El crepúsculo y ocaso de los ídolos

Por Jorge Zavaleta Alegre

En varios países de América Latina y el Caribe, los jóvenes lideran movimientos que cuestionan la irrupción del neoliberalismo, como responsable de la actual crisis local-nacional – global del siglo XXI.

La actual movilización de la juventud renace en diferentes contextos. La encontramos en la Jornada Mundial de la Juventud – JMJ de Julio 2013 en Río de Janeiro.

El papa Francisco agrade a la Presidenta del Brasil Dilma Rousseff “por haberse hecho intérprete de los sentimientos de todo el pueblo de Brasil”. En un clima de agradecimiento y de saudade, pensó en los jóvenes, protagonistas de este gran encuentro. “Con su testimonio de alegría y de servicio, ustedes hacen florecer la civilización del amor. Demuestran con la vida que vale la pena gastarse por grandes ideales, valorar la dignidad de cada ser humano”.

La Revolución Cubana y el Mayo francés 68, no dejan de ser las fuentes gestoras de otros movimientos estudiantiles en países industrializados en contra de la guerra de Vietnam y a favor de la paz que se asocian a la promoción del amor libre, la irrupción del rock, el movimiento hippie, los movimientos feministas y juveniles ligados al movimiento zapatista.

Esta respuesta puede ser explicada a través de Friedrich Nietzsche, en El Crepúsculo de los ídolos o Transvaloración de todos los valores, obras en las cuales renuncia a la argumentación filosófica detallada para “golpear con el martillo” a todos los fetiches de la Modernidad: el cristianismo, el platonismo, el socratismo, el kantismo, la metafísica, la democracia, la igualdad, el feminismo…

Refiriéndose al matrimonio como un compromiso que está “pasado de moda”, el jefe de la iglesia Católica, pidió que sean revolucionarios, que vayan contracorriente, que se rebelen contra esta cultura de lo provisional, que, en el fondo, cree que los jóvenes no son capaces de asumir responsabilidades, que no son capaces de amar verdaderamente. Atrévanse A ser felices. En muchos ambientes se ha abierto paso una cultura de la exclusión, una «cultura del descarte».

Brasilia 2007, constata que la juventud no ha constituido movimientos sociales con marcado carácter generacional relevantes, pero a la vez constata que las y los jóvenes constituyen una importante masa crítica en los movimientos sociales en general.

Brasil-A-8-2

En Brasil se han sucedido las manifestaciones de estudiantes secundarios contra el aumento de tarifa de transportes, la revuelta en Salvador – Bahía, trabajadores jóvenes del corte manual de caña de azúcar, la Acción para Negros en la Enseñanza Superior en Brasil, entre otras.

Los “pingüinos” de Chile 2006 – 2011, al igual que “Yo soy 132”, en México 2012, tomaron las calles para exigir una educación gratuita y de calidad y ha irrumpido con fuerza en la última campaña electoral y se perfila como un actor político relevante.

En Centroamérica se desarrollan expresiones de jóvenes que habitan barrios populares, vinculados a pandillas o maras, cuyos migrantes mantienen visibles conductas sociales que cuestionan su marginalidad, sobre todo desde las ciudades cercanas a Washington DC.

En los países andinos, los protagonistas son jóvenes indígenas y campesinos, involucrados en conflictos territoriales y en movimientos indígenas y afro-descendientes. Otras organizaciones representan la diversidad de orientaciones sexuales, culturales y religiosas, y van ganando protagonismo con participación de los jóvenes.

Dichos movimientos podrían ser comparados, con el movimiento indígena de los 90, que dio origen a la Declaración de NNUU del primer Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas 1994-2004.

En el 2011, los jóvenes del mundo árabe protagonizan el reclamo de cambios democráticos en Túnez y Egipto, logrando la caída de varios dictadores, conducta que se extienden al Oriente Medio, como Arabia Saudita, Argelia, Siria o Bahreim, creando algunas cadenas mediáticas como Al Jazeera.

“Que se vayan todos”, proclaman los indignados en España, articulados con movilizaciones similares en Israel, Australia, Irlanda, Italia, Portugal. En Nueva York y Londres, tienen especificaciones. Occupy Wall Street, se basa en las rebeliones árabes. Y en Londres, los jóvenes excluidos cuestionan el desempleo y las limitaciones de la industrialización.

En Argentina, se postula por el redescubrimiento de la política por parte de las generaciones más jóvenes, donde un amplio sector respalda al gobierno democrático.

Argentina-A-8-3

En el Ecuador, durante las tres últimas décadas, la sociedad ecuatoriana ha experimentado distintas formas de movilización social en un contexto de una crisis persistente del sistema político y de sus instituciones:

Entre 1996 – 2006, el gobierno ecuatoriano de Bucaram experimenta el periodo de mayor turbulencia sociopolítica en la historia reciente del país, fase crucial para la emergencia y diversificación de formas y tipos de asociatividades.

Entre 2006 y 2011, se incluye la fase temprana del proceso político de la “Revolución Ciudadana” liderada por el presidente Rafael Correa y se advierten significativas formas de movilización de políticas en razón de las transformaciones estructurales. La presencia juvenil de corte insurgente y contestatario se dio durante el gobierno de Febres Cordero, una de cuyas expresiones más visibles fue la del grupo subversivo Alfaro Vive Carajo.

En Perú, la agenda juvenil está compuesta por reivindicaciones más adultas que se centran en los derechos colectivos y la Ley de Consulta Previa, en pro del cumplimiento de los mandatos suscritos por el Perú en 1993 con la OIT.

Jorge Zavaleta Alegre escribe desde Lima, Perú.

Fuente: ARGENPRESS CULTURAL

 

 

 

You must be logged in to post a comment Login