El aroma dolorido

Mosches-iiiiPor Eduardo Mosches

 

El mar de las colinas.

Ascender en la maraña que la naturaleza teje

sortear las espinas mientras la tela de lo cotidiano

se desgarra con suavidad

rozar en la piel sudorosa calor de mediodía

en estas tierras donde el trópico se mece sorprendido

por un viento frío que llega por la puerta del atardecer.

Los granos rojizos prendidos a la planta

son desnudados por las manos febriles

que recogen con la rapidez que se les increpa.

Las bolsas engordan sus formas

al ritmo que el agua de los granos

fragmentos de brasas fríos

se vierte desde las manos doloridas.

 

El día se hace ciego

mientras el cuerpo

se tiende a descansar

bajo el techo de un pedazo de plástico

a descansar

con el calor de una tortilla.

 

El aroma sorprendente de una taza de café

hace volutas en alguna mesa citadina.

 

Eduardo Mosches escribe desde México.

ARGENPRESS CULTURAL)

 

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