Por qué a Estados Unidos le salió el tiro por la culata

Por Alexei Pilko

 

Rusia era considerada hasta ahora en Estados Unidos como un país débil en el plano militar y abúlico en lo político, sumido en un colapso económico permanente.

La clase política estadounidense no puede imaginar lo contrario debido a que muchos de sus protagonistas son rehenes de la convicción de su victoria en la guerra fría.

Tal ilusión explica la histeria de la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Samantha Power, quien declaró que Moscú es un país perdedor y como tal debe comportarse. Probablemente ello se debe a las palabras del presidente Barack Obama, en el sentido de que Rusia es una débil potencia regional.

Las declaraciones de Obama revelan que la dirección política norteamericana padece una peligrosa ceguera política y se afana por presentar lo deseado por real.

Hace más de dos décadas que Estados Unidos se volcó a autopromoverse como único líder global. Sin embargo, en el mundo actual ya no existen más los factores exclusivos. Todos los protagonistas globales están estrechamente vinculados entre sí, y sus relaciones se caracterizan por un nivel cada vez más elevado de dependencia mutua. Además, en los últimos años, el liderazgo de Estados Unidos está en gran entredicho.

Las posiciones de Estados Unidos son relativamente fuertes solo en Europa del Este. Washington perdió América Latina, importante en el plano estratégico, sufrió derrotas en Afganistán y en Irak; en Oriente Medio aplica una política poco convincente. Tampoco es ya capaz de detener la creciente influencia de otros centros globales de fuerza. El mundo avanza pujante hacia la multipolaridad, que determinará las realidades internacionales en el siglo XXI.

Estados Unidos sigue siendo una potencia de gran influencia internacional. Sin embargo, ya no puede ser líder absoluto. El mundo unipolar jamás llegó a concretarse, mientras que en el nuevo orden mundial multipolar, que ya está gestado el acontecer, pero Estados Unidos se opone tozudamente a esta realidad, tratando de imitar su liderazgo global con costos cada vez mayores.

De ahí que Washington se lance al ataque contra el país que, a su juicio, pone en peligro sus posiciones líderes. Al mismo tiempo, Washington hace exhibiciones periódicas de músculos, amenazando o descargando todo su poderío bélico contra el “demonio” mundial de turno.

Qué duda cabe de que Estados Unidos, en colaboración con Rusia y otras grandes potencias, puede contribuir a la estabilidad y seguridad de este mundo. Sin embargo, de momento Washington prefiere seguir bajo el embrujo de ilusiones que tarde o temprano se disiparán y la realidad acabará por imponerse.

Fuente: RIA NOVOSTI/ARGENPRESS.info

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