Dos poemas

Por Guillermo Henao

 

I

Tus ojos bajaron a mi frente

para decirme hablemos.

Tal vez llevabas un paraguas

mientras llovía sobre el parque.

 

Justo el paraguas, la noche sólo lluvia,

cuántas gotas orilladas a mi piel

cuando oía a tus ojos descender

y decirme sonrientes conversemos.

 

Mis ojos bajaron a mis ojos

de las alturas de los sueños.

Si llegaste hasta acá -venías toda sintigo

de agobiante jornada en el trabajo

y en espera del bus-, no hablaste.

Tus palabras cual tus pasos

no supe cuándo fueron o a dónde. Y en mi pecho

ya no latía tan fuerte el corazón.

 

¡Si hubiera visto que llevabas un paraguas

y que también llovías en mi parque!

 

II

 

Entra con ella,

la acompaña

en el pasillo en la cocina, sabe

que estoy frente al televisor.

Pensará que debo rodearla de entusiastas palabras

como lo haría un joven,

mas no sé el cómo.

 

Cuando dice hasta mañana

con voz temerosa y precipitada que se alza,

pensará que debo cortarle el paso y retenerla en el re-manso,

hacerle comentarios jocosos, divertirla

como lo haría un joven,

mas no sé el cómo.

 

Ha entrado,

ha estado acá,

me ha hablado,

se ha marchado,

mas no la he visto.

 

Guillermo Henao escribe desde Medellín, Colombia.

Fuente:ARGENPRESS CULTURAL

 

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