Cómo la crisis fiscal afectó la imagen internacional de EE.UU.

Foto: Reuters/BBC.

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Por Thomas Sparrow Su idea era aprender sobre “el gobierno democrático y responsable de Estados Unidos”. Pero cuando llegaron a Washington, invitados por el propio Congreso como parte de un programa de intercambio, un grupo de 49 profesionales rusos se encontró con una noticia inusual: ese mismo gobierno estaba cerrado. Los visitantes no pudieron entrar a los museos públicos, sus encuentros se vieron afectados y debieron reunirse en un hotel cualquiera y no en la hermosa Biblioteca del Congreso. Contenido relacionado ¿Quién gana y quién pierde con el acuerdo fiscal en EE.UU.? Ocho efectos inesperados del cierre del gobierno en EE.UU. EE.UU., un país cada vez menos gobernable   “No. De ninguna manera. Es un chiste”, le dijo una de las asistentes al diario The Washington Post, que argumentó que los rusos tal vez sí aprendieron algo sobre Estados Unidos, aunque no necesariamente lo que todos esperaban. Este ejemplo ilustra a pequeña escala lo que se puede convertir en un problema de mayor envergadura: aunque el Congreso logró a última hora evitar una crisis de grandes proporciones, ésta ha afectado el prestigio internacional de Estados Unidos, un país que se ha considerado durante décadas un bastión de estabilidad. Los expertos opinan BBC Mundo conversó con varios analistas para preguntarles cómo se está viendo afectada la imagen internacional de Estados Unidos con la crisis actual. Esto nos dijeron: “Es cierto que se están riendo de nosotros, pero también creo que están preocupados. EE.UU. tiene varios amigos en el mundo que quieren que nuestro sistema sea exitoso y que quieren usarlo como modelo. Pero si parece que no podemos funcionar bien, eso genera todo tipo de preguntas”. (IM Destler, Universidad de Maryland) “Más que un problema de imagen, es un problema de gran preocupación (…) EE.UU. no va a perder su imagen de potencia internacional, porque al margen de lo que está pasando en el gobierno federal están pasando muchas cosas por debajo de la superficie que van a seguir atrayendo inversiones a este país”. (Ernesto Talvi, de un programa conjunto entre Brookings y Ceres). “Los riesgos políticos en Estados Unidos tendrán consecuencias de largo plazo en la influencia global de EE.UU. Les da a países como los BRIC e incluso a países africanos munición para pedir una voz más fuerte en instituciones internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional” (Amadou Sy, Instituto Brookings) “Realmente no creo que el cierre del gobierno tenga un impacto duradero (en la imagen de EE.UU.). Preocupa o sorprende a la gente mientras dura, pero se olvidarán de eso pocos días después de que termine”. (Simon Anholt, asesor independiente en temas de identidad nacional y reputación internacional). “En los últimos años hemos visto que los desafíos económicos de EE.UU. han llevado a muchas personas alrededor del mundo a pensar que el poder de EE.UU. está en declive.” (Richard Wike, director del programa Actitudes Globales del centro Pew). “En el pasado ya tuvimos cierres del gobierno y disputas por el techo de la deuda y sobrevivimos como potencia mundial. De hecho, EE.UU. ha pasado por cosas mucho peores tanto en el siglo XX como en el XXI”. (Helle Dale, experta en diplomacia pública de la fundación Heritage) Después de todo, su moneda es la principal reserva mundial, sus bonos del Tesoro son considerados los más seguros y sus instituciones se han destacado por dictar cátedra a nivel internacional. ¿El mundo al revés? El caso de los visitantes rusos no fue la única coincidencia que dejó mal parado a Estados Unidos. Al final de la semana pasada, Washington se llenó de ministros de finanzas y jefes de bancos nacionales para las reuniones anuales del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. No podía haber un momento menos propicio, desde el punto de vista estadounidense, para que los líderes económicos del mundo se pasearan por las calles de su capital paralizada. Pero los problemas son tan evidentes que no fueron pocos los que le pidieron a Washington que hiciera más esfuerzos para evitar una debacle. Algunos lo consideraron el mundo al revés: uno de los centros económicos globales, exportador por excelencia de políticas y modelos, de repente convertido en el centro de la preocupación internacional. En una entrevista con el canal NTN24 de Colombia, el ministro de Hacienda de ese país, Mauricio Cárdenas, dijo: “Hasta hace muy poco Estados Unidos era el que criticaba a América Latina por falta de coherencia en el manejo de sus políticas, déficits fiscales excesivos y falta de cohesión en el escenario político para buscar consensos básicos”. “Y ahora todo eso parece ser cierto pero en Estados Unidos y los que venimos a decirlo somos los latinoamericanos”. “República bananera” Y no son solo los políticos los que están perplejos por el desorden estadounidense. Basta mirar la prensa internacional para encontrar todo tipo de opiniones que para nada encajan con la imagen tradicional que ha pregonado Washington. La agencia oficial china Xinhua dijo que llegó la hora para “un mundo desamericanizado”, el diario colombiano El Tiempo escribió que Estados Unidos “parece la mayor, más rica y más surrealista república bananera” y un artículo en la versión británica del Huffington Post resaltó cómo “el mundo se está riendo de Estados Unidos”.   La agencia Fitch está revisando la calificación crediticia de Estados Unidos. Y la lista sigue: el diario alemán Süddeutsche Zeitung hizo énfasis en la “autodestrucción de una de las democracias más viejas del mundo” y el Frankfurter Allgemeine Zeitung, también de Alemania, dijo que lo que “ofrece actualmente Washington es un espectáculo, uno en el que los espectadores quieren llorar”. La pregunta clave, sin embargo, es si esas opiniones negativas de la prensa y las advertencias de los políticos son simplemente una cuestión del momento o si pueden tener un impacto y una duración más duraderos. Dudas y certezas A falta de un grupo considerable de encuestas que permitan medir ese impacto, BBC Mundo contactó a seis expertos para conocer sus versiones. Para algunos de ellos, la imagen de Estados Unidos sí se está viendo afectada claramente. Incluso, uno de los analistas, el africano Amadou Sy, considera que puede tener consecuencias concretas en el rol de Estados Unidos como potencia global, por ejemplo al darles a países emergentes argumentos para pedir una mayor participación en organismos internacionales. En duda la confianza de EE.UU. La agencia de riesgo Fitch advirtió que está revisando la calificación crediticia del país para una posible degradación. El argumento de Fitch hace referencia a la confianza y la fe en Estados Unidos, elementos que pueden verse afectados con una imagen negativa del país. “Las prolongadas negociaciones sobre el aumento del techo de deuda (…) arriesgan afectar la confianza en el dólar como moneda de reserva mundial por excelencia, al poner en duda la plena fe y el crédito de Estados Unidos”. Esa fe, resalta la agencia, es una razón clave por la que la calificación AAA de Estados Unidos puede tolerar un nivel sustancialmente más alto de deuda pública que otros casos. Pero otros piensan distinto y consideran que es un tema temporal y que Washington no va a perder el prestigio que lo rodea. Cosas similares han pasado antes y poco cambió, fue el veredicto de Helle Dale, de la fundación Heritage. Y otro analista -el consultor Simon Anholt- dijo que es altamente inusual que un único evento tenga un impacto medible en la imagen de un país. En lo que sí parecen coincidir algunos de ellos es que es importante analizar el fenómeno como parte de un proceso más amplio. Por ejemplo, el profesor de la Universidad de Maryland IM Destler resaltó que la duración del efecto negativo sobre la imagen -que él calificó de significativo- dependerá de cómo se solucione definitivamente el problema. Y esto, en últimas es clave: pues si bien los congresistas lograron un acuerdo para reabrir el gobierno y evitar el default, la crisis no está resuelta y el tema volverá al plano central en los próximos meses. Si la preocupación sigue, si las dudas económicas persisten, si el cisma político continúa dominando el Congreso, entonces Washington sí podría sufrir un cambio mucho mayor en la forma como lo ve el resto del mundo. ¿Cómo se compara la deuda de Estados Unidos? 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