¿Se acerca el fin del embargo a Cuba?

La cumbre de la Celac se vio como un éxito diplomático para Cuba. Foto: AFP/BBC.

La cumbre de la Celac se vio como un éxito diplomático para Cuba. Foto: AFP/BBC.

Por Abraham Zamorano

Las voces que piden el cese del embargo financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba desde la década del 60 han existido siempre. Dentro y fuera de la isla. Y también las que manifiestan su apoyo a esta política que impide las transacciones económicas entre Cuba y Estados Unidos.

Pero tras las recientes medidas económicas aprobadas por el presidente cubano Raúl Castro, parecería que existe un entorno político internacional que cada día que pasa se pone más de cara para La Habana.

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Un ejemplo reciente fue el éxito de convocatoria en la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) en la capital cubana a mediados de febrero, a la que asistieron la mayoría de los presidentes latinoamericanos.

Y el posterior anuncio de la Unión Europea de su intención de volver a negociar con Cuba, flexibilizando su postura hacia el gobierno de Raúl Castro.

Incluso hasta en el exilio de Florida en EE.UU., el bastión de la oposición a los más de 55 años con los Castro en el poder, se ven movimientos cada vez menos favorables con la política del embargo.

Más bien por cansancio y aburrimiento, lo que era en tabú es ahora objeto de debate: ¿habría que terminar con el embargo?

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Cosecha diplomática

La política internacional cubana sigue cosechando resultados en el terreno diplomático.

Enero cerró con un importante respaldo diplomático: la Celac celebrada en La Habana cerró con una declaración final en la que se enfatiza el respeto al derecho “inalienable de cada Estado a escoger su sistema político, económico, social y cultural”.

Además, la presencia en ese mismo foro del presidente mexicano, Enrique Peña Nieto –con fotografía con Fidel Castro incluida– se interpretó como el fin de casi doce años de frías relaciones.

Pero además, febrero comenzó con avances hacia un proceso de diálogo con la Unión Europea, que busca iniciar el camino hacia el fin de la “posición común”, una serie de restricciones y sanciones impuestas a la isla desde 2002.

Una reciente encuesta del centro de investigación Atlantic Council sitúa el apoyo a un cambio en una política hacia la isla en un 53% de los estadounidenses. Sólo en Florida, donde se concentra el grueso del exilio cubano, el sondeo habla de un 63%.

El estudio señala que un 62% de los latinos apoyo un cambio. Se oponen a mejorar los lazos con Cuba el 35% de los estadounidenses y el 30% de los habitantes de Florida.

Pero lo que es seguramente más sorprendente, los descendientes cubanos son los que en la encuesta se muestran más a favor de la normalización con un 73% a nivel nacional y un 79% si nos referimos sólo a Florida.

Jason Marczcak, vicedirector del Centro Latinoamericano Adrienne Arsht del Atlantic Council, destaca el hecho de que en Florida se apoye más una nueva política que en el resto del país.

“Esto es un cambio clave respecto al pasado: Cuba era intratable porque Florida era intratable. Esta encuesta defiende que eso ya no es cierto”, afirma Marczcak.

“Dados estos resultados, es claramente el momento para cambiar la perspectiva de la política de EE.UU. hacia Cuba. Ha habido un surgimiento de los cuestionamientos de si de verdad está funcionando”.

¿Fin del embargo?

Entre quienes han mostrado su disgusto con el embargo, uno de los más prominentes es el exgobernador de Florida Charlie Crist, aspirante demócrata a volver a ocupar el cargo.

“Lleva ya 50 años y no creo que haya funcionado. Me parece obvio que necesitamos avanzar y retirar el embargo”, dijo en una entrevista en televisión.

En una línea similar se han venido manifestado otros destacados miembros de la comunidad cubanoestadounidense. Así, el mecenas del arte Jorge Pérez, el principal financiador del Pérez Art Museum Miami (PAMM), no dudó en mostrar su interés en incrementar los intercambios artísticos con la isla.

Los cubanos participaron en la Serie del Caribe de béisbol tras 54 años ausentes.

Esta misma semana, el magnate azucarero Alfonso Fanjul –histórico de la lucha anticastrista en el exilio– habló abiertamente de sus recientes visitas a Cuba y sus encuentros con altos funcionarios del gobierno comunista.

“Si hay alguna forma en que la bandera de la familia pueda ser llevada de nuevo a Cuba, estaría feliz de hacerlo”, le dijo Fanjul al Washington Post. “Pero tiene que ser bajo las circunstancias adecuadas”, matizó.

Muy crítica con Fanjul se mostró la congresista republicana por Florida Ileana Ros-Lehtinen al calificar su declaración de “vergonzosa” cuando “los activistas por la democracia en la isla padecen represalias incluso peores por el brutal régimen cubano”.

“Es patético que un magnate cubano-estadounidense se sienta inspirado a pisotear por la espalda a esos activistas para darle a los matones comunistas más dinero con que reprimir”, declaró.

“Encuesta sesgada”

Así como Ros Lehtinen, no todos los sectores del exilio cubano se han desmarcado del apoyo a la política del embargo.

Omar López, director de Derechos Humanos de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), restó importancia a la encuesta del Atlantic Council al decir que la opinión pública maneja “etiquetas” sin conocer en profundidad la política de EE.UU. hacia Cuba.

“El tema del embargo está asociado a que causa hambre y miseria en la población cubana, lo cual es un sofisma”, le dijo López a BBC Mundo. “El público en general no tiene idea de las interioridades de la política de EE.UU. hacia Cuba y cómo impacta en la situación de los cubanos”.

 

La FNCA considera un error creer que el embargo produce pobreza en Cuba.

“Apoyamos que el embargo se mantenga mientras no haya un cambio en los Derechos Humanos. Pero el embargo no es la principal herramienta de la política de EE.UU. (…), lo es el apoyo a la sociedad civil”.

Por su parte, el congresista republicano Mario Díaz Balart, representante de Florida, tachó la encuesta de “sesgada”.

“Las sanciones han sido impuestas para prevenir que dólares estadounidenses financien una dictadura brutal que ayuda a los enemigos de EE.UU. y se opone a sus intereses en cada oportunidad”, dijo Díaz Balart en una nota de prensa.

El diputado también se muestra crítico al considerar que “la encuesta pasa de forma sucinta por el atroz historial contra los derechos humanos de Castro, incluido maltrato, arrestos y encarcelamientos crecientes las últimas semanas”.

“Las sanciones afirman que el pueblo estadounidense se solidariza con el pueblo cubano en su lucha por libertad y rechazo a sus opresores. Lamentablemente, la altamente sesgada y superficial de Atlantic Council provee sólo desinformación y distorsiona la política de EE.UU. hacia Cuba e ignora las aspiraciones democráticas del pueblo cubano”.

Cambio generacional

En Miami, hace más de una década cualquier conato de flexibilización de la política hacia la isla era respondida sistemáticamente con protestas de los exiliados.

 

Castro cuenta con el apoyo de otros líderes latinoamericanos.

Pero hoy en día, si bien entre los mayores prevalencen los lamentos por supuestamente haber sido abandonados por Washington, se percibe en general una actitud más desentendida, lejos ya de las reacciones casi monolíticas.

El profesor Brian Latell, investigador del Instituto de Estudios Cubanos de la Universidad de Miami, lo explica señalando que “hace tiempo que se sabe que la actitud en EE.UU. sobre Cuba ha evolucionado y eso está claro incluso hasta en Florida”.

“Hay una nueva generación por medio y los cubanoestadounidenses de hoy no están tan pendientes de los asuntos cubanos como sus padres y abuelos. Han pasado ya 55 años desde que Fidel Castro tomó el poder y siete desde que su hermano Raúl lo sucedió”, le dijo a BBC Mundo el también autor del libro “Los secretos de Castro, la Cía y la máquina de inteligencia de Cuba”.

Latell considera que “después de tanto tiempo con esta política vigente, algunos estadounidenses creen que no ha dado los resultados que se pretendía”.

“Están impacientes y ven que EE.UU. tiene relaciones diplomáticas con otros países que tienen terribles historiales con los Derechos Humanos como Cuba”.

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Fuente: BBC Mundo

 

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