El cultivo pacífico de la tierra: una revolución agraria

Por Maite Valderrama

Al observar el paisaje agrario europeo vemos que apenas quedan superficies que no hayan sido afectadas por la civilización: carreteras, ciudades y superficies agrarias monótonas y en las que no crecen ni árboles ni arbustos entre los campos, pero esto no sucede únicamente en Europa. El ser humano exige para sí el planeta Tierra de forma tan intensa que para muchas especies de animales y plantas esto significa su extinción. Sin embargo ahora hay intentos de revertir este proceso, pues cada vez más personas están convencidas de que la naturaleza no está únicamente para los seres humanos, si no que es el ser humano quien debería estar para la naturaleza.

Un terreno en el que esta convicción se hace visible es la Tierra de la Paz en el corazón de Alemania, un terreno que está siendo creado y desarrollado por la Fundación Gabriele Internacional. Allí un sistema de biotopos enlazados comprende elementos paisajísticos muy variados, los animales y plantas vuelven a encontrar nuevamente un espacio para vivir. Exactamente este terreno es considerado como un proyecto piloto que ya está siendo exportado a otros países. En varios países de África han surgido fundaciones filiales que están creando algo parecido para los animales y la naturaleza.

La Fundación Gabriele Internacional aspira a un trato responsable y amoroso con todo lo que vive. Por tanto no se trata únicamente de proteger especies animales determinadas, sino que se trata de hacerlo con todos los animales y todas las plantas, también con todos los minerales. Se trata en primera instancia del ser humano y del surgimiento de una unidad entre éste la naturaleza y los animales. Esta es la meta de la Fundación Gabriele Internacional.

Lógicamente la agricultura tiene un significado especial, pues el cultivo que se practica en los entornos de la Tierra de la Paz en Alemania y desde hace relativamente poco en las filiales de África, se denomina «Cultivo Pacífico de la tierra». En este tipo de cultivo lo decisivo es el trato cuidadoso para con la madre Tierra. De esta forma lo natural es no emplear ningún tipo de productos químicos, tampoco estiércol, aunque sí fortalecer la tierra con compost, roca triturada u otras formas naturales, para que crezcan plantas fuertes y sanas. Por eso en el Cultivo Pacífico de la Tierra se concede mucho valor a fortalecer y enriquecer el suelo, pues un suelo sano da frutos sanos y muy sabrosos.

Un aspecto esencial del Cultivo Pacífico de la tierra es que no excluye la vida animal. Por ejemplo en las plantaciones de frutales se colocan casetas para que los pájaros aniden, también en los campos de cereal que son lugares libres de venenos. Allí donde se practica este tipo de agricultura son bienvenidos los animales.

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