2015, año de tolerancia cero

Por Teresa Gurza

¿Qué tal si nos proponemos hacer de este que va empezando, un año de tolerancia cero a la corrupción, la impunidad y la afrentosa desigualdad que nos caracteriza?

¿Cómo?

A cada quien se le ocurrirán formas y modos, pero por lo pronto podríamos empezar por desacostumbrarnos a ver normales la pobreza y los abusos; y dedicarnos a recuperar valores, negándonos a dar mordidas para agilizar trámites o evadir a la justicia; organizándonos como sociedad, para poder presionar al Congreso de la Unión a que de una vez por todas, apruebe las reformas para transparentar el uso de recursos públicos que tiene pendientes; y denunciando las ilegalidades que conozcamos.

Y si militamos en algún partido exigiéndole que no solo clame porque cese la corrupción en los otros, mientras tolera, disimula o disfraza la propia; demandándole deje de ser cómplice de narco-alcaldes, diputados mocheros, empresarios que pagan poco y políticos chapulines que saltan para seguir enchufados al presupuesto y comprometiendo a sus legisladores a disminuir dietas y aguinaldos indecentes por desmedidos, a investigar y denunciar los “regalos” que dan a los del poder empresas a las que benefician, y a impedir los pagos millonarios a medios afines, que hacen los gobiernos.

Ojalá que logremos que este año puedan destinarse a la lucha contra la pobreza, los seis millones y cuarto de pesos del dinero de todos, que cada uno de los días del 2014 gastó la administración de Peña Nieto en echarse porras en canales de televisión y diarios.

Y que en lugar de seguir derrochando 2 mil millones anuales en pagar seguros de gastos médicos en beneficio de funcionarios, legisladores y jueces, se destinen a mejorar la pésima atención  que dan el IMSS y el ISSTE.

Tenemos que lograr que haya tolerancia cero, para los dispendios en el Senado que tiene 392 asesores, casi dos por cabeza, a los que en 2014 pagó 500 millones de pesos; para los que han hecho de la política una vía de fácil enriquecimiento y acceso a  casas suntuosas, coches extravagantes y joyas y relojes de colección; y  para los cínicos que tan seguros están de su impunidad, que suben a las redes sociales muestras de sus lujos y excesos personales y familiares.

Que haya tolerancia cero al uso de militares como albañiles; como hizo el General de Brigada Marco Antonio Barrón Ávila, acusado de ocupar personal de tropa, para remodelar su casa.

Y ante los asesinatos, balaceras, plantones, tomas de calles y casetas,  saqueos de camiones y vandalización de edificios y comercios.

Decidirnos a hacer lo que tengamos al alcance para evitar seguir llenándonos de tiroteos, presos, desaparecidos, muertos y fosas clandestinas, por combatir las drogas que van a Estados Unidos; en cuyo territorio, se está liberando la producción y el consumo de mariguana.

Tolerancia cero para autoridades que invierten recursos públicos en instituciones como Ficrea; que defraudó entre otras, a organismos judiciales del DF y Coahuila, y a varios gobiernos estatales.

Y a la permisividad oficial para empresas fantasma que cambian reglas y contratos para engañar clientes; y a bancos sin llenadera para cobrar comisiones.

Tolerancia cero ante un salario mínimo que no cubre las necesidades; y a seguir permitiendo que más de 53 millones y cuarto de compatriotas, carezcan de condiciones para vivir bien y hacer efectivos sus derechos.

Tolerancia cero frente a gobernadores que impulsan o permiten que en sus territorios, se mate o agreda reporteros; y ante “dirigentes” como los Chuchos, que por fortuna no llegaron al poder y ahora se erigen en censores de lo que puede o no publicarse y culpan de lo que hoy es el PRD, al periodista Joaquín López Dóriga.

Y en momentos en que lamentamos en el gremio la muerte de Julio Scherer, no quiero terminar sin recordar uno de los muchos testimonios de su siempre dispuesta solidaridad:

Cuando en las primeras horas del secuestro de Arnoldo Martínez Verdugo, me pidieron en el PSUM establecer contacto entre él y Martha Recasens compañera de Arnoldo entonces y hasta su muerte ocurrida hace poco más de un año, respondió sin condiciones ´dígame en que puedo ayudar…´

Conducta contrastante con la de personajes como el arzobispo Méndez Arceo, que se negó a dar siquiera una declaración de condena.

Descanse en paz, don Julio.

About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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