Colillas y pájaros, monos y compasión, árboles y hormigas…

Por Teresa Gurza.

Para no empezar el año con quejas, pasaré por alto la ninguneada  del presidente al Congreso con su decreto para “suavizar” la reforma fiscal que tanto costó aprobar.

La mala calificación dada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) —que integran 64 países— a las políticas de Peña Nieto en salud, educación, vivienda, economía familiar y seguridad.

El escandaloso dispendio de los senadores que en un país de hambrientos, gastaron casi seis millones de pesos en alimentos y meseros durante el último cuatrimestre de 2013.

Y la aprobación del Congreso para entregar este año a los partidos políticos, cuatro mil millones de pesos en prerrogativas federales y dos mil 500 más en estatales; un dineral que la experiencia dice, será malgastado.

Escribiré mejor, de hallazgos interesantes que son resultado de investigaciones hechas por científicos de tres universidades.

El primero es de la UNAM y muestra que aunque hay pocos objetos más repugnantes que una colilla de cigarro y pocos seres más tiernos que los pajaritos, se han complementado porque pinzones y gorriones las utilizan para hacer sus nidos, ya que descubrieron que son calientitas y acolchonadas.

Y además, la nicotina los protege de parásitos.

En un boletín reciente, la UNAM informó sobre la investigación hecha por Monserrat Suárez Rodríguez; quien buscando nidos cerca de CU para su tesis de licenciatura en Biología, se sorprendió al encontrar montones de ellos hechos con colillas.

Su trabajo se llama Características del Nido y Conducta de Anidación de Dos Aves Urbanas,  ya fue publicado por la revista Biology Letters de la Royal Society, y señala que los pinzones mexicanos y los gorriones ingleses, tienen “conducta plástica”; que consiste en echar mano de lo disponible, para construir sus nidos.

Montserrat aún no sabe si los pájaros eligen las colillas porque están cerca, o porque saben que pueden obtener beneficios; ni si  tienen efectos nocivos para las crías. Investigarlo, será su tesis de doctorado.

Y Clay y Frans de Waal, científicos del Centro de Investigación Nacional de Primates de la Universidad Emory de la Universidad de Georgia (EU), descubrieron que los simios consuelan a sus congéneres cuando los notan angustiados.

Dado el parecido entre humanos y bonobos, este hallazgo es muy importante para la historia de la evolución; y se llevó a cabo en un santuario de primates de República Democrática del Congo.

Las filmaciones hechas ahí, permitieron observar la vida social cotidiana de los bonobos y cómo viven sus emociones y reaccionan frente a las de los demás.

Y comprobaron que los bonobos, también llamados chimpancés pigmeos, se recuperan rápida y fácilmente de sus traspiés; y muestran empatía por sus amigos deprimidos con abrazos y caricias; lo que indica que tienen capacidad de controlar sus emociones.

Esto es fundamental para una socialización saludable; y depende sobre todo, de que haya existido un vínculo estable entre madres e hijos.

Lo que no es muy común en este Santuario, debido a que muchos de los animales que ahí llegan son huérfanos; porque los cazadores mataron a sus mamás.

Y se ha visto que los bonobos que ya tienen más tiempo o que fueron criados por sus propias madres, cargan y abrazan a los huerfanitos para consolarlos y ayudarles a superar traumas y frustraciones.

Increíble pero al revés de nuestros políticos, los árboles muestran sensibilidad.

De acuerdo con un estudio difundido por Public Library of Science y hecho por especialistas de la Universidad de Michigan, árboles tropicales de México y América Central que están “estresados” por falta de agua, premian con más azúcar a las hormigas que al protegerlos de pestes, evitan que se sequen.

El azúcar llega a las hormigas a través de su alimento, que consiste en pequeños insectos comedores de savia llamados coccoideos; y que son los causantes de que en tiempos secos, los árboles pierdan sus hojas; y como a las hormigas les encanta el azúcar, mientras más dulces están los coccoideos más los devoran y más protegen al árbol que así las recompensa.

Esa conducta es ejemplo de lo que los ecólogos llaman mutualismo;  y que teóricamente es más intenso en sitios donde escasean los recursos naturales; pero hasta hace poco había pocas pruebas para sustentar la teoría, que puede ser decisiva cuando en el futuro se acreciente la escasez de agua.

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