Elecciones en Chile: el desafío de gobernar a un pueblo movilizado

Es la primera elección presidencial con voto voluntario. Foto: Getty/BBC.

Es la primera elección presidencial con voto voluntario. Foto: Getty/BBC.

Por Ignacio de los Reyes

Enviado especial a Santiago, BBC Mundo

 

Unos 13 millones de chilenos están convocados a elegir entre la expresidenta Michelle Bachelet, candidata del centroizquierda; y Evelyn Matthei, exministra y aspirante conservadora, en las elecciones de este domingo.

Si los índices de participación electoral de la primera vuelta se repiten, apenas la mitad emitirá su voto. Sin embargo, la próxima presidenta estará sometida a un escrutinio público sin precedentes.

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“No nos subestimen, estamos pendientes de lo que ustedes hacen y lo que dejan de hacer y tomamos nota de ello”, “cumpla las cosas que está proponiendo dentro de su programa y que no sea solomante un acto de demagogia”, “infórmese, edúquese un poco más y observe lo que la sociedad chilena pide”…

Son solo algunas de las advertencias que los chilenos consultados por BBC Mundo hacen a las candidatas en la calle.

En los últimos años, el país ha presenciado movilizaciones de numerosos sectores sociales, desde estudiantes a defensores del medio ambiente, pasando por indígenas y miembros de la comunidad gay.

El ejemplo de los estudiantes

LAS CLAVES DE LAS ELECCIONES

Es la primera elección presidencial con voto voluntario.

Nueve candidatos optaron a la presidencia chilena en la primera vuelta, el mayor número en la historia de Chile. Bachelet y Matthei fueron las dos más votadas.

La expresidenta Michelle Bachelet (2006-2010), pediatra y exdirectora de ONU Mujeres, parte como favorita y propone una completa reforma educativa basada en la calidad y la gratuidad. Piensa financiarla con una reforma fiscal.

Evelyn Matthei propone la continuidad al gobierno actual en términos económicos y sociales. Quiere luchar contra la desigualdad económica con la creación de empleo, pensiones más altas y más becas a la educación.

Quizás las que más evidenciaron el descontento y frustración de parte de la sociedad chilena con su clase política fueron las de los estudiantes, quienes en 2011 salieron a la calle para protestar por el costoso sistema universitario del país.

Aquellas fueron las más grandes protestas desde el fin del régimen del general Augusto Pinochet en 1990.

Y su presión parece haber dado resultado. La favorita de estos comicios, la postulante de la coalición de Nueva Mayoría, Michelle Bachelet, ha hecho de la reforma del sistema de educación pública uno de los grandes pilares de su programa electoral.

Bachelet promete un cambio radical del sistema para garantizar una educación pública, gratuita y de calidad, centrándose en la universidad.

Además, en las pasadas elecciones legislativas del 17 de noviembre, cuatro exlíderes del movimiento estudiantil fueron elegidos como diputados y conformarán un bloque de parlamentarios cuyo apoyo podría ser decisivo para la aprobación de leyes clave en el mandato de la próxima presidente.

Su lucha sirvió de ejemplo para otros sectores. Porque más allá de la educación, hay otras historias de éxito para los manifestantes chilenos.

En el ámbito medioambiental, las movilizaciones en contra del megaproyecto de Pascua Lama, una explotación de oro, plata y cobre en la frontera con Argentina, lograron este año que la minera canadiense Barrick Gold suspendiera el plan después de haber invertido US$5.000 millones en él.

La compañía argumentó que se trató de una decisión basada en la reducción de costos, pero fue ampliamente interpretada como un triunfo para los ambientalistas e indígenas chilenos, que argumentaban que el proyecto ponía en riesgo el hábitat de la zona, donde viven comunidades de unos 500 diaguitas.

Otro controvertido complejo, el del hidroeléctrico de Hidroaysén, en el sur de Chile, hace más de dos años que aguarda una decisión del Consejo de Ministros mientras crece la oposición popular al proyecto por temor al impacto medioambiental que puede tener la construcción de represas en la Patagonia chilena.

Otras comunidades han presionado para hacer oír su voz, desde los indígenas mapuches y su lucha por el reclamo de las millones de hectáreas que tenían en sus manos en la época de la Colonia, hasta la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, cuyas protestas tras el brutal asesinato del joven homosexual Daniel Zamudio catalizaron la aprobación de una Ley Antidriscriminación.

Altas expectativas

“La institucionalidad actual no es capaz de acoger las demandas de la ciudadanía, por eso en 2011 vimos a millones de personas manifestarse en las calles”, asegura por su parte Javiera Parada, la promotora de ‘Marca tu voto’ una iniciativa ciudadana para que haya una asamblea constituyente para redactar una nueva constitución.

“Los ciudadanos nos hemos dado cuenta de que si seguimos viviendo bajo las reglas de la dictadura y la transición no vamos a poder resolver demandas como derechos sociales o demandas de las regiones”, le explica a BBC Mundo.

A juzgar por las advertencias de los militantes en estas causas, la próxima mandataria deberá estar lista para enfrentarse a más demandas.

“El escenario político chileno ha cambiado y hay organizaciones más preparadas, el movimiento estudiantil ha aprendido, también el sindicalista y movimientos regionalistas han puesto en jaque al gobierno”, le dice a BBC Mundo la estudiante de medicina Melissa Sepúlveda, presidenta de las Federaciones de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH).

“Queremos incidir en el debate político. Y sabemos que la única garantía para avanzar en esta pelea es la fuerza de la movilización y la presión”, sostiene.

Algunos políticos dicen haber tomado nota de estos mensajes.

“El país ha cambiado en estos cuatro años, las personas saben mucho mejor lo que quieren y lo que no quieren, es un país más demandante, tiene grandes expectativas y es más consciente de sus derechos”, reconoció la candidata de la Nueva Mayoría durante una entrevista con la BBC durante la campaña.

Si se confirman las encuestas, Bachelet se convertirá este domingo en la nueva presidenta de Chile, por segunda ocasión.

En las últimas semanas, su rival Evelyn Matthei desarrolló una campaña centrada en intentar revertir los resultados de la primera vuelta.

Sea quien sea la ganadora, enfrente tendrá a un pueblo con más poder y menos miedo de alzar su voz que cuando asumió como mandataria en 2006.

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Fuente: BBC Mundo

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