La extinción del sueño americano

Por Manuel E. Yepe

Una de las falacias más ampliamente difundidas contra la revolución cubana por los medios corporativos de información estadounidenses, con resonancia en la prensa del resto del mundo, es que fue a partir de la llegada al poder de la revolución cubana que miles de cubanos comenzaron a abandonar su país, con destino a Estados Unidos.

Tal aseveración encierra una evidente falsedad porque la aspiración de abandonar su país pobre para irse a trabajar a uno rico, con mejores salarios y nivel de vida más elevado, es un síndrome mucho más antiguo que la revolución cubana, que afecta a todo el mundo subdesarrollado. Cuba no era ni es hoy excepción.

Solo que, hasta 1959, fecha en que triunfa y llega al poder la revolución de los cubanos, la Isla no era un caso excepcional para Washington y resultaba sumamente difícil obtener una visa para viajar a Estados Unidos a los ciudadanos que no tenían bienes materiales que garantizaran que habría un interés económico por regresar al país de origen. De ahí que para quienes pretendían viajar en busca de empleo les era casi imposible obtener el visado de la Embajada norteamericana al no poder acreditar una solvencia económica que avalará su interés por el viaje de regreso.

A partir del triunfo de la revolución, entre las medidas hostiles que Washington diseñó contra Cuba y se mantienen vigentes más de medio siglo después, está la de promover una fuga de técnicos y trabajadores especializados, para complementar los efectos del bloqueo económico y financiero.

El esquema agresivo se completa con una campaña mediática en torno a la fuga de cubanos “en repudio al régimen comunista” y una intensificación, por múltiples vías, de la exaltación del “sueño americano” para estimular el pretendido éxodo de cubanos hacia el paraíso del norte.

Entre las medidas hostiles de Washington figura, de manera sobresaliente, la denominada Ley de Ajuste Cubano, llamada a promover e incentivar la emigración ilegal de cubanos hacia Estados, no obstante las fatales secuelas de una siniestra apuesta que frecuentemente incluye una peligrosa travesía por mar que, no pocas veces, ha provocado la muerte de los presuntos migrantes y sus familiares.

Mediante la Ley de Ajuste Cubano, vigente desde 1966, todo ciudadano cubano que logre llegar a Estados Unidos, por cualquier vía -legal o ilícita-, disfruta de atenciones materiales especiales para su adaptación y, automáticamente, se hace elegible para la residencia permanente un año y un día después de su arribo, prerrogativa que no se ofrece a ciudadanos de ninguna otra nacionalidad en el planeta. Los efectos de esta medida -pero no sus motivaciones reales- son ampliamente publicitados en Norteamérica y en la gran prensa corporativa de otros países, presentados como deserciones o como muestra del supuesto descontento que atormenta a la población cubana.

Tan amplia publicidad jamás han recibido las circunstancias y maneras con que son reprimidos los mexicanos, centroamericanos y caribeños que pretenden inmigrar en Estados Unidos, literalmente cazados en la frontera cual si fueran peligrosas fieras. O quienes habiendo logrado ingresar en territorio de esa nación son deportados inhumanamente, muchas veces destruyendo sus familias y siempre acabando abruptamente con el “sueño americano” que les había sido inculcado y que ya creían alcanzado a base de grandes riesgos y muchos sacrificios.

Aparentemente, las condiciones sociales y económicas por las que ahora atraviesa Estados Unidos están llevando a la necesidad de excluir a los “privilegiados” inmigrantes cubanos de algunas prerrogativas que les han mantenido distanciados de la comunidad general de inmigrantes.

Una encuesta realizada en el sur de la Florida por la National Public Radio (NPR) y publicada el 22 de enero con el título de “Sobre los cubano-americanos y el esquivo sueño americano” revela que “entre los latinos, ningún grupo ha asimilado tanto el sueño americano como los cubano-americanos, pero tal sueño se les está volviendo esquivo”. No se trata de providencias contrarias a los “privilegios” de los cubanos -dicen las autoridades estadounidenses-, sino de un fenómeno que abarca a todos los inmigrantes.

Ya se habla en las comunidades de inmigrantes de Estados Unidos de lo que se ha identificado como la “extinción del sueño americano”, un fenómeno que les afecta prácticamente a todos los inmigrantes pero que esta vez parece incluir a los cubanos.

En toda América Latina – con variable intensidad por países- ha comenzado a tener lugar lo que se denomina “inversión de la corriente migratoria” determinado por el incremento del número de emigrados que regresan a sus países o proyectan hacerlo.

¡Y en ello Cuba pudiera no ser una excepción!.

Fuente: ARGENPRESS.Info

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