Bachelet de nuevo

Por Teresa Gurza

Tres economistas hombres y una mujer, dos abogados, una médico, un cineasta y una costurera, buscan la presidencia de Chile; pero las encuestas indican que la doctora Michelle Bachelet, triunfará por más de 20 puntos de diferencia.

Y la única incógnita radica en si sus votos del próximo 17 de noviembre, serán suficientes para evitar una segunda vuelta.

La Alianza de partidos de derecha que postula a Evelyn Matthei ruega que la haya; y advirtiendo que “tener a dos mujeres en segunda vuelta humaniza la política”,  está suplicando apoyo.

Y las dos candidatas están echando toda la carne al fuego, justo cuando con la primavera austral comienzan los asados familiares dominicales.

Bachelet promete lo que no hizo en su anterior gobierno, de marzo de 2006 a marzo de 2010:

Una nueva Constitución que reconozca a los pueblos indígenas, estipule que las diferencias entre el Congreso y el Presidente serán despejadas por plebiscitos y las reformas por referéndum, y sustituya el sistema binominal de Pinochet, por uno de representación proporcional.

Leyes contra la discriminación y la incitación al odio, de despenalización del aborto, y respeto a la orientación sexual.

Un Servicio Nacional de Educación, financiado mediante uno y medio a dos puntos del PIB; educación “laica y humanista”; nuevos institutos y universidades; y gratuidad inmediata en primaria y secundaria, y gradual en la superior.

Sueldo mínimo de alrededor de 500 dólares mensuales y negociación colectiva con “titularidad sindical”.

Y considerar como la misma empresa, a todas las que tengan un mismo controlador para disminuir la evasión de impuestos.

Promesas que llevaron a que la influyente Iglesia Católica, llame a votar por quien “defienda la vida, la familia y la libertad de educación”.

A eso se ha comprometido Matthei; y también a eximir a la tercera edad del pago de contribuciones “porque prefiero gastarme la plata en eso y en subir las pensiones, que en pagar la educación universitaria de los más ricos…”

Advirtiendo que si no pasa a segunda vuelta, “será solo mi culpa, por haber sido mala candidata”.

Pero el columnista de El Mercurio Carlos Peña, ve más allá y atribuye su posible derrota a que “la derecha, tal como la conocemos, está llegando a su fin… Y salvo un milagro –que no habrá aunque todos los creyentes de derecha hagan una manda en la misa de ese domingo- Matthei perderá estrepitosamente las elecciones”.

Analizando las causas para la despedida de una corriente que apenas hace cuatro años ganó con Sebastián Piñera, Peña escribe que tal vez “el gobierno que ahora se marchita, no haya sido de derecha… y que la derecha de verdad, nunca haya ganado las presidenciales”.

Y a favor de su hipótesis asienta, que en todo el mundo la derecha promete disminuir impuestos y Piñera los aumentó;  promueve el lucro, y lo condenó; defiende la familia tradicional, y aceptó  familias alternativas.

Para concluir con que “está llegando el final de una alucinación colectiva… la derecha creyó que gobernaba, pero no lo hizo…”

Influirán también en las elecciones, el que aunque Piñera hizo un buen gobierno; no fue un buen Presidente, porque le faltó empatía con la gente; y las pésimas dirigencias de los dos partidos derechistas.

“Es difícil recordar otro momento en que los liderazgos de la derecha hayan sido tan mediocres; a la cabeza de Renovación Nacional está un hombre que cuando mira a Chile ve una hacienda; y su partido ha fallado tristemente en uno de sus deberes más acuciantes: jubilarlo…” indica el columnista.

Por lo que toca a mis percepciones, amigos y familiares me han comentado que actualmente hay menos interés en la política; que los jóvenes dudan en votar y la gente está cansada por la saturación de propaganda cara y sin sentido.

Pero lo efectivo será, que cientos de miles de ciudadanos pobres confían que Bachelet, ahora sí, cambie sus vidas de trabajo agotador y mal pagado, pésimo servicio de salud y mala calidad educativa que contribuye a perpetuar las desigualdades.

Y mientras se trata de adivinar la composición del Congreso y los comandos políticos arden, la helada belleza sureña que es el Parque Nacional Torres del Paine fue elegida entre 330  hermosuras naturales de 50 países, como la Octava Maravilla del Mundo.

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