La batalla

batalla-medievalPor Paula Orellana

 

Teníamos que combatir el silencio

Ya no aguantábamos más

Tú, besándome el cuello

Yo, chupándome los labios

Pero sin ningún sonido.

 

Teníamos que combatir el silencio

Ya no aguantábamos más

Tú, descosiéndome la blusa

Yo, arrancándote el pantalón

Pero nadie decía nada.

 

Seguíamos luchando.

 

Teníamos que combatir el silencio

Ya no aguantábamos más

Tú, corrompiendo.

Yo, pecando.

Pero no nos atrevíamos a hablar.

 

Teníamos que combatir el silencio

Ya no aguantábamos más.

Tu, penetrándome.

Yo, bailando sobre ti.

Hasta que ganamos.

¡Ganamos la batalla del silencio!

Salió mi gemido. Del mismo placer del orgasmo,

Del mismo placer con el que me tomaste el pelo,

Del mismo placer con que me besaste el cuello,

Del mismo placer del pecado,

Del miso placer de la gloria.

De ese mismo, de haberle ganado al silencio.

 

Ninguna guerra fue tan disfrutada

Y tan bien terminada.

 

Paula Orellana escribe desde Guatemala.

Fuente: ARGENPRESS CULTURAL

 

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