En Virginia escala el escándalo político por racismo y abuso sexual

De derecha a izquierda, el gobernado de Virginia Ralph Northam acompañado del vicegobernador Justin Fairfax durante la campaña electoral en noviembre del 2017. Foto cortesía de la gobernación de Virginia.

Por Ninoska Marcano M. (MLN) – Los demócratas en el estado de Virginia enfrentan el gran dilema de tener que plantearse que sus tres políticos estrellas sean destituidos o que tengan que renunciar a sus cargos, ya que su gobernador, vicegobernador y el fiscal general enfrentan graves acusaciones en su contra por racismo y abuso sexual.

El escándalo político que se desató esta semana pasada podría significar que los demócratas pierdan su histórica oportunidad, en uno de los estados que tradicionalmente ha sido un bastión republicano y que ellos habían recobrado en los últimos comicios.

Los protagonistas del terremoto político son el gobernador Ralph Northam, el vicegobernador Justin Fairfax, y el fiscal general Mark Herring.

Todos enfrentan acusaciones que han desatado la furia tanto de grupos en pro de los derechos de los ciudadanos afroamericanos, y en contra del racismo, así como de aquellas organizaciones que protegen a las mujeres de agresiones sexuales. Ambos bandos coinciden que tanto el gobernador, como el vicegobernador incurriendo en conductas inaceptables. La Organización Nacional para las Mujeres (NOW por sus siglas en inglés) consideran las transgresiones del vicegobernador gravísimas y piden su renuncia.

El escandalo llega en momentos cuando el Congreso de Estados Unidos tiene una mayoría demócrata de legisladoras que apoyan el movimiento #MeToo y que se espera sean poco tolerantes con los protagonistas del escándalo.

Lo cierto es que mientras que el gobernador anunció que no va a renunciar y que piensa concluir su mandato, la fotografía en la que posa disfrazado de un personaje de raza negra, al lado de otra persona vestido con el uniforme del Ku-Klux-Klan cuando era un estudiante universitario sigue dando vueltas infinitas por todos las redes sociales. La primera vez que la fotografía se hizo pública fue el 1 de febrero.

Por su parte el ala del partido demócrata en Virginia pidió la renuncia de los dos funcionarios -el gobernador y el vicegobernador- por medio de comunicados de prensa que colgaron uno al lado del otro en su página oficial en Internet.

Mientras que el gobernador insistió que no renunciaría, Fairfax, el vicegobernador continuó negando las acusaciones de haber violado a una mujer y abusado sexualmente de otra, y pidió que el FBI abriera una investigación del caso, alegando que los supuestos encuentros sexuales fueron de mutuo acuerdo.

En el caso que el gobernador renunciara, el próximo en mando para ocupar el cargo sería Mark Herring, pero el también reveló tras convocar a una reunión de emergencia que incluyó al caucus afroamericano de Virginia, que el también utilizó un disfraz polémico que ridiculizaba a las personas de la raza negra también en su juventud cuando era un estudiante universitario.

 “En 1980, cuando tenía 19 años y estudiaba en la universidad, algunos amigos sugirieron que asistiéramos a una fiesta vestidos como raperos que escuchábamos en ese momento”, dijo Herrring en un comunicado.

Aceptando toda la responsabilidad de sus actos y dando detalles sobre el uso de pelucas, y maquillaje marrón en el rostro, Herring explicó que su comportamiento se guió por la “ignorancia” y “actitudes simplistas.”

Mientras que aún se desconoce cuál será el desenlace del triple escandalo político que enfrentan los residentes de Virginia, en el caso que los tres funcionarios abandonaran sus puestos, la gobernación la ocuparía el republicano conservador Kirk Cox, presidente de la Cámara de Representantes. Cox ha dicho por su cuenta de Twitter que está “100 por ciento comprometido a tratar temas importante para su distrito…”

De ser ciertas las acusaciones en contra de Northam no dejan de ser graves, pero las que recaen en contra del vicegobernador Fairfax son criminales.

La primera acusación en contra del vicegobernador fue hecha por Vanessa Tyson, una profesora y ex colega de la Universidad de Standford quien distribuyó un comunicado de prensa el pasado miércoles por medio de sus abogadas para denunciar que había sufrido una agresión sexual por parte de Fairfax durante la convención nacional de los demócratas que se celebró en Boston en el año 2004.

El vicegobernador negó las acusaciones y dijo que el encuentro había sido de mutuo acuerdo. Tyson por su parte explicó que había besado al actual vicegobernador para la fecha, pero que el encuentro había escalado y “se convirtió rápidamente en una agresión sexual”, según explicaciones en el comunicado de prensa de los abogados.

Pronto una segunda víctima tomó la palestra pública, esta vez fue Meredith Watson, quien alega que en el año 2000 cuando ambos asistían en la Universidad de Duke, el vicegobernador la violó, según el comunicado de prensa del bufete de abogados Smith Bullin P.C..  

Watson alega que “era amiga del vicegobernador pero nunca salió con un interés romático con Fairfax”.

Demócratas responden

Por su parte el ala del partido demócrata en Virginia pidió la renuncia de los dos funcionarios -el gobernador y el vicegobernador- por medio de comunicados de prensa que colgaron uno al lado del otro en su página oficial en Internet.

Mientras que el gobernador insistió que no renunciaría, Fairfax, el fiscal general continuó negando las acusaciones de haber violado a una mujer y abusado sexualmente de otra, y pidió que el FBI abriera una investigación del caso, alegando que los supuestos encuentros sexuales fueron de mutuo acuerdo.

Próximos al mando

Mientras que aún se desconoce cuál será el desenlace del triple escandalo político que enfrentan los residentes de Virginia, en el caso que los tres funcionarios abandonaran sus puestos, la gobernación la ocuparía el republicano conservador Kirk Cox, presidente de la Cámara de Representantes.

El viernes algunas voces de los demócratas desde el capitolio exigieron que si el vicegobernador de Virginia continuaba en su empeño por no renunciar, entonces el gobernador Northam mientras que estuviese activo en el puesto, destituyera a su vicegobernador y nombrara a la senadora Jennifer MCClella para que los reemplazara, cualquiera que sea el desenlace de la carrera del funcionario público.

Hasta la fecha no ha sido confirmado, si Northam debido a la delicada situación en la que se encuentra, y a la legislación de Virginia tenga la capacidad de hacer tal nombramiento.

El Presidente Donal Trump no desaprovechó la oportunidad para atacar a los demócratas en Virginia y dijo por medio de su cuenta de Twitter  que “los afroamericanos están muy enojados por el despliegue de la doble moralidad en Virginia”.

Aunque las encuestas recientes demuestran que los habitantes de Virginia están dividios en torno a cómo y qué hacer con los funcionarios envueltos en los escándalos, las parodias no se hicieron esperar para criticar el escándalo político más grande que ha golpeado al estado y a los demócratas.

El sábado por la noche, el programa Saturday Night Live nuevamente acertó con su humor político en criticar duramente la ignorancia sobre lo que es o no es considerado racismo entre los funcionarios blancos en el estado.

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