Cerrando la brecha académica del logro en matemáticas

matemáticas-commoncore_500x279Por  Peter Schurmann

El pobre desempeño de estudiantes estadounidenses en los rankings internacionales del dominio de las matemáticas da señal a una barrera cada vez mayor para la movilidad ascendente para los estudiantes de bajos ingresos y de minorías de la nación. Algunos van tan lejos como llamar a las matemáticas las nuevas pruebas de alfabetización de nuestra generación.

Los defensores de las nuevas Estándares estatales esenciales comunes (CCSS por sus siglas en inglés), sin embargo, sostienen que su adopción podría ayudar a cerrar esa brecha y traer una cierta equidad al paisaje de matemáticas.

La profesora Judit Moschkovich enseña matemática en la Universidad de California en Santa Cruz. Ella dice que las nuevas normas ayudarán a cambiar la forma en que las matemáticas se enseña en las aulas de todo el país, haciendo la instrucción a la vez más relevante para los estudiantes y alineándola con la forma en que se enseña matemáticas en el exterior de los Estados Unidos.

“Lo que se prueba es lo que recibes”, dice Moschkovich, señalando las evaluaciones diseñadas para la CCSS. “Las evaluaciones conducen la reforma curricular”, explica. “Al cambiar las evaluaciones, se cambia el plan de estudios… y los profesores se basan en planes de estudio”.

Moschkovich señala que el problema de larga data de Estados Unidos con las matemáticas está ligada en gran parte a una actitud pedagógica antigua aquí que concede poca importancia a la preparación de los instructores de matemáticas.

“Tengo gente que aplica a la credencial secundaria [de enseñanza] que nunca han tomado una clase de matemáticas en la universidad”, dice Moschkovich. “Algo está mal en cuanto a la percepción de que se puede enseñar matemáticas de secundaria si se tomó matemáticas de secundaria. Esto comenzó mucho antes de los estándares comunes”.

Las nuevas normas, explica, tratan de encontrar un equilibrio entre la enseñanza de habilidades de cálculo por un lado, con una comprensión conceptual de la mecánica trabajando. “Esto es lo que otros países han estado haciendo y es en parte por qué hacen mejor en las comparaciones internacionales”.

Según el último estudio de PISA (Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes), publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) de 34 miembros, los estudiantes de Estados Unidos tomaron el puesto 23 de las 26 economías desarrolladas en el dominio de matemáticas. La encuesta, llevada a cabo cada tres años, se centra en las habilidades de matemáticas y lectoescritura en 64 países.

En los Estados Unidos, estudiantes de bajos ingresos y de minorías – muchos de ellos afroamericanos y latinos – tradicionalmente les ha ido peor cuando se trata de matemáticas, poniéndolos en el peldaño más bajo en una área considerada crucial para el avance académico y el acceso a puestos de trabajo mejor remunerados.

De acuerdo con la Evaluación Nacional del Progreso Educativo (NAEP por sus siglas en inglés) de 2013, sólo el 11 por ciento de los estudiantes afroamericanos en California resultaron competentes en matemáticas de octavo grado, mientras que sólo el 15 por ciento de los latinos resultaron competentes. Eso se compara con el 42 por ciento de los estudiantes blancos.

En el sistema de la Universidad Estatal de California (CSU), el 83 por ciento de los estudiantes afroamericanos y el 75 por ciento de los latinos que se inscribieron el año pasado se colocaron en los cursos de matemáticas de nivel preuniversitario, de acuerdo con un estudio difundido por el grupo de defensa, Campaña para la Oportunidad Universitaria. En los colegios comunitarios, el 85 por ciento de los alumnos principiantes se evaluaron como no estar preparados para las matemáticas a nivel universitario. Sólo uno de cada cinco, muestra el estudio, pasarán a completar ya sea un grado de formación profesional o asociado.

California adoptó la CCSS en 2010, uniéndose a otros 44 estados y el Distrito de Columbia. Ahora está en el proceso de desarrollar evaluaciones adaptadas por computadora – llamado el Smarter Balance (equilibrio más inteligente) – que se espera estar listo antes de 2014. El año pasado, el gobernador Jerry Brown destino algunos $ 1,25 mil millones para la implementación de la CCSS, incluyendo la mejora de la tecnología de escuelas y el desarrollo de docente.

 

No todo el mundo está optimista sobre el cambio.

Dianne Resek es profesora de matemáticas en la Universidad Estatal de San Francisco. Una veterana de las llamadas “guerras de matemáticas” – un debate de dos décadas sobre cómo las matemáticas se deberían enseñar en las escuelas – dice que las nuevas normas predestinan a los docentes y sus estudiantes al fracaso.

“Mi problema con la CCSS es que su lista de los conceptos de habilidades… nos [ha] regresado a una milla de ancho y una pulgada de profundidad” mediante la introducción de una lista detallada de las habilidades que los profesores tienen que cubrir. En las escuelas de bajos ingresos, sobre todo, dice ella que la alta tasa de rotación de maestros significa que los estudiantes terminan con instructores de matemáticas sin experiencia que no serán capaz de cumplir con ese desafío.

Ella también hace eco de otros críticos de la CCSS, que dicen que las normas introducen conceptos a los estudiantes antes de que estén cognoscitivamente listos. “Así, por ejemplo, en el kínder, [la CCSS] tiene a los niños contando hasta cien. Y si vienes al kínder y no has contado mucho antes, eso es un gran paso y no vas a entender”.

La preocupación, dice, es que para los estudiantes tradicionalmente de bajo rendimiento la CCSS sólo ampliará una brecha ya ancha del rendimiento.

Esas preocupaciones fueron alimentadas por la publicación de los resultados de las pruebas en estados como Nueva York y Kentucky, los primeros en adoptar los estándares comunes, que mostró una fuerte caída en los resultados de las pruebas, incluso entre los estudiantes que tradicionalmente habían hecho bien en matemáticas.

Moschkovich dice que el problema en esos estados fue que introdujeron las evaluaciones antes de asegurar que los maestros fueran preparados adecuadamente.

“Cambiar la prueba sin cambiar la instrucción y esperar que los estudiantes hagan bien es estúpido. Tienes que primero cambiar la instrucción”, dice ella, “entonces se pilota la prueba. No lo hagas de alto impacto hasta que la instrucción haya cambiado”.

Cambiar la instrucción es exactamente en lo que se ha centrado Jim Ryan, director ejecutivo de STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) para el Distrito Escolar Unificado de San Francisco.

“Estamos ofreciendo una gran cantidad de desarrollo profesional para la implementación de la CCSS”, dice él. “Estamos trabajando con todas las escuelas que se han presentado, y seguimos solicitando más tiempo y esfuerzo para trabajar con los maestros”.

Gran parte de ese trabajo se ha ido hacia el desarrollo de un nuevo plan de estudios para la sección de matemáticas de la CCSS, que Ryan dice que se dará a conocer en el año 2014.

Mientras tanto, él dice que confía en que las nuevas normas ayudarán a “reducir y ojalá reunir la discrepancia que vemos ahora” en las calificaciones de matemáticas. “Las viejas normas eran muy algorítmicas”, señala. “Los estudiantes tenían que aprender los procesos y reglas sobre cómo resolver ecuaciones y variables, pero era muy procesal. Los alumnos que no aprendieron esas reglas bien siguieron tropezando”.

Con el énfasis de los estándares comunes en la comprensión conceptual, junto con el procedimiento, Ryan afirma que los docentes ahora pueden emplear varios métodos para la enseñanza de matemáticas que “satisfacen las necesidades de los estudiantes de todos los niveles”.

Fuente: NewsAmericaMedia/Traducción: Liz Gonzalez

 

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