en los spots, seguramente ni los ven porque no tienen luz ni televisión ni luz en sus casas; o porque andan más ocupados en buscar qué comer que en sentarse plácidamente en su sala a contemplar programas.

En nota del pasado domingo 9, publicada por Reforma, se informa que esa dependencia dispuso ya de una partida de nueve millones cien mil pesos, “para informar a la sociedad sobre metas y alcances de la estrategia contra el hambre”.

Y que tres de los nueve millones, fueron “directa y únicamente a la difusión por TV”.

Increíble que mientras Zenaida y otros pequeños desconocidos mueren literalmente de hambre, a Sedesol se le ocurra gastar más de tres millones de pesos en hacerse propaganda.

¿No sería más razonable y decente invertir esos millones en comida para los mexicanos hambrientos y dejar de enriquecer a las televisoras?

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