Vinagre y limón

Por Teresa Gurza

No piensen que, con este título, estoy definiendo el humor de algún candidato.
Simplemente como me siento atosigada por sus pleitos y campañas, decidí darles un descanso y escribir sobre los usos del vinagre y del limón; texto que en parte obtuve, de un correo que me envió mi hermana Lucrecia.

Leo además en Wikipedia, que el nombre vinagre, fermentación acética del vino o la manzana, viene del latín vinum acre.

Que su empleo en gastronomía, está ligado al inicio de la elaboración de bebidas alcohólicas; y que el primer testimonio escrito de su uso, data del Imperio romano; concretamente, del gastrónomo Apicio contemporáneo del emperador Tiberio y autor del libro de cocina más antiguo en la cultura occidental.

Tradicionalmente, el vinagre procedía de la producción del vino que se agriaba; lo que ocurría espontáneamente o cuando se le subía de acidez al vino embotellado.

Pero pese a ser tan viejo, el fenómeno de la producción del vinagre no fue explicado sino hasta el año 1864; cuando Louis Pasteur precisó por primera vez con detalle y exactitud, el proceso seguido por las bacterias que lo forman.

El vinagre, da sabor a muchos platillos y a casi todas las ensaladas.

Y entre sus usos no comestibles, están la capacidad para matar los piojos y curar la caspa, si después del lavado y antes del acondicionador, se pone en el pelo un poco diluido en agua; y lo deja muy brillante.

Quita las verrugas si se aplica sobre ellas durante varios días, una solución mitad vinagre de manzana y mitad glicerina.

Es útil contra el “Pie de Atleta”, metiendo los pies en un balde que contenga mitad agua y mitad vinagre; o pasando un algodoncito empapado con la solución entre los dedos afectados; pero NO si tienen heriditas.

Es excelente para repeler a las hormigas; lo que se logra, rociando los marcos de puertas, ventanas y el caminito por donde pasan.

Y una solución mitad agua y mitad vinagre de manzana, no dejará ni una pulga viva en nuestras mascotas y sus camas.

Sin diluir, es magnífico para limpiar el óxido de herramientas y tornillos; solo hay que remojarlos en vinagre durante la noche.

Y para destapar cañerías, se echa un puñado de bicarbonato y media taza de vinagre y tras unos minutos, se enjuaga con agua caliente.

Pasando al limón, los mexicanos somos muy afortunados en tenerlos de varias clases y no muy caros; como sucede en países como Rusia, donde un limón cuesta dinerales y es elegantísimo poner una rajita, casi oblea, sobre sandwichitos de caviar y cócteles.

O Chile, donde nuestro limón se llama limón de pica y es más costoso y escaso que el limón medio amarillo que es común allá y acá casi no usamos.

Además de ser una fruta de sabor muy rico y rica en vitaminas, el limón es muy beneficioso para la salud.

Se afirma es que es mucho más potente que la quimioterapia y puede matar las células enfermas en 12 tipos de cáncer; entre ellos colón, mamas, próstata, pulmón y páncreas.

Carece de efectos secundarios y sus compuestos son más efectivos que la mayor parte de las drogas usadas actualmente en todo el mundo, para retardar el crecimiento de las células cancerígenas; y que solo destruye las malignas.

Como medida preventiva a muchos padecimientos, hay que beber diariamente jugo de limón o agua de limón; y si se agrega Chía, mucho mejor.

Por si eso fuera poco, es un agente anti-microbial de amplio espectro; combate infecciones bacterianas, parásitos internos y hongos; regula la tensión arterial alta y es antidepresivo.

Y como todas sus partes son útiles; se puede comer a gajos, echar su jugo o cáscara rayada sobre carnes, papaya o ensaladas y usarlo en postres.

Para tenerlo a mano, lo mejor es plantar un limón en su jardín y hasta en una maceta; es una planta muy noble que crece rápido.

Yo atribuyo la magnífica salud que tengo entre otras cosas, a que de niña y adolescente me comía dos o tres limones diarios.

Entre los árboles de casa de mis padres, había un limonero que era solo mío y nadie podía cortarle un limón sin tener que enfrentarme; porque era codísima, con ellos y los devoraba al volver del colegio, con un poco de azúcar, mientras leía.

Mi nana Natalia solía regañarme por ese vicio, “te estás adelgazando la sangre, niña”; y aunque eso sonaba horrible, nunca le hice caso; y ahora que tengo dos limoneros en mi jardín, los sigo comiendo.

About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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