Agua, infartos, confusion y calambres.

Seguimos con agua en prácticamente todo el territorio nacional.

La Conagua ha declarado que este septiembre fue el mes más lluvioso de la historia; y las mismas autoridades empiezan ya a hablar de la corrupción, como una de las principales causas de lo ocurrido en Guerrero.

Platicando del tema con Benjamín, uno de mis primos, hemos recordado los comentarios de mis abuelos cuando en 1957, aterrizaron en un bimotor de Aeroméxico en el recién inaugurado aeropuerto de Barra Vieja.

Uno Benjamín Orvañanos era arquitecto; el otro, Rafael Gurza, agricultor y ganadero.

Pero ambos coincidieron: “este el peor lugar para construir un aeropuerto… que locura, este lugar era un pantano, un manglar, y se va a inundar… acuérdense que los traíamos a ver patos, cocodrilos y gallaretas…”

Y aguas, porque si seguimos sin respetar la naturaleza el futuro será peor.

Ya lo advirtió la UNAM citando el primer volumen del V Informe (AR5) del Panel Intergubernamental de Cambio Climático, “en los próximos 100 años habrá más huracanes, sequías, ondas de calor, y precipitaciones severas; y subirá el nivel del mar”.

Por lo pronto, miles de compatriotas están rodeados de agua sin poder beberla ni usarla para bañarse, porque está contaminada y llena de lodo; urge que las autoridades les lleven agua potable y limpia porque sin ella no pueden vivir.

Desde siempre se sabe que beber agua es indispensable para la vida; y recientes investigaciones afirman que no hacerlo, es la principal causa de confusión mental en la tercera edad.

En la red anda circulando un correo firmado por Arnaldo Lichtenstein, médico general del Hospital de las Clínicas y profesor del Departamento de Clínica Médica de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo, que sostiene que algunos trastornos mentales de los abuelos no se deben a tumores cerebrales, o principios de Alzheimer; sino a diabetes descontrolada, infección urinaria, o “a que la familia pasó el día en un centro comercial, dejándolos en casa”.

Explica que esto que parece broma, es por el contrario muy serio; porque después de los 60 se deja de sentir sed y si están solos, los viejos olvidan tomar líquidos suficientes y se deshidratan con rapidez.

La deshidratación afecta todo su organismo y puede causarles confusión mental abrupta, caída de presión arterial, aumento de las palpitaciones cardíacas, angina (dolor en el pecho), coma y hasta la muerte.

La pérdida de líquidos forma parte del proceso natural de envejecimiento y ocasiona que a partir de los 60 años, el organismo tenga menor reserva hídrica.

Es por eso que aún deshidratados, los viejos no sienten necesidad de tomar agua; y como no tomarla, perjudica el desempeño de reacciones químicas y funciones de todo su cuerpo, es  indispensable convencerlos que lo hagan.

Puede ser agua pura o de coco, jugos, tés, leche, sopas, gelatina y frutas ricas en agua, como sandía, melón, piña, naranja y mandarina.

Lo importante es que al menos cada dos horas tomen algún líquido; y que los familiares se den cuenta de que cuando los rechazan, presentan confusión, irritabilidad, y falta de aire y atención.

Algunos ancianos se niegan a beber agua antes de dormir, aduciendo que si lo hacen deberán levantarse al baño durante la noche.

Y es muy cierto porque la fuerza de gravedad, que mantiene agua en la parte inferior del cuerpo cuando uno está parado –de ahí que las piernas se hinchen más en esa posición—pero estando acostado, esa zona queda al mismo nivel que los riñones, que necesitan sacar el agua acumulada agua con más frecuencia.

Pero los cardiólogos afirman que ese, es el mejor momento para tomar agua; porque se maximiza su efectividad y el cuerpo saca más toxinas.

Recomiendan también, beber dos vasos de agua al levantarse, para activar los órganos internos; uno, media hora antes de cada comida, para ayudar a la digestión; y uno, antes de bañarse porque reduce la presión sanguínea.

Pero insisten en no dejar pasar ni un día, sin beber un vaso de agua antes de acostarse; porque eso evitará  infartos y derrames cerebrales y ayudará a prevenir los calambres nocturnos de muslos y pantorrillas.

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