Circus corruption

Circus-La nave de los locos 5Por Daniel de Cullá

 

Mientras escucho Circus Corruption Mp3, me pongo a leer la poesía de Antonio Enríquez Gómez, de Cuenca (1602-1662) que me deja cariacedo, brincando y saltando mi interés al son de la mala leche de la banca. Dice el adivinador de las tramas de truhanería:

 

Todos somos locos,

Los unos y los otros.

 

Todo el mundo está perdido

Sólo reina el interés;

Ya es indiano el ginovés

Y por Colón conocido;

El hipócrita fingido

Hace leyes y precetos

Y con leños recoletos

Se chamuscan sus devotos.

 

A tal estado llegó

La vanidad de los trajes

Que se visten los salvajes

Lo que Salomón tejió;

La Prudencia se mudó

Al cuarto de la Locura

Y la señora Cordura

Adonde pacen los potros.

 

Doña Ignorancia, vestida

De las barbas de un gusano

A Séneca da la mano

Siendo necia de por vida;

La buscona más raída

Es reina de la milicia

Y Venus en la justicia

Nos da los primeros votos.

 

El más humilde oficial

En viéndose con dinero

Se nos mete a caballero

Siendo caballo cabal;

Don Neciote Fregenal

Da leyes como Solón

Y Apuleyo sin perdón

Es músico de los godos

 

La más angélica luz

Contra su mismo decoro

Da título de Medoro

A su lacayo andaluz;

El beato sin la cruz

Tercero de Marco Antonio

A Cleopatra del demonio

A las doce le hace cocos.

 

El juicio más peregrino

Va pagando a letra vista

Alcabala de ateísta

Al templo del desatino;

Con asomos de divino

Hace milagros Platón

Y su mismo corazón

Niega lo que ven sus ojos.

 

Las naciones embaraja

Se desuellan por estado

El mundo para picado

Y sólo la muerte encaja;

Marte llama con su caja

Satanás con adivinos

Mátanse como cochinos

Los hombres unos a otros.

 

Las mujeres en la lid

Corriendo a los hombres, son

Los Condes de Carrión

Y ellos las hijas del Cid;

Los devotos de la vid

Van de noche, con linterna

A adorar en la taberna

El ídolo de los zorros.

 

-”Muy bueno”, me grita mi Laura hermosa. Y me incita, diciendo:

“Echate en mis brazos”.

 

Daniel de Cullá escribe desde Burgos, España.

Fuente: ARGENPRESS CULTURAL

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