El pedigüeño lector

Por Daniel de Cullá

 

En Burgos, en su avenida del Cid

A la entrada de la panadería El Horno

Hay un pedigüeño en cuclillas

Que lee algo parecido a un libro

Sin levantar la vista

Y sin pasar hoja

Siempre fijo en la misma página

Espejo de su salud y de su alma.

 

Como la Ciudad y la Nación

Metidas de lleno en el vicio permanente

De la truhanería y holgazanería

Él no pasa página

Fingiendo que lee y enterrado

En su lamento y callado duelo.

Tiene un cartelito en el suelo

Y escrito en él unas letras que dicen:

“Yo no pido nada…, tan sólo

Los dineros del capellán”,

Justo a su lado

Vemos un cestillo con dos dineros.

 

A esta hora tocan las campanas

De la iglesia de la Anunciación

Donde se pide salud, dinero y amor

Con rigor de meapilas y beatas inciensadas

Y se perdona a los ricos

Arrebolados y podridos.

Todos pasan frente a él

Y ninguno deja nada.

No pasa página, y las letras del libro

Son balas que apuntan

Hacia su maldita vida.

¡Ni dios le echa calderilla!

 

Para vivir bien y beber mejor

Ni la bondad de los castellanos

Que hablan siempre en solidario

Y mienten como bellacos

Le sueltan la mitad de la propina

Que le echan al manto de la Anunciación

En súplica o deprecación

Dirigida a los extraterrestres

Que entre los cristianos

Sólo son dios, la virgen y los santos.

Y en otras sectas y religiones

Diversas entidades tenidas por divinas.

 

“Es de la tierra de Rumania”

Dicen unos; y otro, un médico beatorro

Le dice: “Dios te guarde, hombre”

Sin echar propina

 

Daniel de Cullá escribe desde Burgos, España.

Fuente: ARGENPRESS CULTURAL)

 

 

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