Peru y Chile en La Haya

Por Teresa Gurza.

Mientras en el Perú adelantan vísperas, ondean banderas y hay triunfalismo ante el próximo fallo del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya sobre los límites marítimos, en Chile todos los sectores apoyan la defensa que de los intereses chilenos hizo el gobierno de Sebastián Piñera.

La primera solicitud peruana sobre cambio de límites fue verbal y hecha a Pinochet; pero fue hasta el 2008, cuando Perú solicitó al Tribunal le reconozca 38 mil 324 kilómetros cuadrados de zona marítima en el Océano Pacífico y 37 mil 610 metros cuadrados de territorio continental.

Chile sostiene que la demanda está fuera de lugar, porque existen ya acuerdos al respecto, como son el Tratado de Ancón firmado en 1883 luego de la Guerra del Pacífico y el Tratado de Lima de 1929, que fijaron límites definitivos y establecieron que el territorio fronterizo se dividiera para formar dos ciudades, Tacna para el Perú y Arica para Chile.

Además, en 1952 y 1954 los dos países firmaron acuerdos para fijar la frontera marítima en el paralelo que parte del punto del límite terrestre; a lo que siguió la posesión de décadas que ha tenido Chile hasta ese paralelo.

Pero en su demanda ante La Haya, Perú aduce que los tratados firmados no fueron sobre límites marítimos sino de pesca.

Sin embargo, las dos naciones se han comprometido a cumplir la resolución del Tribunal; en la que Chile no tendría mucho que ganar, porque todo lo disputado está bajo su control.

Será el presidente de la Corte, Peter Tomka, quien leerá en Holanda la tarde del lunes el veredicto; que condensa la historia del diferendo, la demanda peruana, la defensa chilena y el sentido de la votación de los 15 jueces que integran el Tribunal; y si alguno de ellos votara en contra, podrá hablar para explicar su posición.

Después, Tomka entregará a los representantes de cada país copias en inglés y francés.

Anticipándose a los hechos, el presidente peruano Ollanta Humala declaró “que la clase política chilena es lo suficiente madura y sabe el costo de no acatar el fallo o no hacerlo de inmediato”

En tanto que Piñera afirma estar tranquilo, porque Chile presentó argumentos de hecho y de derecho para que la resolución le sea favorable; pero advirtió, que en caso contrario la ejecución inmediata “es prácticamente imposible”.

Recordó que los límites marítimos han sido fijados por tratados “que Chile, Perú y Ecuador firmamos, que nuestros congresos aprobaron y que los tres países nos comprometimos a respetar y cumplir de buena fe…”

Y que independientemente del fallo, continuará la relación constructiva y beneficiosa con Perú; y llamó a sus compatriotas a asumir con serenidad lo que decida la Corte. Y los alcaldes de Arica y Tacna, las dos ciudades fronterizas, descartan cualquier acto hostil.

El abanico de escenarios sobre el posible contenido de la resolución es, dicen los analistas, “amplio e imposible de prever”.

Podría ser un fallo mixto, que todos modos cambiaría el mapa marítimo a favor del Perú.

Se podría establecer que no hay acuerdo de límites; y los delimitaría aplicando el límite marino con equidistancia a la costa, en lugar de a el paralelo; lo que sería favorable a Perú.

O podría estar de acuerdo con la posición chilena, y ratificar que el acuerdo de límites de 1952 es vigente; pero como entonces no se reconocía el mar territorial de 200 millas sino sólo de tres, tendría que extenderlo en base a la nueva realidad geográfica; lo que también beneficiaría a Perú.

Podría también mantener el paralelo tal cual sostiene Chile; a partir de ahí trazar una nueva equidistancia y recomendar que ambos países se pongan de acuerdo en el régimen pesquero.

Los internacionalistas explican que la Corte rara vez concede todo lo que pide el país demandante; porque como parte del sistema de paz y seguridad de Naciones Unidas, trata que sus resoluciones sean aplicables y no generen nuevas fricciones.

Los desencuentros entre Perú y Chile, son de siglos; cuando Perú era todo un virreinato, Chile era apenas capitanía general; el que no fueran peruanos, los libertadores de América del Sur; y la derrota peruana en la Guerra del Pacífico y más tarde, la ocupación de la orgullosa Lima por el ejército chileno los incrementaron.

Hay que añadir que la mala economía del Perú y el desarrollo de Chile, ocasionaron que decenas de miles de peruanos emigraran para emplearse como sirvientes en casas chilenas; en donde sufrieron cierto racismo, mientras enseñaban a cocinar y a hablar correctamente el español a los chilenos.

Los resentimientos son tan intensos, que se expresan en los partidos de futbol que son a muerte; y hasta en la disputa quien inventó el pisco sauer.

Y para complicar más las cosas del vecindario, Bolivia enviará una delegación a la Haya porque la nueva situación, puede abrir espacio a su demanda a Chile de una salida al mar.

Ojalá el resolutivo permita a Perú dejar atrás rencores y derrotismo.

Además, económicamente le conviene porque es el principal destino turístico de los chilenos, la Alianza del Pacífico le representa nuevas oportunidades y las inversiones chilenas en Perú son de12 mil millones de dólares y de Perú en Chile de siete mil.

Por eso empresarios de las dos naciones piensan que de cualquier forma que sea, el fallo mejorará sus relaciones.

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