Snowden incita a Europa a romper sus propias normas

Por Dmitri Kósirev

Se puede explicar por dos motivos las acciones de las autoridades austríacas, que inspeccionaron el avión del presidente de Bolivia, Evo Morales, sin que esto conllevase la aplicación de las respectivas sanciones.

Hay pocos Estados realmente soberanos en el mundo cuyos derechos nadie se atrevería a violar.

Además, Edward Snowden, el extécnico prófugo de la CIA que reveló información confidencial de los servicios secretos estadounidenses, a quién se buscaba a bordo del avión del presidente boliviano, dio en su día a los europeos un ejemplo que éstos no tardaron en seguir: infringieron las normas establecidas desde hace mucho en base a la experiencia e instinto de conservación de los pueblos.

Varios expertos ya deberían expresar su opinión sobre qué convención violaron los austríacos en Viena. A juzgar por todo, se trata de precisamente de la Convención de Viena y las normas del derecho internacional.

Todos los policías saben que los vehículos diplomáticos gozan de inmunidad, incluso si los que están al volante infringen de manera evidente el reglamento de circulación. La causa es muy simple: los diplomáticos salvan al mundo de guerras y otros desastres, por eso es necesario dejarles en paz. La gente lo entendió ya antes de que aparecieran los Estados modernos y de que se aprobasen los respectivos documentos y las convenciones internacionales.

El jefe de Estado es el diplomático más importante. Su avión es el territorio de otro Estado. Si se viola su soberanía, es un motivo para la declaración de guerra.

Si los bolivianos detienen alguna nave austríaca y se comportan de modo parecido a lo que se hizo en Viena, los diplomáticos seguirán negociando el arreglo pacífico del conflicto mientras que los austríacos -con el apoyo de otros países europeos- comienzan las verdaderas acciones de combate desembarcando sus Tropas Aerotransportadas ?l otro lado del Atlántico.

En este caso, quedará claro que no se puede considerar a Bolivia como agresor, porque este país tuvo un motivo legal para emprender acciones de respuesta. Y no se podrá hacer nada: las consecuencias para Austria, incluidas las financieras, serán muy serias.

Surge la pregunta: ¿qué hizo Edward Snowden para que varios países europeos le negasen la entrada en su espacio aéreo al avión del presidente de un Estado soberano y otro Estado incluso se atrevió a realizar un registro voluntario de este avión en busca del protagonista de un escándalo global de espionaje?

Snowden hizo lo mismo que los austríacos, lo que no debía hacer basándose en el instinto de conservación de una nación: Estados Unidos. Y no sólo de Estados Unidos.

Imaginemos que Snowden sigue filtrando la información sobre las escuchas telefónicas por los servicios secretos de Estados Unidos de los ciudadanos europeos, incluidos los jefes de Estado. Es poco probable que esto provoque una guerra, pero seguramente ofenderá a los europeos y el mundo cambiará.

¿Qué quiso conseguir Snowden o su ‘hermano espiritual’, el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, refugiado en el territorio de la embajada de Ecuador en Londres? Simplemente querían cambiar un mundo en el que no había un sitio para ellos.

Estos dos hombres son verdaderos revolucionarios que saben perfectamente que no podrán conseguir algo en el mundo en su estado actual. Así que es necesario poner este mundo del revés.

Es necesario cancelar todas las normas y principios acumulados durante muchos siglos y ver qué resultado da. Si los gobiernos ocultan algo, es necesario filtrar esta información para que todo el mundo supiera cómo son en realidad.

Assange no tuvo éxito: publicó la correspondencia diplomática secreta de los estadounidenses, pero esto no tuvo serias consecuencias. Fue un escándalo en su momento que después se apagó.

Pero parece que Snowden fue más exitoso si los austríacos se atrevieron a violar las normas que permitían mantener el orden en el mundo en mayor o menor medida.

Fuente: RIA NOVOSTI/ARGENPRESS.info

 

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