Joven de Baltimore gana Premio Ambiental Goldman

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En Baltimore, Destiny Watford, de 20 años de edad, se convirtió en una de las ganadoras más jóvenes de la historia del Premio Ambiental Goldman por organizar una campaña para detener la construcción de un incinerador de basura en Curtis Bay, un vecindario de Baltimore que cuenta ya con los peores niveles de contaminación del aire de la ciudad. Watford comenzó la campaña cuando tenía solo diecisiete años de edad.

Destiny Watford relató: “Siempre he sido bastante tímida pero cuando me uní al grupo, sentí el desafío de salir de esa zona de confort y toqué a la puerta de un hombre y le hablé sobre el incinerador y él me dijo: ‘lo que ustedes, jóvenes, están haciendo no tiene sentido, Curtis Bay siempre ha sido y será un basurero’. Aquel fue un momento desalentador, pero también encendió como una especie de llama”.

Entre otros de los ganadores del prestigioso premio ambiental 2016 figuran una abogada eslovaca que clausuró un vertedero de desechos tóxicos, un activista camboyano que se infiltró para exponer la tala ilegal, un ambientalista puertorriqueño que estableció una nueva reserva natural en la isla, un hombre de Tanzania que desarrolló una nueva forma de otorgar títulos de tierras a comunidades indígenas en vez de entregarlos a individuos y una campesina peruana que se enfrentó a una mina de cobre y oro para impedir que le arrebataran sus tierras.

Campesina peruana también recibió premio

Máxima Acuña de Chaupe, originari de Perú, obtuvo el reconocimiento en representación de Centroamérica y Sudamérica por su lucha en defensa del medio ambiente.

Chaupe es conocida por su enfrentamiento con la compañía minera Newmont por una concesión de extracción de oro en un área que se superpone a su casa y los terrenos donde la campesina realiza sus actividades, según reportó el diario peruano La República,

Señala ese medio que la vivienda y cultivos de Máxima se ubican en la entrada a una de las lagunas que el proyecto minero Conga, de la compañía Newmont, usaría como depósito de desechos. Por esto le entablaron un proceso judicial que finalmente ganó en segunda instancia en el 2015, convirtiéndola en símbolo de lucha y resistencia.

Máxima logró demostrar con documentos que compró la propiedad en 1994, mientras que la empresa argumenta que compró las tierras entre 1996 y 1997.

Fuente: Democracy Now!

 

About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, Managing Editor de MetroLatinoUSA.Com (MLN). Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia (UDC). Email: [email protected]

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