INSAMI, la voz de la diáspora

Leonel Flores/Archivo MLNews

Por Leonel Flores*

En la larga e impresionante historia de la diáspora salvadoreña, nunca ha existido una institución, que, integrada por destacados miembros de dentro y de afuera del país, unifique y coordine  de manera profesional y eficiente, desde su base central, esto es, desde El Salvador, todo el tejido de operaciones que una nación transnacional como El Salvador, tiene diariamente con una tercera parte de su población, tres millones de salvadoreños, en más de sesenta países de todo el mundo, fundamentalmente en los Estados Unidos de América, donde hay casi 2,5 millones de salvadoreños, pero también en países como Canadá, Australia, Italia, Suecia, Alemania, Argentina, México o Venezuela.

La Fundación Instituto Salvadoreño del Migrante (INSAMI) es una entidad sin ánimo de lucro, desvinculada de institutos o partidos políticos, que busca articular las interrelaciones de la diáspora salvadoreña con el país, ser un referente de su pensamiento y su representación, con el objetivo de promover la integración de las comunidades migrantes en una búsqueda a la solución de los desafíos relacionados a la migración.

El INSAMI busca llenar esa asimetría democrática que ubica a la diáspora solo como un conglomerado de remeseros que envían sus transferencias desde el exterior, pero que no tienen voz ni voto en las decisiones transcendentales de país.

Los ingresos anuales que las remesas de la Diáspora dejan al país 4 mil millones de dólares, un 16 % del PIB de la nación, sin contar el envío de encomiendas y el turismo familiar que realiza la diáspora salvadoreña al país y que es un fuerte renglón de ingresos al erario nacional.

El INSAMI busca institucionalizar la voz de la Diáspora Salvadoreña, dentro y fuera de El Salvador, como un ente independiente y autónomo, para promover sus derechos y responsabilidades, mediante la ejecución de proyectos económicos, sociales, académicos y culturales, diseñados para mejorar la calidad de vida de la población migrante y sus familiares.

El INSAMI jugará un rol intenso de lobby político-social ante los tomadores de decisiones públicas, ante instituciones oficiales, organizaciones multilaterales e institutos políticos en aquellos temas relevantes que afecten a la población migrante y sus familiares. En ese sentido, el INSAMI tiene un claro rol político en defensa de los intereses de la Diáspora y la comunidad migrante. En momentos electorales como el que se avecina en El Salvador, como es natural, el INSAMI intensificará su rol y su papel en el área política y social, siempre desde una perspectiva independiente y autónoma. Cabe aclarar tajantemente que el INSAMI no se prestará a ser parte de ninguna campaña electoral en favor de ningún instituto político o alianza partidaria.

Las personas que apoyan el INSAMI son personas de larga trayectoria, de pensamiento plural, de una calidad intelectual sólida. Y es bajo este espíritu de pluralidad, inclusión y diversidad que el INSAMI se crea y se abre al mundo para crear una institución fuerte dentro de un marco solidario entre personas.

Hay un conjunto de organismos del INSAMI como el Consejo Consultivo, una Asamblea General, una Dirección Ejecutiva (Gestiona la Fundación y Ejecuta los proyectos), los Grupos Focales (de apoyo y legitimidad en los diferentes puntos del mundo donde residan salvadoreños); y Comunidades Transnacionales.

Un eje estratégico de prioridad del INSAMI es la creación de un Centro de Estudios Migratorios (CEM), que articule la cronografía de la migración salvadoreña y rescate su memoria histórica, así como el desarrollo de temáticas cruciales en el mundo de hoy como Migración y Seguridad Nacional, Movilidad humana y desarrollo económico, Prevención de la emigración. Paralelo a estos ejes estratégicos se hace necesaria también la creación de un Museo de la Diáspora, su Cultura e Identidad.

Por ello hay que tener en cuenta el Desarrollo Transnacional de la Cooperación y el Desarrollo local, mediante la creación, en concreto, de un Fondo de remesas que sea ocupado para nuestros objetivos primordiales. Y ello con el fin, por ejemplo, de dar una debida atención al Migrante que vuelve repatriado, facilitando su reinserción en su comunidad y su país.

Por otro lado, necesitamos implementar la captura del Capital Humano salvadoreño allende nuestras fronteras, para ello es imprescindible desarrollar una política de búsqueda de talentos y su repatriación al país, mediante un bien cimentado sistema de conocimiento y cooperación técnica, para su plena Integración profesional al país y su desarrollo.

En resumen, se trata de institucionalizar la relación de la  Diáspora salvadoreña con el Estado, para dotar a más de tres millones de salvadoreños en el exterior de voz y representación en El Salvador.

Leonel Flores es presidente del INSAMI

 

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