En Jojutla, quieren a Frida Sofía…

Jojutla, el lugar ignorado.

Por Teresa Gurza

Gente de Cuautla, Oaxtepec, Cocoyoc, Tlayacapan, Yecapixtla y otros pueblos morelenses lleva más de una semana enmochilada, para tener a mano actas de nacimiento, certificados escolares, mudas de ropa, fotografías y hasta velas, en caso de réplicas fuertes.

Y por la cercanía con el epicentro estamos todos tan “tiritones”, como decían en Chile a los nerviosos luego del terremoto de 8 punto 9 grados de febrero del 2010, que al oír el estruendo de un helicóptero oficial, empleados y clientes de la Comercial Mexicana de Cuautla, salimos corriendo creyendo que era un derrumbe.

Como estará la cosa, que el padre Gabriel sugirió desde el púlpito en la Misa dominical de la iglesia de Lomas de Cocoyoc, “chillar mucho y largo”, para quitarse la angustia; y confesó haberlo hecho durante bastante rato, al darse cuenta qué a su parroquia de Santo Domingo de Guzmán, ubicada en Oaxtepec frente a un mercado que está en el suelo, se le cayó el campanario y tiene severas cuarteaduras; añadió, que sintió entonces envidia de los que tienen esposa e hijos con quienes consolarse.

Prácticamente no existe poblado de Morelos, que no tenga calles agrietadas y conventos, palacios municipales, clínicas, comercios, y viviendas, desplomados; hay 168 iglesias y decenas de miles de casas destruidas.

Y con cada nueva información, crece el enojo contra el gobierno de Graco Ramírez por su indiferencia; contra su esposa Elena Cepeda, por concentrar en las bodegas del DIF estatal ayuda de Michoacán y otras entidades, para repartirlas con su logotipo y favorecer la candidatura de su perredista hijo Rodrigo Gayosso, que quiere ser el próximo gobernador; y contra Alberto Capella, Comisionado Estatal de Seguridad, por declarar que “el turismo sísmico de los voluntarios, solo estorba”.

Entre las denuncias sobre la pasividad oficial, está la del periodista Octavio Raciel que vive en Morelos y en una de sus columnas contó que su hija y varios amigos universitarios, pasaron día y noche despejando escombros y entregando despensas y ropa a pobladores de Jojutla, donde murieron 17 personas, sin ver un solo soldado, policía o autoridad.

Y que la población se siente tan abandonada, que un damnificado comentó a los universitarios que van a solicitar que Televisa les alquile a Frida-Sofía, la niña que no existió; pero dijo su nombre, tomó agua, habló con maestras y rescatistas, movió dedos, vio a cinco compañeritos, pidió ir al baño y mantuvo dos noches, al país en vilo.

Todo, mientras Aurelio Nuño se alistaba a recibir la camilla anaranjada donde sería colocada, tras ser sacada de los escombros.

No vimos finalmente a Frida-Sofía, pero sí a dos mujeres que instantes antes del derrumbe se ocuparon más, en mover sus coches a sitios seguros, que en auxiliar a niños que segundos después, quedarían atrapados.

Y se sabe ya que Mónica Villegas, dueña del colegio, es investigada por levantar precisamente sobre las aulas y posiblemente con la complicidad de la Delegación de Tlalpan, dos casas con pisos de mármol y jardín en la azotea.

Las imágenes mostraron que ahí y en otros edificios derrumbados, los primeros y solidarios vecinos que acudieron a remover escombros, lo hicieron a mano limpia o equipados solo con guantes de carnaza; y que así, doblaron varillas muy delgadas y poco resistentes; lo que hace pensar, en corrupción.

Por primera durante su mandato, me gustó el mensaje que este martes dirigió Peña Nieto a la Nación; y nótese que al hablar de la solidaridad, no mencionó a los partidos políticos; cuyos presidentes, asustados por las consecuencias políticas que la irritación organizada puede producir, y ante el clamor para recortarles el dineral que reciben, y que el 2018 será de más de 12 mil millones de pesos, pelean frente a cámaras y micrófonos el demagógico título de mayor “donador”; increíble oírlos hablar de “donar”, lo que no les pertenece.

Y podría aprovecharse el momento, para eliminar sus seguros de gastos médicos, vales de gasolina, viáticos, pasajes en primera clase y otras canonjías de sus dirigentes, legisladores, magistrados y la privilegiada burocracia electoral.

Otros que usan la palabra “donar”, son los senadores; tan generosos ellos, que ofrecen una quincena de su dieta; siete y medio millones de pesos, entre todos.

En Chile oí decir que minutos antes de un terremoto, salen de la tierra hormigas y lombrices; y ahora lo estoy creyendo, porque cientos de hormigas corrían desorientadas dentro y fuera de mi casa, y decenas de lombrices se retorcían en el pasto del jardín.

About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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