Cuatro pemas

Por Francisco Vélez Nieto

 

1. Sólo andaluz

Retrato

En recuerdo de Luis Cernuda

Nunca me vistieron de luto

gracia de padre

jamás disfraz de nazareno

ciencia de padre

ni flamenco ni torero

¡qué andaluz mi padre!

 

2. Tormenta de Santa Bárbara

Eran como día de fiesta clandestina

aquellas tardes de gris, rayo y pólvora.

Imaginabas que todos los carboneros

manchados del humo de la encina,

tiraban los tizones hacia el cielo

provocando la huida de los ángeles

imbuidos en rezos y no me beses,

mientras ella aspaventada se sonaba

entre la gran jornada de las nubes.

Y tú saltando de piedra en piedra

bajo los truenos y el agua de la lluvia.

 

3. El sí y el no de pobres y ricos

Para calmar la conciencia de ambos status

Si los ricos optaran por ser pobres de dinero

y los pobres aceptaran el papel de ser ricos

tan pajolero mundo podría alborotarse

al ser más los pobres ricos, que los ricos pobres.

 

Tal vez por eso, los ricos, se oponen a ser pobres

y los pobres se apañan con suspiros

y el rosario de plegarias gratuitas.

Por eso siempre habrá ricos y pobres

bancos de piedra y bancos de mármol.

Un pobre a todas horas en cada esquina

y un rico que vigila las monedas que recauda.

 

De manera que cada uno aguanta como puede

y a rezar todos que seguro algo se consigue.

Los ricos calmarán su oscura conciencia,

los pobres esperarán la llegada divina,

mientras los obispos sudan sus verdades

emanando extraño olor y escasa gloria.

 

4. El corazón y la cabeza

A su memoria y recuerdo de Cántico.

Camino de la vida,

¿dónde llevas mi alma

a través de los álamos

por la orilla del agua?

 

Ricardo Molina

Mi corazón y mi cabeza han llegado a un acuerdo

a la antigua; aquellos del apretón de manos y

“Esto va a misa”, amistad con ritmo y solera.

 

Después de tanto años entre el amor y la polémica, aunque

siempre unidos, creen que la vida ya no es como era antes.

Puede que lleven razón, el tiempo y los desencantos crean

espeso bosque en la cabeza y dolores en el corazón;

también será cosa de la edad, porque la razón no les falta.

Como decía Vallejo, “Hay golpes en la vida que yo no sé”.

 

Son golpes que crean cicatrices, desilusión o tristeza

y hasta el cuerpo se niega a meter más el hombro;

pues allá cada loco con su tema y menos cuentos de camino.]

 

Y aquí me tienen, tan triste como un penitente

deshojando pasiones y recuerdos, tras la ventana.

¡Si al menos golpeara la lluvia en los cristales!

 

Tomado del libro: Poesía Unida

Francisco Vélez Nieto escribe desde España.

Fuente: ARGENPRESS CULTURAL)

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